21 #2
Por un largo rato fuimos somos ella y yo hablando de libros, Jesse no tenía nada que añadir, solo la observaba con fascinación, hablamos hasta que me sentí nostálgico, no había leído un libro completo en años, tanto, que al final de nuestra conversación sentí la urgencia de ir a una librería y comprar el libro que me había recomendado, pero antes de que sugerir que fuésemos todos juntos, Jesse comentó que la hermana de Amy y ella iban a tener una noche de chicas juntas y que él y yo podríamos ir a un club.
- Vamos a ir a cenar los tres, – dijo Jesse – si quieres podrías venir con nosotros y luego dejamos a las chicas tener su momento.
- El hotel en el que me estoy quedando tiene un buen restaurante, pensaba cenar allí ¿Ustedes donde tienen planeado cenar? – respondí.
- Probablemente no sea tan elegante como a lo que tú estás acostumbrado, – dijo Amy – pero mi hermana que vive aquí conoce este restaurante argentino y dice que la comida es exquisita, se llama “la esquina de Buenos Aires.”
Lo busqué en el mapa de Google y fui directo a las opiniones, tenía excelentes recomendaciones, su hermana debía de tener mucho tiempo aquí para recomendar un buen restaurante.
- Será un placer acompañarlos. – dije.
Acordamos ir todos juntos en el mismo auto, Jesse me envió la ubicación para ir a traer a la hermana de Amy, tenía un vehículo de alquiler en el estacionamiento, ellos caminaron detrás de mí y por un instante desee que mi esposa estuviera conmigo y no en el trabajo.
Llegamos al vehículo, Jesse subió al asiento de copiloto, dejando que Amy fuese en el asiento de atrás, la vi por el espejo retrovisor, agachó el rostro para perderse en el teléfono, conduje por quince minutos hasta llegar al punto que el mapa me indicaba, la hermana de Amy estaba esperando afuera, ella era la única persona en la calle, físicamente no se parecían en nada.
El cabello largo y lacio color castaño, la forma de vestir muchísimo más recatada, el tono de piel era más claro que el de Amy, todo las hacia diferentes. Amy bajó del auto y corrió a sus brazos, su hermana los tenía extendidos esperando recibirla, se perdieron la una en la otra, moviéndose de un lado hacia otro y cuando por fin de separaron dieron saltos como niñas, la sonrisa en el rostro de su hermana era gigante, podría cubrirle media cara, sentí mi corazón coger un poco de calor, Amy estaba llorando, su hermana le limpió las lágrimas y lloró con ella.
Se volvieron a abrazar, dilataron un buen rato, Jesse ya se había aburrido y estaba a revisando su teléfono. Yo las observé, había un cariño muy profundo entre ellas, se decían cosas al oído y asentían y sonreían, cuando estuvieron listas entraron al vehículo, luego conduje hasta el restaurante mientras ellas en la parte de atrás cuchicheaban en español cosas que no entendía, pero me hubiera gustado saber.
El restaurante era pequeño, pero teníamos reservación y eso nos permitió entrar mientras otras personas esperaban para ser atendidas, nos entregaron el menú, la selección de vinos captó mi atención de inmediato, era bastante extensa y muy buena, pregunté si deseaban pedir una botella y las hermanas se observaron la una a la otra con complicidad, era adorable y molesto a la vez, Jesse dijo que si y me dejó escoger.
- Mucho gusto, – dijo la hermana de Amy – no nos han presentado, mi nombre es Fátima y soy la hermana mayor de Amy.
- Lo siento. – dijo Amy avergonzada.
- No hay problema, supongo que tenían mucho de qué hablar, mi nombre es Rick, y el placer es mío.
- Lo sé. – dijo Fátima quien se cubrió la boca de inmediato.
Conversamos un poco mientras esperamos por la comida, descubrí que Fátima tenía poco tiempo viviendo en Costa Rica, pero la separación les había afectado bastante a las hermanas, me comentaron que iban a ir a un bar a tomar y bailar, nos invitaron a Jesse y a mí, observé a Jesse, quería saber que pensaba, él se encogió de hombros.
- Seguro querrán un tiempo para ustedes. – respondí.
- Si quisiéramos decir algo que no quisiéramos que ustedes escucharan solo hablaríamos en español, – dijo Amy – por nosotras está bien, además, no nos vendría mal tener un conductor asignado y un guardaespaldas que nos proteja de cualquier idiota que quiera propasarse.
- Cuenten conmigo. – dijo Jesse.
- Supongo que conmigo también. – dije al fin.
La comida llegó y el olor era exquisito, el corte de carne era perfecto y cuando lo probe tuve ganas de ir a argentina, observé a Amy, se estaba cubriendo la boca mientras masticaba, sus ojos estaban muy abiertos y casi me puse a reír cuando la vi hablar con la boca llena.
- Esta es la carne más rica que he comido en mi vida. – dijo Amy.
- ¿Incluso mejor de lo que te preparo? – preguntó Jesse.
- Mil veces mejor, quizás deberías pedirle la receta al chef antes de que me termine casando con él. – dijo ella en tono de broma.
La hermana de Amy le tomo fotos a su comida, todos parecían estar muy contentos, la familiaridad con la que me trataban me hizo sentir acogido, conversamos un poco mientras comíamos, me contaron sobre su otra hermana, la menor, que aún estaba estudiando en la universidad, me mostraron una foto de ella, era una niña bastante bonita, y pensé que, si no fuera menor de edad, que es lo que asumí, Jesse posiblemente hubiera ido por ella en lugar de Amy.
Cuando terminamos de comer me ofrecí a pagar la cuenta, ellas agradecieron, luego las lleve a la discoteca que recomendaron, estaba bastante oscuro, había mucho ruido, teníamos que gritar para escucharnos sobre la música, nos pidieron identificación al entrar y pasamos directo al área de baile, Amy y Fátima estaban bailando desde antes de si quiera llegar a la mesa, lo cual me hizo mucha gracia.
Jesse y yo encontramos una mesa, pedimos un par de cervezas y observamos a su novia y la hermana bailar reguetón, Amy y Fátima rosaban sus cuerpos de manera sensual, noté como otras personas alrededor fijaban sus miradas en ellas, lo increíble era que ellas no lo notaran, no parecía que lo hicieran para llamar la atención, sino porque disfrutaban del momento, era intoxicante, pero a Jesse le aburria, estaba en su teléfono sin si quiera mirar a su novia, lo cual me desconcertó.
- Entonces ¿me vas a decir que has hecho estos meses? – le pregunté.
- Surf. – dijo sin ningún interés.
- Tu chica, – la señale con la mirada – es un personaje interesante.
- ¿Un personaje interesante? – levantó una ceja – ¿según quién? ¿y a qué te refieres?
- Supongo que es una chica bastante común, no esperaba que cuando sentaras cabeza fuese con alguien como ella.
- ¿Como ella? – ahora si me estaba brindando su total atención.
- No tiene educación, ni tampoco una belleza impresionante. – recalqué.
- Esa es tu opinión, – dijo – quizás a ti no te parece bonita y tendrás razón que no se parece en nada a las chicas con las que tú sales, pero si estuvieras un poco menos preocupado en cómo se ve una mujer a tu lado ni en cómo te hace lucir, entonces podrías ver la belleza de Amy.
- Oye tranquilo, no estoy intentando ofender a nadie. – dije intentando calmarlo.
- Lo sé, solo estás dejando al descubierto tus inseguridades.
- Espera, esto se está poniendo demasiado tenso.
- Entonces retira lo dicho. – sentenció.
- ¿A qué te refieres?
- Dices que Amy no tiene educación ni belleza, retira lo dicho.
- Vamos Jesse, no sabe sentarse, ni tampoco comer, ni mucho menos hablar.
- ¿Para eso viniste? ¿para evaluar a mi novia?
- No Jesse, no vine por eso, – le aseguré – tú sabes por qué vine.
- Retira lo dicho. – dijo con determinación.
- De verdad estás enamorado, – reconocí y reí – está bien, lo siento, en realidad me agrada tu novia, tiene mucha personalidad.
- Mucha, – concordó conmigo – repite lo que dijiste frente a ella y te dará una patada en el trasero.
- No lo dudo.
Amy volteó a ver en dirección hacia nosotros, le sonrió directamente a Jesse, él le guiñó el ojo, ella se acercó a la barra, pidió algo, mientras esperaba un chico se le acercó, ella negó y señaló nuestra mesa, recibió las cervezas y le llevó una a su hermana, la música cambio, no estaba seguro si era salsa o bachata, pero ambas se movían con gracia.
🏄??♀️🏄??♀️🏄??♀️
La segunda vez que vi a Amy estaba siendo devorada por una persona que ahora me parecía desconocida, físicamente idéntico a mi mejor amigo. Jesse la poseía como si la saliva de la boca de su novia tuviese alguna clase de elixir mágico, sus manos la sostenían con tanta fuerza que hasta pensé que podría quebrarla.
- Buenos días. – saludé interrumpiéndolos.
Jesse se separó de ella inmediatamente en cuanto escuchó mi voz, pero le tomó un buen rato recuperar la compostura, Amy sonreía apenada, pero no arrepentida, no me vio a los ojos directamente, tenía los hombros encogidos, su mirada se desvió hacia a los pantalones de Jesse, y pude notar el deseo, eran como dos animales en celo.
- Buenos días. – respondió ella.
- Hola – me dijo Jesse – ¿dormiste bien?
No mejor que tu pensé, pero no lo dije en voz alta, únicamente asentí, Jesse se despidió de Amy y subió al auto, ella pasaría el día con su hermana mientras Jesse y yo tendríamos un día libre para conversar mejor. Una vez en el vehículo se colocó el cinturón y yo comencé a manejar.
- Creo que ya lo entiendo, – dije – lo de tu chica – Jesse no respondió – ¿Qué vas a hacer cuando regreses? – pregunté – ¿Te vas a casar con ella?
- ¿Qué? No, apenas estamos comenzando a salir, no pensamos en casarnos por ahora.
- Entonces ¿en qué piensas?
- Vamos a vivir juntos, queremos tener una granja, a ella le encantan los animales, me gusta la idea de tener esa clase de vida, este tiempo viviendo en el mar, ha sido un poco de darme cuenta de que es lo que quiero para mí.
- ¿Vas a criar gallinas? – pregunté.
- Vamos a criar toda clase de animales, gallinas, cabras, vacas, ella está obsesionada con unas vaquitas peludas que ha visto en internet, ni si quiera se si dan leche y con los ponis. – dijo.
- Toda vaca da leche luego de tener un ternero, – respondí – y los ponis son mucho trabajo.