Jesse's girl 18 #2
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18 #2

Aunque el médico nos explicó a detalle Bev parecía estar insegura, así que lo hablamos por horas durante varios días hasta llegar al acuerdo en que usaríamos condón como protección y que limitaríamos las relaciones sexuales, no estaba de acuerdo en esa última parte, pero si la hacía sentir más tranquila, estaba dispuesto a complacerla, nos casamos un par de semanas después y esa vez mi boda no fue nada ostentosa.

Tomamos un vuelo a las Vegas y nos casamos en la capilla en las nubes en el stratosphere hotel, solo invitamos a nuestros familiares y amigos más cercanos, la noche de bodas estábamos tan cansados que ni si quiera consideramos hacer el amor, fuimos a la cama juntos y fue hasta el siguiente día que consumamos el matrimonio. Jesse llamo días después para felicitarme, pero terminamos discutiendo.

- Hombre, me acabo de dar cuenta que te casaste. – dijo Jesse al otro lado de la línea.

- Si hubieras respondido mis llamadas quizás hubieras estado para la boda. – dije en broma.

- Ni si quiera sabía que estabas saliendo con alguien. – se excusó.

- No estábamos saliendo, pero ella estuvo en mi vida cuando tú decidiste desertar. – le acuse.

- Oye, lo siento, – dijo sinceramente – lamento habérmelo perdido, pero cuéntame ¿Cómo fue?

- Fuimos a las Vegas, mis padres, los de ella, tu madre y algunos amigos en común que aún no he tenido el placer de presentarte. Por cierto ¿Cuándo regresas?

- No voy a regresar, pedí extensión de visa y alquilé una casa aquíe.

- ¿No vas a regresar? ¿Y qué harás? ¿Encontraste trabajo o trabajarás a distancia? ¿Cómo piensas hacer?

- No, aún no tengo trabajo, de hecho, quería preguntarte si me hacías un préstamo, este lugar es genial y estaba pensando que podría invertir en comprar un terreno y construir un Airbnb en la playa, realmente no se gasta tanto, acá todo es barato ¿Puedes creer que estoy alquilando una casa junto al mar en mil dólares al mes?

- Bueno – dije algo confundido – ¿No se supone que es un país con muchos problemas políticos sociales?

- Si y no, a ver, California está casi o igual de corrupto que acá.

- Eso es discutible. – le interrumpí.

- Es una buena inversión, podrías venir a conocer.

- Sabes que eso es poco probable. – advertí.

- Podría ser la perfecta luna de miel para ti y tu esposa, se podrían quedar en la casa que estoy alquilando y podría presentarte a la chica con la que estoy saliendo. – dijo energéticamente.

- Has salido con tantas chicas que tu oferta no me tienta ni un poco. – confesé.

- Oh, con esta chica es diferente, voy en serio con ella.

- ¿Vas en serio con alguien? – soné algo incrédulo.

- Ya era hora, ¿no? – dijo.

- Supongo, es solo que es difícil de creer, no me parecía que fueses un hombre fiel. – le solté.

- ¿Quién ha dicho nada de fidelidad? – dijo con descaro – He dicho que voy en serio.

- ¿Cómo vas a ir en serio si no eres fiel? – pregunté confundido.

- Tengo todas las intenciones de serlo, lo voy a intentar, no sé si voy a tener éxito, pero trataré.

- Bueno, – dije – me da gusto que por fin estés madurando, pero no pienso darte el dinero, debido a tu historial no creo vayas a ser estable.

- ¿No vas a ayudarme? Hombre, acabas de heredar millones de dólares, no te voy a pedir mucho, se supone que somos hermanos. – dijo.

- Ya te estoy ayudando, me estoy haciendo cargo de tú madre, tú deberías estar haciendo eso, Fay está preocupada y te necesita, deberías llamarla solo para tranquilizarla. – le recordé.

- La llamaré, pero por favor piénsalo, trescientos cincuenta mil dólares, te los pagaré, no estoy pidiendo que me lo regales.

- ¿Trescientos cincuenta mil dólares? – ¡es inaudito! Pensé.

- Eso no es nada para ti. – dijo despreocupado.

- Eso es lo que tú piensas, – dije algo irritado – que no es nada y que no me cuesta, porque no has estado aquí para ver cómo me consume la empresa, trabajo los siete días de la semana, soy el primero entrar y el último en salir de la empresa, no he ido al gimnasio en meses, años quizás – me detuve al notar que había elevado la voz – Jesse, eres mi hermano, no mi hijo, no tengo porque hacerme cargo de ti, – dije con toda la calma del mundo – si quieres dinero trabaja y consíguelo por tu cuenta, puedo darte consejos.

- No puedo creer que me abandones cuando más te necesito. – dijo decepcionado.

- No te estoy abandonando, simplemente no voy a darte trescientos mil dólares cuando ni si quiera eres capaz de contestar el teléfono para venir a mi boda.

- ¿Entonces es por eso? ¿Por qué no fui a tu boda?

- No, Jesse. – dije intentando mantener la calma.

- Le diste más dinero a tu ex para que estudiara en la universidad. – dijo sin dejarme finalizar.

- ¡Dios! – gruñí por la frustración – todo esto por una chica que ni si quiera te va a durar una semana.

- ¡Es, mi, no-vi-a! – dijo verdaderamente ofendido.

- Lo siento, no debí decir eso, cuéntame de ella. – le pedí.

- Es nicaragüense, tiene veintiún años…

- ¿Apenas cumplió la mayoría de edad? Dime qué no te acostaste con ella antes de cumplir la mayoría de edad.

- En Nicaragua la mayoría de edad es a los dieciocho y aún no me acuesto con ella. – respondió.

- No creo que esto sea buena idea.

- No estoy cometiendo ningún delito. – dijo frustrado.

- Quizás deberías buscarte a alguien más de tu edad, no me parece que estés madurando si estás con una niña ¿Qué podría querer ella con alguien como tú?

- ¿Alguien como yo? – por la forma en como respondió sabía que estaba ofendido.

- ¿Seguro que no está contigo solo por la visa?

- Vete a la mierda Rick. – me dijo y luego colgó el teléfono.