Jesse's girl 9 #2
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Se hizo un silencio, pero luego de un rato Samanta acordó con mi madre que nos vendría a recoger a las tres y de pronto sentí que estaba hecha un desastre, le colgué el teléfono y mi madre me dejó sola en la habitación, se fue a avisarle a mis hermanas y yo al baño a arreglarme el cabello, pasado los minutos escuche una discusión afuera.

- Mamá yo no quiero ir, – era la voz de Fátima – viene el karaoke y no me lo quiero perder.

- ¿Para qué le dijiste que sí? – le recriminó mi abuela.

- Yo me quiero quedar con los abuelos. – Wanda.

- Deja a la niña acá, – le dijo mi abuelo – que se vayan las otras dos.

- No, – se quejó Fátima – que se vaya Wanda ¿por qué soy yo la que tiene que ir? Aparte a nosotras no nos invitaron, fue a Amy.

- Déjala que se vaya sola – dijo mi tía – ¿Qué tiene de malo? Se va con la amiga que ya conocemos es un pan de dios ¿Qué de malo podrían hacer?

- Ummm. – mi madre parecía indecisa.

Sali del baño y me los encontré discutiendo, fruncí el ceño, no entendía lo que estaba pasando ¿Mi madre me dejaría salir sola? Aun cuando sospechaba que tenía novio ¿Confía más en mi amiga que en mí? ¿O es que está tratando de disculparse conmigo? Pero ni si quiera me había preguntado a mi si quería ir, Samanta no me preguntó si me apetecía ir ¿Qué estaría planeando? Me acerque a ellos y opine en voz alta.

- Puedo ir sola, – dije – por mí no hay problema.

- Ya – dijo mi tía sin darle oportunidad a mi madre – problema resuelto.

De pronto escuche un el sonido de un auto estacionar frente a la casa, me acerque a la puerta y reconocí el mismo todoterreno con el que fui con Jesse y sus amigos a san Jorge y de pronto lo entendí todo, Samanta conspiró con Jesse para que nos pudiéramos escapar, sonreí y me despedí de todos, Samanta apareció en la puerta, entró, le explique que iría sola y ella asintió.

- Bueno chicas, ustedes se lo pierden. – les dijo a mis hermanas apuntándolas con el dedo.

- En la próxima. – le dijo mi abuela.

- Diviértanse. – Fátima nos guiñó el ojo.

Me despedí por segunda vez desde la puerta y subí al vehículo. Un primo de Samanta era quien conducía, solo lo había visto un par de veces, no lo conocí tanto.

- Jesse te está esperando en mi casa. – me dijo.

- ¿Cómo? – pregunté.

- Pues que conoció a mi primo, el que quería con tu hermana y hablaron y se cayeron bien y cuando se dieron cuenta que estábamos emparentados le invitó a la fiesta de año nuevo, a mi familia le cayó súper bien.

- ¿Ha estado con ustedes toda la noche?

- No, tiene como una hora o menos, estaba con su amigo el del todoterreno, mi familia ya sabe todo.

- ¿Qué? – dije preocupada.

- No, tranquila, no van a decir nada, ellos también creen que tus abuelos y tu mamá son unos anticuados, nos unimos para que puedas pasar año nuevo con él.

- ¿Vamos a estar todos en tu casa?

- No, te vas a ir con él a casa de sus amigos.

- ¿Y si mi familia decide ir a buscarme en medio de la noche para verificar si estoy en tu casa?

- No te preocupes, diremos que estás dormida, nosotros nos la ingeniamos, tú ve a disfrutar a tu hombre. – me dijo.

- Gracias. – le dije con una enorme sonrisa en el rostro.

- Anda, ve, año nuevo, vida nueva, deja a tu mojigata en el año que murió y cométete a ese hombre.

- ¡Samanta! – le reprendí llena de vergüenza sabiendo que el primo que conducía nos estaba escuchando.

- ¿Puedes creerlo Marlon? La Amy a los veintiún años es virgen, ya es hora ¿verdad? – Marlon asintió riéndose.

- Si el hombre es capaz de ganarse a nuestra familia y hacer que confabulemos solo para verla, ese hombre la quiere, – me dijo Marlon – un hombre que no está interesado en una mujer no mueve ni un dedo, pero el movió cielo y montaña por usted.

Llegamos a la casa de Samanta, Marlon se bajó y le entregó las llaves a Jesse, que estaba en la entrada sonriendo como siempre, parecía feliz de verme, mi corazón comenzó a palpitar con rapidez, me baje del auto, Samanta me siguió y me dio una palmada en el trasero antes de desaparecer y dejarnos solos, Jesse se lanzó de inmediato a mis labios y me besó.

- Te quiero. – me dijo al tiempo que me soltó y aunque fuese mentira sonó demasiado hermoso y decidí creerlo.

- Yo también te quiero. – le dije.

- ¿De verdad? ¿O solo estás repitiéndotelo hasta creértelo?

- Cada vez que lo repites es verdad, – le dije – la diferencia es que algunas veces no estas tan seguro de la verdad.

- ¿Y en este momento estás segura? – me preguntó y yo asentí.

- Tan segura como lo estoy de que me correspondes. – le dije.

- Te quiero, – me repitió – vámonos de aquí, quiero estar a solas contigo.

Me subí al vehículo esta vez solo con él, por un momento pensé que iríamos a reunirnos con Blaze y Samara, pero en cuanto reconocí el camino hacia su casa me di cuenta de que no era así, entonces pregunté.

- ¿Blaze y Samara están en tu casa?

- No, están en Ometepe, pero no pudieron llevarse el auto porque no alcanzó en el ferri, me lo dejaron prestado por unos días.

- Samanta me dijo que estabas con ellos.

- Es lo que le dije a su familia para que no pensaran que íbamos a estar solos ¿te preocupa que estemos solos?

- No, – dije con seguridad – yo, quiero estar a solas contigo.

Se estacionó frente a la casa y entré después de él, increíblemente estaba más ordenado que la vez anterior, aunque aún había trastes sucios en la cocina.

- ¿Quieres ir al balcón? – me preguntó.