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- Oh cielos, – dijo – no pares. – su voz sonaba desesperada.
Obedecí y en cuestión de segundos el placer se extendió, Jesse gimió, lo observé antes de dejarme caer a un lado.
- ¿Cómo has hecho eso? – me preguntó negando – Has hecho que me venga en mis pantalones como un adolescente, – luego me tocó en mi parte íntima – mierda, quítate esto. – me ordenó – Quiero tenerlo conmigo, – siguió acariciando sobre mi ropa íntima – por favor. – suplicó.
- No puedo regresar a casa sin sopa interior.
- ¿Quién se va a dar cuenta?
- Cualquiera si sopla el viento fuerte y levanta mi vestido.
Jesse se cambió sus shorts y volvió conmigo al balcón, lo estaba esperando sobre una de las sillas, el teléfono estaba prácticamente listo, sugerí tomarnos una foto, lo seguí en Instagram desde mi cuenta que tenía inactiva desde que había dejado de usar mi antiguo teléfono, lo puse a un lado en cuanto se sentó junto a mí.
- Cuéntame algo íntimo. – le pedí a Jesse.
- Eres la primera chica con la que voy en serio. – me dijo y me gire a verlo atónita.
- ¿Cómo? ¿Por qué?
- Porque siento que es momento. – dijo sin más.
- ¿Qué es momento de qué?
- De tener una relación. – explicó.
- Y yo justamente pasaba a estar ahí. – dije con ironía.
- No, tú me hiciste darme cuenta de eso.
- ¿A qué te refieres con eso? ¿A qué te hice ver que hay que tratar a las mujeres con dignidad? – el me observó levantando una ceja.
- Siempre he tratado a las mujeres con dignidad ¿por quién me tomas?
- Por lo general los hombres guapos solo juegan con las mujeres, aparte son tan inseguros que necesitan más de una para estar bien consigo mismo y mienten, manipulan y terminan mandándonos a terapia.
- ¿Entonces soy tu excusa para ir a terapia? – yo me reí de sus palabras y negué – te toca Amy, dime algo íntimo.
Lo pensé por un largo rato, pero los secretos más interesantes que guardaba eran de otras personas y era incapaz de traicionarlos contándole a mi pareja sobre eso.
- Realmente soy bastante aburrida, – admití – uno de mis secretos más escandalosos es que me escape de una fiesta de navidad para tener sexo con ropa con un hombre que tengo cómo dos semanas de conocer.
- ¡No! – él fingió asombro – Si quieres podríamos hacerlo más escandaloso, – sugirió – podríamos tener sexo sin ropa.
- ¡Cállate!
- Dime algo sucio. – pidió.
- No tengo secretos, me he portado bien toda la vida, además, lo tuyo fue bastante lamentable así que no te debo nada.
- Bien, entonces háblame de ti.
- Ok, soy médico veterinaria, me gradué este año, tengo que volver a la universidad en enero para solicitar el título, tengo dos hermanas y vivimos todas con mis abuelos, ninguna de nosotras tiene padre – entonces recordé que si tenía algo que decir – y este es mi secreto, cuando tenía cinco años, mi tía, la hermana de mi madre, me dijo que mi padre era un criminal que estaba en la cárcel, porque mi madre no sabía escoger a sus parejas.
- ¿Por qué te dijo eso? – preguntó y me encogí de hombros.
- Creo que estaba molesta con mi madre, mi tía siempre quiso tener hijos y nunca ha podido quedar embarazada y mi madre sin desearlo ha quedado embarazada tres veces, además creo que odia el hecho que aún vivamos con los abuelos, creo que ella se siente superior porque se casó bien y se fue de la casa y nosotros en cambio somos una carga para ellos.
- Es horrible ¿Qué clase de persona le dice algo así a una niña? Tu tía tiene problemas.
- No somos una familia muy convencional, – admití – cuéntame tú de tu familia.
- Tampoco somos convencionales, mi madre se llama Fay, mi padre falleció y tengo dos hermanos mayores con quienes no tengo contacto.
Sonaba como alguien que no quería hablar del tema, revisé la hora, le pedí que regresáramos a la fiesta, durante el camino hablamos un poco más de surf, me contó acerca de sus lesiones más fuerte y yo le hablé acerca de la mía, al llegar a la fiesta me encontré con una Samanta demasiado borracha, con una Wanda más o menos sobria y a Fátima bailando con un joven simpático, invité a Jesse a bailar conmigo y fue cuando descubrí que aunque se le da bien muchas cosas, incluido la música, el baile no era una de esas cosas.
- Ey, – le dijo otro chico acercándose a nosotros – vas a espantar a la chica, – él se rio y su familiaridad con él me hizo pensar que se conocían – te enseñaré cómo se hace. – le dijo y me extendió la mano.
Me estaba invitando a bailar, a Jesse no pareció molestarle, lo observe y no parecía haber ninguna gota de celos. Bueno, sino le importa voy a aceptar la oferta, después de todo no voy a hacer nada malo pensé, tomé la mano del chico y nos alejamos un poco, si sabía bailar, gire un poco y vi a Jesse caminar a la barra, lo observé pagar la cuenta.
Dos canciones después fuimos interrumpidos por Wanda, quien me dijo que el taxi estaba listo para recogernos, me despedí del joven del cual nunca supe su nombre y luego pedí un minuto para ir al baño, me saqué la ropa interior rápidamente, la escondí en mi mano, me acerque a Jesse y la metí en el bolsillo de su pantalón, cuando se dio cuenta me sonrió y me dio un beso.