Jayce. Algo más que prohibido 81 ​​ Ava
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Preparativos

Sí, estoy segura. Es lo que le he contestado a Nolan Pierce cuando me ha preguntado por última vez. Y también a Jayce, aunque él lo ha hecho unas cuantas veces más.

Estoy esperando a Blake. Y se supone que estoy sola.

Él ignora que Jayce ha vuelto y mucho más que estará escondido con Pierce y uno de sus ayudantes en la casa antigua.

Desde allí han montado un pequeño dispositivo para poder escuchar todo lo que hable con Blake en el salón y también en el jardín, por si decide salir o sospecha algo.

El sheriff acudió en menos de diez minutos después de que Jayce se ocupara de llamarlo. Vio el vídeo y luego pasó más de una hora hablando con él fuera del salón.

Jayce le planteó lo que hoy vamos a poner en marcha.

Al principio se mostró reacio, pero terminó convenciéndolo de cuánto podría avanzar el caso si obteníamos una confesión o algo parecido.

Y, sobre todo, le habló muy sutilmente de lo que supondría para Richard poder cerrar de una vez todo esto.

Algo que Pierce no exteriorizó demasiado, pero que evidentemente no le pasó desapercibido.

Richard es un hombre influyente y, dada su posición en Silver, conviene tenerlo de su lado.

Pierce además es un buen amigo del otro hijo de Richard y, de cara a la próxima reelección como sheriff del condado, tampoco le perjudica contar con el apoyo de la familia Kensington.

Pierce aceptó y lo siguiente fue organizarlo todo. Habló conmigo para asegurarse de que estaba preparada para hacer algo así. El resto de la preparación la he recibido del abogado, que es a lo que prácticamente hemos dedicado toda la noche, durmiendo a ratos en el sofá.

Y esta mañana hemos acudido al amanecer a la zona que mencionó mi tío en el vídeo.

Todos. Pierce, dos ayudantes, Jayce, Leanne y yo. Leanne podía aportar sus recuerdos si los míos fallaban.

No se ha excavado en ninguna parte. Al parecer, eso requiere un poco más de tiempo.

Pero sí hemos localizado la zona y varios puntos donde podría iniciarse la búsqueda.

No hay nada sentimental en aquel lugar, como ha dicho Pierce, pero sí muchos sitios donde hacer desaparecer un cadáver sin que nadie lo encuentre jamás.

Y una buena extensión de agua donde hacer desaparecer un coche.

Aunque eso no significa que Daniel esté allí.

Ni que, en caso de estarlo, vayan a encontrarlo pronto.

Y después, otra dosis de preparación para dirigir la conversación y… a esperar.

Ayer por la noche me llamó Blake y tuve que hacer un gran esfuerzo por disimular y mantener una conversación normal.

Quedamos en vernos hoy a mediodía y esta mañana me he asegurado de que no falte enviándole un mensaje para decirle que no estaba bien.

Solo eso. Un «drama» como reclamo, como él siempre lo llamaba cuando lo utilizaba para hablar con él.

Todo siguiendo instrucciones; o del abogado o del sheriff.

Yo… solo tengo claro que quiero hacerlo, aunque pueda equivocarme y perder a Blake para siempre.

Pero sé que mi tío no ha podido inventarse toda esa historia. Algo descubriré y, sea lo que sea, basta para tenerlo delante y obligarlo a responder unas cuantas preguntas incómodas que llevo horas ensayando, aunque no sé si voy a ser capaz de ceñirme al guion.

Jayce me anima por última vez con una sonrisa, un abrazo y un pellizco en la mejilla.

No hemos hablado de nosotros. Ni una sola palabra.

Ni de su entrada por la ventana ni de esa conversación que se quedó a medias cuando llegó ayer. Ni de esa locura que hizo por creer que estaba en peligro…

Lo prefiero así. Volver a pasar por eso no es algo que quiera ahora mismo, pero dudo que, después de esto, podamos seguir evitándolo.

Estamos preparados desde hace rato porque Blake no llama al timbre, sino que entra directamente. Volvió a coger ese hábito cuando Jayce se marchó. Así que, conforme se acerca el momento, siento que el corazón se me va a salir del pecho.

Me ha enviado un mensaje hace diez minutos diciéndome que estaba comprando café y que vendría directamente después.

Y… ha llegado el momento.

La puerta se abre y aparece Blake cargado con dos cafés enormes, una bolsa con comida y una sonrisa.

Y yo… se la devuelvo y finjo estar interesada en él y en lo que ha traído.

Que empiece el espectáculo.

Miro hacia el techo y pienso en mi madre.

Ella me dará fuerzas.