Un tipo con poca suerte (Javier Ramiro 2) 40
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Preparación del juicio

Hoy ha venido mi abogado, vamos a estar durante los próximos días estudiando y practicando todo tipo de preguntas y respuestas que pueden surgir en el juicio.

Está claro que no va a ser fácil. Alonso me ha dicho que ha denunciado a la Europol la desaparición de Sara.

Espera que encuentren algún rastro de su recorrido y ubicación para que nos dé tiempo a que aparezca para el juicio.

Sería todo un puntazo. Todo cambiaría mucho.

Me ha comentado que la próxima vez vendrá con un psiquiatra que me hará un análisis y estudio de mi estado mental.

Quiere tener un As en la manga, en caso de que todo se complicara quiere poder alegar que no tengo recuerdos claros desde el accidente y no puedo asegurar que nada de lo que digo o hice fuera producto de un plan para asesinar a Sara ni a nadie y si no puedo llegar a recordar, es posible, que tampoco pueda razonar todas mis acciones como individuo.

Espero no tener que llegar a ese punto, sería algo desagradable que constara en mi ficha clínica tal situación.

Tengo que estar pendiente de muchas cosas en el juicio.

De mis respuestas, mis reacciones, mi postura...

pensaba que con decir la verdad ya estaba todo resuelto, parece que tengo que mentir si es necesario y, parece que, Alonso considera que puede llegar a ser necesario.

Ha conseguido, gracias a Díaz, introducirse en el psiquiátrico y encontrar a un doctor dispuesto a dar su testimonio sobre el comportamiento de Sara y la existencia de una larga estancia en el centro.

Parece que no era una enferma modélica. Les costaba bastante controlarla, conseguir que se medicara, que participara en las terapias de grupo y en la individual.

Estuvo más de un año ingresada. Su mal estado era acrecentado por la falta de apoyo de sus padres quienes fueron a visitarla tan solo cuatro veces en el tiempo que permaneció allí.

Parece que fue en el transcurso de su recuperación cuando conoció a Jorge Dubois, quien paso a ser su pareja una vez fuera del centro.

No sé si sus padres eran conscientes de ello, todo esto me resulta bastante extraño.

Díaz se encarga de buscarme un traje para el juicio y varias camisas.

Mi abogado considera que un traje azul marino y una camisa blanca, nada ostentosa, me darán una buena imagen de serenidad y transmitirá al jurado que soy una persona sencilla e incapaz de cometer ninguna de las barbaridades de las que se me acusan.

Espero que tenga razón, yo no puedo estar más nervioso de lo que estoy y no sé si un traje va a hacer que refleje sinceridad, lo que está claro es que a mí no me sirve para tranquilizarme.