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Díaz viene a España
Está claro que no me van a soltar por ahora.
Hoy me trasladan al Centro Penitenciario de Bilbao-Basauri.
Todas las pruebas que aportaron ayer y las declaraciones de la familia y del trabajo, me dejan como principal sospechoso de la desaparición de Sara.
Así que según mi abogado, será mejor que dé todo tipo de información necesaria para encontrar a Sara y me ha recomendado que lo haga rápido, antes de que llamen diciendo que han encontrado su cadáver, pero yo no sé nada.
Estoy cansado de decir lo mismo. No puedo entender qué ha ocurrido.
He conseguido hablar con Díaz por teléfono y explicarle más o menos cómo estoy y por qué no puedo ir a verlo.
Me ha dicho que no me preocupe de nada y que en cuanto arregle unas cosas se viene para Bilbao.
Le he insistido que no lo haga, no puede ayudarme en nada.
No ha habido forma de convencerlo. Le he dado la dirección de mi piso y tendré que hablar con la portera para que le entregue las llaves, de todas formas no puedo hablar todos los días durante mucho rato, así que por ahora ya he gastado mi tiempo de llamadas.
Doy gracias a qué Díaz cree en mí. De no tener a nadie que confiase en mí me derrumbaría por completo y no sé de qué sería capaz.
Aún tengo esperanza, entre él y mi abogado algo podrán descubrir para sacarme de este marrón.
* * *
Pasan los días, las semanas y hasta los meses.
Hace algo más de dos meses que estoy aquí adentro, privado de mi libertad.
Recuerdo cuando era un simple oficinista sin mucho trabajo en un pequeño cuarto del sótano de la firma Zúñiga y Etzeiza.
Pasaba los días apostando todo lo que podía y perdiendo hasta lo que no tenía.
Una vida simple, monótona y solitaria. Después me llamaron del despacho de Salazar y todo empezó a cambiar.
Conocí a gente, entre todos a Sara, quien me cautivó desde el primer momento y se ha convertido en una incógnita desagradable, pues por ella me encuentro aquí encerrado.
Ni la policía ni mi abogado consiguen encontrarla por ningún sitio.
Se acerca el día de mi juicio y cada vez tengo menos probabilidades de que me crean y me devuelvan mi libertad.
Y... lo que es peor, puede que Sara ya esté muerta... de lo contrario ya habría aparecido.