Un tipo con poca suerte (Javier Ramiro 2) 33
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Esto es de locos

Las horas pasan, y yo sigo detenido

Cuando el inspector vuelve a la sala, lo primero que hago es pedir un abogado.

He estado pensando mucho y creo que necesito que alguien me asesore.

Al menos, con un poco de suerte, el abogado termine por enterarse bien de todo lo que ha sucedido y me pueda explicar que está pasando.

Por ahora Garmendia no me está ayudando a entender nada.

No le ha hecho mucha gracia que le solicitase un abogado, es mi derecho por ley y debe acatarla. Como no conozco a ninguno, me asignan uno de oficio. Así que aquí estoy otra vez solo en este cuartito esperando a que venga.

No sé qué está ocurriendo fuera de esta sala, puedo escuchar la voz de un hombre muy enfadado y una mujer parece estar llorando desconsoladamente.

Mi abogado llega y nos dejan hablar solos durante un rato.

Tengo que explicarle lo que sé y después irá a hablar con el inspector.

Cuando lo tenga todo claro empezaremos el interrogatorio.

Mi única oportunidad es explicarle toda la verdad al abogado, tal vez consiga entenderme y haga entrar en razón a Garmendia.

—Egun on, soy su abogado a partir de ahora, mi nombre es Alonso Gurutza Abin, voy a encargarme de su defensa, no se preocupe de nada por ahora.

Tengo que hablar con los agentes para saber de qué se le acusa y las pruebas que tienen, una vez hecho esto, volveré para hablar con usted y me explicará cómo han sucedido las cosas. ¿Le han leído sus derechos?

—No.

—Está bien, eso es importante.

—Yo no he matado a Sara.

—Eso ahora me da igual, tengo que averiguar los cargos de los que se le acusa y las pruebas con las que cuentan. Luego hablamos, tranquilícese.

* ​ ​ * ​ ​ *

Tras unos minutos de hablar con el inspector de los cargos de los que se me acusa vuelve a entrar en el cuarto.

Me ha parecido poco tiempo para todo el lío en el que me encuentro, supongo que él debe estar acostumbrado a todo esto y sabe seguir con agilidad el proceso. Se sienta delante y empieza a hablar.

—He hablado con el inspector que lleva su caso, no parece que lo tenga fácil.

—Pero...

—Espere... deje que le explique lo que tienen y luego acordamos que vamos a decir.

—De acuerdo —tiene razón para eso le he solicitado, para que me explique qué es lo que debo hacer.

—Han recibido a las doce. de hoy una llamada de Sara Palos pidiendo auxilio.

—¿Qué? —esto no me lo esperaba, es increíble—, ¿cómo que Sara ha pedido auxilio?

—Espere y escuche, si me interrumpe todo el rato no tendremos tiempo de nada.

Como he dicho, a las doce. han recibido en comisaría una llamada pidiendo auxilio y la persona se ha identificado como Sara Palos.

Según la llamada alguien quería hacerle daño y se encontraba encerrada en un lugar pequeño y estrecho; No sabía decir dónde.

Suponen que era la maleta en la que han encontrado su móvil y muestras de ADN. »

«Se han puesto en contacto con los padres de la joven para saber si ellos podían aportar alguna idea de dónde estaba y con quién.

Lo único que han dicho es su nombre. Ellos daban por hecho que se encontraban juntos.

Sus padres han mirado en su casa y en su cuenta bancaria, ahí es cuando han visto que faltaba su ropa y de su cuenta habían sacado más de cuatro millones de euros»

«Los agentes han intervenido su cuenta y han podido encontrar un ingreso por parte de Sara de un total de dos millones de euros, justo ayer.

También han registrado su piso y han podido ver que usted sí ha desmantelado todo el piso y lo ha llevado todo a un trastero que consta a su nombre.

En el trastero han encontrado pruebas que lo incriminan con la muerte de un tal Jorge Dubois que sucedió hace unos meses.

A Sara siguen sin encontrarla y el hecho de que usted tuviera dos billetes en direcciones contrarias como titular y que la maleta se encontrara en un cuarto de distribución del aeropuerto sin destino fijo, es muy extraño. »

«Por último, hay una carta donde se incrimina a Sara Palos del delito de asesinato de Dubois y la participación de Itúrbide en ocultación del crimen.

Son acusaciones muy graves, por ahora no tienen ningún tipo de prueba de que esa información sea veraz.

Sin embargo creen que usted escribió esa carta para desviar la atención y distraer a la policía.

Ahora están comprobando con un grafólogo lo escrito.

—Sí, la carta la escribí yo, lo reconozco, era para darle toda la información a la policía sin decir que era yo. No quería que Sara supiera que me había chivado. Me daba vergüenza que se enterara.

—Pues ahora se ha convertido en un problema. Tal vez si hubiera llamado por teléfono o, tan solo, hubiera puesto su nombre en la carta, no parecería tan sospechoso. Ahora parece que todo lo ha maquinado para deshacerse de ella y que no le investiguen a usted.