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Una carta
Por la mañana estoy hecho polvo. Me despierto y encuentro a mi lado a Sara a medio vestir y con todo el rostro lleno de maquillaje corrido. Parece que no fui el único que se pasó bebiendo.
Me meto en la ducha y pongo el agua fría, necesito despertarme y quitarme este dolor de cabeza.
Busco en el baño y encuentro todo tipo de medicamentos.
Nada para el dolor de cabeza. Vuelvo a mirar los nombres de los medicamentos y encuentro paquetes enteros de Zyprexa.
Busco en Internet y leo que sirve para casos de esquizofrenia, trastorno bipolar y episodios maníacos entre otros.
Es su medicación y está claro que no se la está tomando.
Tendría que decírselo a sus padres, antes tengo que pensar bien si debo hacerlo o no.
Después de todo lo de anoche, no puedo presentarme y decirles que no está bien.
Voy a la cocina y me preparo un café bien cargado.
Tendríamos que estar en la oficina y sin embargo estamos en casa arrastrándonos.
Bueno, yo me arrastro, ella aún sigue dormida.
Después del café bajo a la farmacia a buscar algo para el dolor de cabeza.
Una vez en la calle, creo que lo mejor será que me marche a mi piso.
No sé si tengo ganas de hablar con Sara de lo que sucedió ayer, y tampoco creo que esté en condiciones para mantener una conversación seria en cuanto despierte.
Se nota que estamos en agosto. Las calles no están llenas de gente dirigiéndose al trabajo, sino de veraneantes visitando la ciudad y fotografiando todo aquello con lo que se cruzan. Hace mucho calor, no puedo disimularlo.
Llego a mi piso y busco papel y boli. Durante el camino hacia aquí he estado pensando mucho en todo lo que está sucediendo a mi alrededor, no tengo muy claro en qué punto me encuentro y si tengo la situación del todo controlada.
Los padres de Sara se comportaron como si fuera todo tan normal... creo que están todos locos.
En cuanto encuentro el papel y el bolígrafo me pongo a redactar una carta para Garmendia.
Creo que la forma de hacerle llegar toda la información será utilizando el método antiguo para que nadie lo pueda interceptar.
Una simple carta explicando el problema de Sara y sus actos en el pasado...
los tratos con Itúrbide, la muerte de Dubois...
lo suficiente para que Garmendia tome cartas sobre el asunto y termine con todo esto.
Nunca pensé que desearía, con tantas ganas, marcharme bien lejos y empezar de nuevo…sin Sara.
Buenos días inspector Garmendia,
Le escribo para darle una información de la que no sabía nada hasta hace unas horas. Supongo que cuando le explique todo, comprenderá del porqué se lo estoy escribiendo, en vez de decírselo cara a cara, hay gente muy importante metida por medio y.....
....espero que todo termine bien y termine deteniendo a los culpables. Un cordial saludo.
Firmado: un buen ciudadano.
Terminada de escribir, me dirijo a correos a por un sello y la envío a la comisaría 32 a nombre del inspector Garmendia y sin remitente.
Me han informado que el correo normal suele tardar unos dos días en recibirse, así que tengo dos días para prepararlo todo, ahora me voy a la oficina a intentar pasar lo máximo desapercibido posible.
Una vez en mi despacho, delante del ordenador apagado y el teléfono descolgado, tan solo pienso en llamar a Díaz y explicarle la locura de estos días.
Hasta ahora simplemente le he contado lo bien que me va, llegado a este punto, necesito explicarle a alguien en el enredo en el que estoy metido.
Creo que hasta hoy he creído tener mucha suerte por todo lo que me ha estado pasando estos últimos meses, ahora, no sé...
tal vez no haya sido realista. Me he complicado la vida con Sara y con Itúrbide.
Creía que podría retomar mi vida, esta vez con chica y dinero, pero no lo tengo tan claro.
Sara tiene todo mi dinero y ya no creo que sea mi chica o, al menos, la chica que yo pensaba.
Cojo mi móvil para marcar el número de Díaz cuando llaman a la puerta de mi despacho. Abro y ahí está, es Sara. No tiene su mejor cara.
—Hola, creía que estarías durmiendo todavía —le digo a la vez que ella me besa.
—Y yo, es que me han llamado del banco para decirme que mañana tendrán el dinero preparado y ya no he podido volver a dormirme. ¿Por qué no me has despertado? —me pregunta con gesto coqueto.
—Porque estabas tan guapa descansando y ayer tuvimos tantas sorpresas que pensé que te sentaría mejor dormir que venir a trabajar.
—Vale. Me voy a mi despacho. Seguro que mi jefe se estará preguntando dónde me he metido. A ver que cuento le explico. Jajaja.
Sale en dirección a su despacho como si nada.
En realidad no sé si es consciente de lo que ocurrió ayer.
¿Se acordará de todo lo que dijo y de todo lo que planeó con su madre en relación a nosotros?
Por una parte espero que sí. No sabría cómo sacar el tema y tampoco como explicarlo.
De todas formas, el hecho de que mañana tenga el dinero es buena señal.
Si todo va bien, mañana tendré mucho dinero en mi cuenta.
Creo que dejaré la llamada a Díaz para mañana. Cuando tenga algo bueno que contarle. Tal vez, de hoy a mañana, todo vuelva a su sitio y Sara se olvide de la fiesta y retomemos lo del viaje.