Jamás y nunca... Hasta mí 24.Meses después…
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24.Meses después…

-Xana

Habían pasado nueve meses desde que conocí a Lucas.

Ocho meses de conversaciones diarias.

Siete desde que llamarlo mi novio había dejado de resultarme extraño.

De comidas improvisadas.

De paseos sin prisa.

De tardes de Monopoly que siempre terminaban pidiendo revancha.

De entrenar juntos, aunque al principio tuve que convencerlo de que madrugar para hacer ejercicio también podía ser divertido.

Ahora servía en la iglesia.

Ayudaba con los niños cada domingo.

Y nunca imaginé que dedicar mi tiempo a otros pudiera hacerme sentir tan plena.

Lucas ya tenía la costumbre de recogerme cada domingo para ir juntos a la iglesia.

Bajé al portal.

Lo vi esperándome, apoyado sobre el coche, con una taza de café en la mano y esa sonrisa que ya empezaba a sentirse como casa.

Pero aquella mañana llevaba una noticia que me costaba guardar.

Nada más abrir la puerta del coche, solté la frase de golpe.

—Barb ha empezado con contracciones. Van camino al hospital.

Lucas, que estaba a punto de arrancar, se detuvo.

—¿Quieres que vayamos ahora?

Negué despacio.

— No. Hoy tenemos servicio. Tú cantas y yo estoy con los niños. Julio me irá avisando. Todavía no saben si es el parto o una de esas falsas alarmas que lleva teniendo estos últimos días.

Lucas asintió con calma.

Tenía una forma extraña de serenarse.

Y de serenarme a mí. Alargó la mano y entrelazó sus dedos con los míos.

—En cuanto termine la reunión iremos a acompañarlos.

Apreté suavemente su mano.

Solo escuchar aquellas palabras consiguió tranquilizarme.

Sonreí.

—Va a ser un día importante.

Él me devolvió la sonrisa mientras arrancaba el coche. —Creo que para todos.