Irrompible 14
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—Yo quiero lo mismo que él —dijo Tatiana al camarero, refiriéndose a Dante—. Que esté bien hecho, mejor quemado que crudo —murmuró con una mueca, haciendo reír a Ocean.

Dejando la carta a un lado, Tatiana se preguntó cómo demonios habían ocupado los sitios de forma que tenía enfrente al irresistible y tentador Matt.

Demonios, debía de doblarle la edad, pero ella no podía apartar sus ojos de él.

Era tan… diferente del resto de los hombres con los que había salido…

Estaba acostumbrada a chicos de su edad con ganas de diversión que sufrían de eyaculación precoz.

Matt tenía que ser muy diferente, se dijo, observando sus enormes manos sobre la mesa mientras conversaba animadamente con los demás.

Oh, por Dios, que alguien le tirara un cubo de agua helada.

Tatiana cruzó las piernas y cogió aire. Sus oscuros ojos daban calidez a su rostro, compuesto de rasgos toscos y masculinos.

Tenía la nariz un poco desviada, como si se la hubiesen roto en una pelea…

o varias. Tenía una barba oscura y corta que le añadía un toque misterioso y, para qué mentir, arrebatador.

Y si además hablaba de su cuerpo… hombros anchos, espalda extensa, alto… Podía rodearla por completo con sus brazos y…

—… ¿verdad, Tat? —preguntó Coral en su dirección, con ternura.

Ella enarcó una ceja.

—¿Perdón? No me he enterado.

—Estás estudiando Periodismo —rebobinó su prima.

—Ah, demonios, sí, pero habría preferido estudiar para ser veterinaria. —Puso los ojos en blanco—. Cualquiera habría aguantado a mi madre si no hubiese elegido Periodismo.

—¿Tienes hermanos? —le preguntó Matt, bastante interesado en su vida. Ella lo miró y apoyó los codos sobre la mesa.

—Sí, tengo un hermano mayor que está echado a perder y básicamente se dedica a… —Tatiana dejó de hablar al ver el pálido rostro de Coral, que musitaba algo que no llegaba a entender—. Eh… un hermano. No lo veo mucho.

—¿Qué edad tienes? Pareces más joven que Coral.

Tatiana se aseguró de que todos y cada uno de los presentes estuviesen en sus respectivas conversaciones antes de estirar un pie y tocar la pantorrilla de Matt. Con lentitud, subió hasta la rodilla. Él abrió los ojos, sorprendido.

—¿Qué edad debo tener para que me invites a cenar? — murmuró, curvando los labios en una seductora sonrisa.

Vio cómo un intenso calor empañaba los oscuros ojos masculinos. La contemplaba con deseo, sorpresa y… hambre. Estaba segura de que ella le estaba transmitiendo lo mismo, o incluso más. Se aguantaron las miradas hasta que Ocean, que se encontraba a su lado derecho, se acercó a su oído.

—¿Te gusta ese papá caliente o solo estás pensando en tu hamburguesa?

Sin quitar su atención del enorme hombre que tenía delante, cogió su cerveza y le dio un buen trago. La sintió helada contra su ardiente garganta.

—Ambas cosas —susurró.

—Está bueno, eso es verdad. —Ocean miró de forma distraída por el pub .

—Es el hombre más atractivo que he visto en mi vida. — Tatiana decidió que, si seguía mirándolo durante mucho más tiempo, Coral iba a darse cuenta. Le echó una ojeada a su prima antes de girarse hacia Ocean—. Quiero volver a verlo… a solas.

—Tienes dos largas semanas. —Sus ojos azules chispearon.

—¿Prometes no decirle nada a mi prima? —inquirió; Matt hablaba distraídamente con Dante y Patrick.

—Lo prometo, pero de todas formas ella se acabará enterando. En este pueblo no hay secretos.

—¿Qué fama tiene Matt en el pueblo? —Su curiosidad comenzaba a salir a flote, como pasaba cada vez que veía a un hombre de su interés. Y por Dios que Matt lo era.

—Pues no sé mucho de él —respondió con sinceridad—. Sé que ha tenido rollos, está soltero. Estuvo en la Marina con John.

—¿Muchos rollos? —¿Se trataba de un hombre con miedo al compromiso?

—Unos cuantos. Y relaciones. ¿En qué estás pensando?

—Intento tener una imagen aproximada de él, de esa forma me acerco de una manera u otra.

Ocean abrió la boca, formando una enorme O. Parecía muy sorprendida. Se arrimó a ella, haciéndola reír.

—¿Te has parado a pensar que a lo mejor eres demasiado joven para él? —La bonita voz de Ocean golpeó en su cerebro. Cabía la posibilidad.

—Puede ser…

Tatiana se regocijó al ver la torpeza con la que Matt contestaba a las preguntas o soltaba algo para parecer que estaba dentro de la conversación.

La miró la mayor parte de la cena, estudiándola, quizás preguntándose si habría oído bien o por el contrario ella había respondido de verdad de forma tan descarada.

Ella se quitó una primera capa de ropa para soltar parte del calor que tenía desde que él había llegado. Aquel gesto volvió a llamar su atención. Sí, estaba seguro de que le resultaba atractiva… O al menos había despertado su curiosidad, como si hubiese levantado una prenda roja ante sus ojos.

Tras la cena y después de haber hablado con todos, volvieron a irse a la barra donde todos se pidieron un cóctel.

Tatiana le dio un sorbo a su copa, apoyándose en la barra.

Vio a su prima hablando de manera muy íntima con John: mientras ella estaba apoyada contra la pared, él la rodeaba por completo, hablando tan cerca que sus labios parecían rozarse.

Tatiana se sintió contenta por lo feliz que lucía Coral.

Se lo merecía, sin duda. Había tenido una mala experiencia con los hombres desde que había comenzado a salir con ellos.

John había vuelto a hacer que ella confiara en el género masculino.

Se pasó un oscuro mechón de pelo por detrás de la oreja y contempló con una sonrisa cómo Ocean bailaba, haciendo reír a Dante por lo estresado que se veía Patrick al intentar librarse de ella.

Definitivamente, le gustaba Valley’s Moon .

—Entonces…, ¿qué te parece si te invito a otra copa y me dices tu edad?

Tatiana se giró para encontrarse un fornido pecho delante de sus narices. Al alzarla cabeza lo vio sonreír. Mordiéndose el labio de forma inconsciente, se rio con suavidad.

—¿Por qué quieres saber mi edad?

—Temo acabar en la cárcel por salir con una menor… Aunque, créeme, me lo estoy planteando —dijo; apoyó uno de los codos en la barra y se cernió sobre ella. Un intenso olor a after shave y a una fragancia muy masculina llegó hasta su nariz. Su corazón dio un vuelco—. Creo que valdría la pena.

Ella se rio, coqueta.

—Oh, pues entonces creo que te relajará saber que soy mayor de edad en tu país. Tengo veintiuno.

Él asintió con amabilidad, sin retirar sus ojos de ella.

La complació muchísimo que no babease como otros hombres, que no recorriera su cuerpo con la mirada de manera frenética, sino que controlara la situación…

al igual que ella. Había captado su interés por completo.

Era un hombre de verdad y no uno de esos críos con los que había estado saliendo. Miró su bebida, llena.

—Me alegra saber que no tendré que pisar la cárcel.

Su sentido del humor la volvió a hacer reír. Tatiana había entrado en un bucle de seducción que le impedía dejar de acariciar su copa con los dedos.

—Así que… ¿luchador?

—No, trabajo en seguridad en una empresa de tecnología — respondió dándole un trago a su cóctel—. Pelear es un hobby . ¿Te gustan las MMA ?

—Me encantan —admitió con la boca llena.

—¿Vas a ir al evento de la EFL ?

¿Se estaba acercando más o era ella? Parpadeando, decidió que no le importaba y que de esa forma conseguiría olerlo mejor.

—No, me voy en dos semanas, así que tendré que seguirlo por televisión o con el ordenador. ¿Tú vas?

—No me lo perdería por nada del mundo, ver luchar a John es… bastante didáctico —Su voz ronca adquirió un tono jocoso—

. Sobre todo cuando…

—Saca a relucir toda su colección de llaves para rendir al oponente.

Matt enarcó una ceja antes de soltar una carcajada. La señaló con su copa.

—¿Sabes? Eres toda una caja de sorpresas. No me había esperado que entendieras tanto. —Tardó unos segundos en volver a hablar. Leyó sus labios, pues la música del pub estaba bastante alta—. Me gusta.

—¿Mucho? —preguntó, ladeando la cabeza; su largo cabello se derramó por sus hombros.

Otra vez se estaban aguantando las miradas, otra vez habían saltado chispas entre los dos.

—Mucho. Lo suficiente como para querer volver a verte.

Guau, aquello hizo que su corazón comenzara a latir con más rapidez y un infernal calor inundara su pecho y se extendiera por sus extremidades hasta llegar hasta su sexo.

Estaba mojada y ni la había tocado. Su presencia, sus ojos sobre ella y su voz habían sido bastante aliciente para su cuerpo. Estaba sorprendida.

—¿Tat? —Coral apareció junto a John, al parecer sin haberse dado cuenta de nada—. ¿Nos vamos ya? Mañana trabajo y John entrena temprano.

—Claro, voy a despedirme de los demás.

—Muy bien, te esperamos fuera, la cabeza me va a explotar. Hasta luego, Matt, me alegro de verte.

—Igualmente, nos vemos —añadió con un gesto de cabeza.

Al quedarse de nuevo a solas, Matt extendió una vez más su enorme mano para que se la estrechara. Tatiana la observó durante unos segundos antes de cogerla e impulsarse con ella, dándole un beso en la mejilla.

—Encantada de conocerte.

Él negó con la cabeza, sin dejar de sonreír.

—Más que yo no.

Tatiana le guiñó un ojo antes de ir hacia Dante, Patrick y Ocean.

Se despidió de todos, menos de Ocean, que iba con ellas.

Al salir, fue con rapidez al coche. Estaba lloviendo con fuerza, y truenos y relámpagos se encargaban de dar luz y sonido a un cielo oscuro y encapotado.

Al montarse vio a Matt en el exterior junto a Dante y Patrick.

Él la miró a través de la lluvia, tapado por el techo que sobresalía unos centímetros.

Se fueron alejando hasta que sus figuras fueron imperceptibles.

Al sentarse derecha, vio que Ocean le guiñaba un ojo desde el espejo retrovisor.

—¿Qué tal te lo has pasado, Tat? ¿Te ha gustado?

—Genial, y sí, me encantan tus amigos.

—Sobre todo Matt, ¿no? —Tatiana era una experta en fingir, así que supo controlarse antes de dejar al descubierto su sorpresa. Los brillantes ojos azules de Ocean brillaban.