Intocable (Amar a un cowboy 1) Capítulo 41. Darren
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Capítulo 41. Darren

Darren

No he dejado de conducir hasta llegar aquí. Solo paré porque se me pinchó una rueda y tuve que cambiarla. Si no, hubiera llegado antes. La puerta se abre y Bonnie me mira asombrada, pero también con un rostro demacrado e hinchado. Seguramente por haber estado llorando horas.

Odio que haya pasado por eso. Por no haber hecho esto antes, cuando supe que era mi chica, que la quería para toda la vida y quería todo con ella. Si hubiera hablado con Max, ninguno de los tres estaría ahora sufriendo, o tal vez yo sí, pero al menos ellos no hubieran pasado por esto.

La miro derrotado, sin saber cómo ofrecerle todo cuando no he podido cuidarla.

Entonces salta a mis brazos y casi me tira. La cojo con fuerza mientras enrolla sus piernas en mis caderas. Entro en su casa y cierro la puerta para luego apoyar mi espalda en ella.

La sujeto mientras tiemblo por el miedo que sentí de perderla.

—No he podido evitarte el dolor…, ni a él.

—Si vamos a ser un equipo, toca cuidar el uno del otro. —Coge mi cara entre sus manos—. No debí salir huyendo. —Sus ojos se llenan de lágrimas—. Lo hice por vosotros, pero también por mí, para que no me rechazaras y tener que vivir con ese rechazo.

—No iba a rechazarte, ayer ya te dije lo que sentía. —Besa mis labios dulcemente y es como estar en casa, porque mi hogar es ella, esté donde esté.

—Lo sé. Iba a volver. —Solo entonces reparo en que la casa está patas arriba, llena de bolsas y cajas.

—¿Ibas a luchar por este vaquero?

La idea me conmueve, como esperaba que lo hiciera. Al final me dejo caer al suelo con ella en brazos. Abrumado por todo, agitado y feliz. Apoyo la cabeza en la suya.

—Quiero que me cuides, pero yo también quiero cuidar de ti. No quiero un ser invencible, solo quiero al hombre que amo.

—Joder, Bonnie, no sabes cuánto te amo yo a ti.

Noto alivio en sus ojos antes de besarla.

Disfruto de tenerla entre mis brazos, porque temí haberla perdido.

Yo tampoco pensaba rendirme con ella, quería luchar por tenerla conmigo a toda costa, pero que ella quisiera luchar por mí me hace feliz.

Tremendamente feliz. Porque en el fondo sigo siendo ese niño perdido que solo ansiaba un lugar al que pertenecer y nunca se permitió soñar, hasta que ella llegó y me dio alas para tener ilusión por la vida, y más a su lado.

Yo creía que no necesitaba nada.

Hasta que la conocí y sentí que lo necesitaba todo, pero a su lado.

El beso se nos va de las manos y vamos a tientas hasta su cama. Cae en ella sin ropa y la miro. Solo la miro. Disfruto de su cuerpo, de esa mirada velada que habla de promesas y amor. Tiende su pequeña mano y la beso antes de acomodarme entre sus piernas y adentrarme en ella.

Nos movemos juntos hasta que el orgasmo nos atrapa a los dos. Luego la abrazo hasta que nos dormimos.

***

—Hoy te hago yo el desayuno. —Bonnie se sienta en la cama con mi camiseta puesta—. En verdad solo tengo esto de bolsa, y nada saludable, y zumos. —Muerde su labio de forma adorable.

Acaricio su mejilla y la acerco a mí para besarla. El desayuno se nos queda olvidado mientras empiezo por el postre y me pierdo en ella una y otra vez. Comemos lo que pedimos a domicilio y preparamos todo para la mudanza.

Llamo a Max por la noche, mientras Bonnie se ducha. Le escribí para decirle que había llegado bien, y me preguntó si estaba con Bonnie y si me había perdonado. Le dije que sí. Lo coge a los dos tonos.

—Sigo en el rancho y han acabado las fiestas de dominio, todo ha quedado hecho un asco. Te he hecho un plan para que las futuras tengan mejor desarrollo…

—Max.

—No quiero saber cómo os va, solo quiero que seáis felices, y sé que ni tú ni ella podéis encontrar a nadie mejor, pero no quiero…

, no puedo escucharte. —La madurez de Max me sorprende, tal vez porque en el fondo era mi pequeño.

Ese niño al que debía proteger de todo, o darle todo, sin pararme a pensar si tal vez solo quería amor y nada más.

—Lo hice fatal como padre. —Me siento en la cama.

—No, qué va, por ahí no paso. Eres un padre de puta madre.

Así que deja esa culpa. Me has fallado una vez en toda tu vida, una vez, y para pelear por una de las mujeres que más quiero.

Lo siento, pero no quiero que pienses eso cuando entiendo que por ella quisieras enfrentarte a mí.

Si yo hubiera podido, lo hubiera hecho, pero ahora entiendo que el amor no se elige. No se fuerza.

—Eres mucho mejor que yo, Max. Estoy orgulloso de ti.

Se queda callado.

—Voy a irme…, pero volveremos a vernos pronto, aunque no en el rancho. Lars se queda a cargo de todo, y la bisabuela. Y, papá, Lars te necesita y mucho, ha pillado a Tara con otro. Tyre se lo ha contado, porque es uno de los Landry. Estaba destrozado.

—Joder.

—Sabrás qué hacer; dale más responsabilidad en el rancho, necesita sentirse útil hasta que acepte firmar y que todo sea suyo en igualdad de condiciones contigo.

Te he dejado un plan también con todo lo que puede hacer él para que entre los dos llevéis mejor esto y ambos tengáis vida.

No dejes que el trabajo te domine más. Como me pasa a mí, pero trabajar me relaja. ¿Tiene sentido?

—Con ella eso no me pasa. Ella es mi botón de pausa.

—Lo sé. Ibas a vigilarla al lago. Ahí se advierte que ella hizo que vieras más allá del trabajo.

—Te quiero, hijo.

—Y yo a ti. Y dile a Bonnie que sigue siendo mi mejor amiga y que no pienso llamarla madrastra en toda la vida. Ni de puta coña. —Me río y se ríe conmigo—. Encontraré la forma de volver. Pero estoy mal.

—Lo sé.

Cuelgo y siento a Bonnie acercarse. La pongo sobre mí y le cuento todo.

—Joder, es verdad, ahora soy la madrastra malvada. —Paso los dedos por sus labios.

—Tú nunca podrías ser malvada, cariño.

—Eso es cierto. —Pasa los brazos por mi cuello y nos besamos.

No sé qué he hecho de bueno en la vida para merecerme un amor así. No pienso cuestionarlo. Pienso dar gracias cada día de mi vida por encontrarla. Por tenerla en mi vida y por entender que no es lo mismo dejarse llevar que vivir cada segundo de tu vida.

—Te amo, preciosa.

—Te amo, mi vaquero.