Intocable (Amar a un cowboy 1) Capítulo 40. Darren
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Capítulo 40. Darren

Darren

Cuando despierto, Bonnie no está en mi cuarto. Agitado, me visto para salir a buscarla. Abro la puerta y alguien me cruza la cara. Sujeto mi ceja partida y veo a Max venir hacia mí fuera de si.

—¡¿Con mi Bonnie?!

Mierda, mierda y mil veces mierda.

—¡Para, Max! —Hace amago de pegarme de nuevo, pero lo noqueo. Mi hijo es fuerte, pero yo más.

—¡Eres un puto cabrón! ¡Sabías lo que sentía por ella y aun así la has seducido!

—¡Las cosas no han pasado así! ¿Acaso crees que no traté de resistirme?

—¡Lo dudo!

—No, claro, es mejor pensar lo peor de mí.

Llevo toda mi vida haciendo lo que otros esperan de mí, agachando la cabeza y dejando de lado lo que yo quiero.

Lo hice por ti desde que naciste. A pesar de todo.

A pesar de ser una mierda de padre que no se dio cuenta de que te estaban haciendo daño.

Renuncié a mi vida por ti. —Se queda rígido—.

E iba a renunciar a ella, a pesar de que desde que la vi sentí una atracción muy fuerte.

Pero cuando ella sintió lo mismo fue imposible, Max…

Por una vez en mi vida he sido egoísta y me he permitido soñar, y sueño con ella en mi vida para siempre.

—Eso me hace daño.

—Lo sé. Pero nadie puede mandar en el amor, Max. Yo odio esta situación por el daño que puede hacerte, pero estoy locamente enamorado de esa mujer.

Lo suelto cuando se queda rígido. Nos miramos a los ojos. Hay mucho dolor en los suyos.

—No esperaba esto de ti.

—Yo tampoco, he pasado un verano de mierda dividido entre lo que sentía por ella y lo que sentía por ti.

—Necesito tiempo. Si este lugar ya me asqueaba, ahora mucho más. No puedo ni mirarte.

—No pienso renunciar a ti, lucharé por que todo vuelva a ser como antes.

—Con la chica que me gusta.

—Con la mujer que quieres, sí. Ella te quiere mucho, Max, pero no te ama y lo siento, es una putada. Pero a la larga agradecerás que intentarlo no se cargara todo. —Aparta la mirada—. Voy a ver cómo está.

Max entra en su cuarto. Yo subo a ver a Bonnie, pero no hay ni rastro de ella ni de sus cosas.

Bajo corriendo y la llamo. Salgo fuera de la casa y tampoco está su coche. Agitado, voy a buscar el móvil y la llamo. Max se pone a mi lado y escucha como el móvil avisa de que está apagado o fuera de cobertura.

—Se ha ido.

—Debió de irse anoche, cuando me vio. Seguramente para no interponerse entre los dos.

—¡Joder!

—¿Y a dónde ha podido ir?

—A su casa. No tiene otro sitio adonde ir.

—Voy a buscarla. —Tengo la dirección en el contrato de trabajo.

—¿Aunque eso me destroce? —Miro a Max. Es doloroso, por él he renunciado a todo, pero no puedo hacerlo esta vez.

—A su lado es la primera vez en toda mi vida que sé lo que es sentirse vivo. No puedo renunciar a ella, ni por ti, ni por nadie.

—Eres un cabrón.

—Lo siento, Max, te juro que lo siento. Pero te toca librar esta batalla y entender que el amor no se fuerza.

—Me voy a marchar de aquí, este lugar ya no es para mí. —Noto el dolor instalarse en mi pecho.

—Ojalá un día puedas entenderme.

—Te juro que ahora no.

Se marcha hasta su cuarto y noto dolor en mi pecho. Cierro los ojos, abrumado por esto. El problema es que no puedo protegerlo de todo. Ni renunciar a la vida por él. Sobre todo sabiendo que no la ama de verdad. Que se aferra a ella porque es la historia más sólida que ha tenido con nadie.

Solo espero encontrar un día el camino de vuelta a él.

Tras cambiarme y coger algo de ropa para estar fuera unos días, porque no pienso volver sin ella, me pongo en camino. Y por primera vez no pienso en el rancho, en el trabajo y en todo lo que soy. Soy egoísta y pienso en mi felicidad.

Bonnie

Cojo el móvil tras haber dormido un poco al llegar a mi casa.

Hay una llamada de Darren temprano. No se la devuelvo.

Ahora mismo necesito ordenar mis ideas. Mi vida y todo lo demás.

Sé que he huido llevada por el impulso de que, si me iba, ellos no se enfadarían, sin mí allí.

Pero el daño ya está hecho. Ya se ha roto algo entre ellos, entre los tres. Nada volverá a ser como antes.

Cuando me calme llamaré a Darren. No se merece la forma en que me he ido.

También hablaré con Max. Pero para eso necesito estar fuerte y ahora no lo estoy.

No lo estoy porque era muy feliz en el rancho y con Darren; por primera vez en mi vida sentí lo que era ser parte de un hogar y no sé cómo seguir con mi vida sin todo esto. Sin echar de menos a Darren.

No puedo pedirle que elija entre su hijo y yo. Su hijo es parte de él. Yo no quiero ser como mi madrastra, y tal vez me fui por eso. Porque temí ser como ella. Tan egoísta como para hacer que mi padre me despreciara para favorecer sus propios fines.

Tras un rato sin poder dejar de llorar, llamo a mi hermana para no perder el norte. Estoy muy nerviosa, agitada, y no sé qué hacer.

—Bonnie… ¿Todo bien?

—No…, nada está bien. —Rompo a llorar y se queda escuchándome. La escucho llorar mientras le cuento todo entre hipos y lágrimas.

—Esto tenía que pasar. Cuando Max me vea, en unos años se dará cuanta de por qué lo vuestro no podía ser, tú tranquila.

—No puedo evitarlo y me río—. En serio, Bonnie, solo el tiempo calmará su corazón.

No puedes hacer nada, porque Max de verdad se cree enamorado de ti y no puedes decirle que no lo está y esperar que lo entienda. Eso hiere sus sentimientos.

—Joder…, soy lo peor.

—No lo eres.

—Tú no lo viste ayer peleando. Estaba fuera de sí, y a la vez tan roto. Ha sufrido mucho. Cuando me pilló, solo quise irme y aliviar su pena.

Noto nuevas lágrimas. Gretel se queda callada.

—Tienes que hablar con los dos, y no puedes cambiar lo que siente ninguno de los dos, ni lo que sientes tú. No tienes que esperar que nadie te elija, tienes que elegir tú y luchar por tus elecciones.

—Yo quiero luchar por Darren y encontrar la forma de recuperar a Max.

—A Max solo le tienes que dar tiempo. Y a Darren, tal vez también, pero lo he visto contigo, Bonnie, ese hombre no va a renunciar a ti. Fue a una fiesta con traje solo para protegerte. ¿Crees que va a dejarte ir tan fácil?

—Si te soy sincera, espero que no. —Otra vez nos quedamos en silencio—. Lo amo, Gretel. De una forma como no he amado nada en mi vida. Y soy muy feliz a su lado. La mujer que soy con él me encanta. Me ha dado alas para ser yo misma y nunca, nunca me he sentido tan hermosa.

—Lo sé. Lo vi.

—Tengo que volver.

—Sí, y ya lo solucionareis todo. No sé cómo, pero Max es un gran hombre, va a ser mi marido —se ríe por su broma y me hace sonreír—, volverá a ti.

Cuelgo a mi hermana y llamo a Max. Me lo coge.

—Lo siento —digo nada más descolgar—. Siento no haberme tomado en serio tus sentimientos.

Son tuyos y solo tú tienes derecho a saber lo que sientes.

Y siento haberme enamorado de tu padre…, no, no lo siento, Max.

No puedo mentirte. Desde que lo vi sentí algo por él que no he sentido en mi vida por nadie.

Removió mi mundo y todo hubiera sido más fácil si él no sintiera lo mismo, porque hacerte daño me mataba.

Te juro que tu padre no quería hacer nada, pero yo…

, yo no se lo puse fácil, porque por una vez quería saber lo que era estar con alguien que te hacía sentir así.

Se queda callado; al menos no ha colgado.

—Te quiero mucho, Max, y siento no amarte. De verdad que sí —se me rompe la voz—. Porque todo sería más fácil.

—Cuando fui al rancho te vi más feliz que nunca.

Y pensé que era por el rancho, pero ahora sé que era por él.

Porque te entendía como nadie y te ayudó a brillar.

—Seco mis lágrimas—. No voy a mentirte, es raro de narices.

Que tu padre esté enamorado de la chica que tú quieres…

Necesito tiempo. Duele, joder, duele mucho.

—Te quiero mucho, Max. No quería hacerte daño.

—Pero el daño está hecho.

—No puedo perderte. —Rompo a llorar y no puedo controlarme.

—Ahora solo puedo irme, Bonnie.

—Lo entiendo.

Nos quedamos en silencio, como tantas veces en las que solo necesitábamos sentirnos.

Cuando nos despedimos espero que un día podamos encontrar la forma de volver a ser amigos; que no me haya colgado dice mucho.

Luego decido hacer la maleta. Y llevarme mis cosas. Este lugar ya no es mi hogar y pienso luchar por Darren. Llamo al casero para decirle que no renuevo por un mes más. Lucharé por mi vaquero sea como sea.

Saco varias bolsas y pienso en llamar a Darren, pero prefiero hablarlo con él todo a la cara. Ayer me dijo que me quería y no puede ser mentira, aunque nunca dijo si era un querer romántico.

Agitada, sigo metiendo cosas en las maletas.

He visto cómo me cuida ese hombre, cómo me mima; no puedo dejar que mis miedos, creados por un padre de mierda, me alejen de él.

Tengo que seguir adelante a pesar de las heridas que a veces me hacen frenarme.

Esas dudas y esos miedos siempre estarán ahí, son la forma de protegerse de mi alma, pero debo ser más fuerte.

Organizo varias cajas y hablo con un hombre de mudanzas. Dentro de dos días tiene libre una furgoneta que puede llevarme al rancho. Es tarde cuando pido algo para cenar. Una pizza con extra de queso.

Casi no tarda en llegar, y abro la puerta con el dinero en la mano. El pizzero lo coge y me deja la comida. Abro la pizza y disfruto del queso fundido. Noto los ojos llenos de lágrimas al pensar en Darren. Quiero perderme en su abrazo, hablar las cosas claras. Decirle que estoy enamorada de él.

Guardo lo que queda de la pizza para luego y voy a la cama.

Estoy entrando en ella cuando suena el telefonillo de mi casa.

Salgo de la cama y voy hasta la puerta. Cuando pregunto para abrir el portal, nadie me responde.

Miro por la mirilla de mi puerta y tampoco veo a nadie en el descansillo.

Apago las luces y entonces suena el timbre de la vivienda.

Ando hasta la puerta, miro de nuevo por la mirilla, y entonces se me detiene el corazón.

Darren.