Intocable (Amar a un cowboy 1) Capítulo 39. Bonnie
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Capítulo 39. Bonnie

Bonnie

Max me ha besado. Me ha besado delante de todos. Delante de Darren. Ahora estoy en las duchas que hemos instalado para los participantes. Quito todo el barro de mi cuerpo y cuando salgo, Max me espera.

—Se te ha ido un poco de las manos el beso.

—Vamos, Bonnie…, ha sido…, ¿qué esperabas? Veo a mi chica y…

—No soy tu chica, Max. Soy tu mejor amiga.

Se pasa la mano por el pelo, agitado. Se marcha y lo sigo.

—Max, para.

—No, déjame, Bonnie.

—Tenemos que hablar.

—Te pido disculpas. Yo…, yo solo…, yo te quiero. ¡Joder!

—Y yo, pero solo como amigo. Como tú.

—¿Como yo? ¡Yo estoy enamorado de ti! —Lo llaman para luchar.

Los sigo. La gente me felicita. Conozco a Max, y no está bien para luchar. Por eso, cuando llega al box, le pido que se retire.

—No pienso hacerlo, Bon, ese tío me puteó. Me amargó la existencia. Esta noche pagará.

—Max…

—Estoy bien, Bonnie, soy un idiota…, y tú ni siquiera me crees cuando te digo que estoy enamorado de ti.

—Porque nos conocemos mejor que nadie, Max, y sé que no sientes eso. —Noto los ojos llenos de lágrimas.

—Me duele que no creas cuánto me importas.

—No puedo creerte porque el amor es más grande que lo que nunca hemos sentido el uno por el otro.

El «te quiero» de Darren resuena en mi mente. Iba a decirle que yo también cuando Max se acercó. Lo llaman y va hasta donde lo espera el cabrón que le hizo la vida imposible. Su ex me dijo que Max era un llorón de mierda. No pude contenerme, nadie critica a mi amigo.

Mi amigo.

Mientras Max siga insistiendo en que está enamorado de mí, no podemos ser amigos.

—Eh, no llores. Saldrá de esta. —Lars se me acerca.

—¿Darren ha visto el beso?

—Él y todos. Dale espacio.

—Max me ha confesado otra vez lo que siente. No creo que podamos ser amigos hasta que se le pase esto.

Lars me pasa el brazo por el hombro. Vemos como Max se enfrenta a su matón, Aomar, que va de chulo.

Este lo derriba y grito agitada. Max se levanta y lo mira con toda la rabia y la furia que lleva guardando años.

El primer golpe es en la mandíbula. El segundo, en el estómago.

Cuando el tercero es a muerte, Lars sale a detenerlo y Tyre salta para ayudarlo.

Max no para, no se detiene, aunque Aomar se rinde.

No puede parar. Veo en sus ojos azules todo el dolor encallado en su pecho.

Cuando consigue parar, dicen que es el ganador, pero él no se siente ganador. Mira al cabrón que le hizo daño lleno de sangre y se ve como él.

Sale corriendo y lo sigo.

—No eres como él.

—Déjame, Bonnie.

—¡No! Eres mi mejor amigo. Y sé que es una mierda que no te quiera como tú quieres.

—Lo cojo de los brazos—. Pero un día encontrarás a alguien que te quiera tanto que entenderás que lo nuestro hubiera estado abocado al fracaso y me hubieras perdido como amiga, y no puedo permitirlo.

—Lo abrazo y, aunque le cuesta, me devuelve el abrazo.

—¿Qué he hecho, Bonnie? Me he rebajado a él…

—Porque llevas años de dolor guardados.

—No quiero ser esta persona. Este lugar…, este lugar me saca todo esto…, al fin y al cabo lo llevo en los genes, ¿no? —habla de su bisabuelo y su abuela.

—No, Max…

—Déjame solo. —Me da un beso en la mejilla.

Se marcha y no sé qué paso dar. Todo se está yendo a la mierda. Necesito a Darren. Que me diga que todo irá bien. Por eso me alejo de la fiesta. De la celebración, y voy hasta su casa.

Subo hasta su cuarto y toco a la puerta. Entro sin esperar a que me dé paso.

—Bonnie. —Corro hasta él y me coge en brazos.

—Bésame, Darren.

Y lo hace, de forma hambrienta y desesperada, como si quisiera borrar los labios de Max.

Tiramos de la ropa del otro y caemos en la cama sin nada.

Entra en mi interior sin dejar de besarme, y no sé si me hace el amor o marca a fuego su cuerpo en el mío.

Nos movemos juntos hasta que me corro entre sus brazos.

Grito su nombre una y otra vez.

—Te quiero, Darren —le respondo, y luego rompo a llorar.

—Eh, cariño, confía en mí, lo arreglaré todo —dice, pero no ha visto lo roto que está Max.

Por eso no indago en si esto quiere decir que me quiere aquí con él. Tengo miedo. No quiero perder a Max, por eso no dejo de llorar. No puedo. No amo a Max, pero es parte de mí.

—Todo se arreglará —dice, cuidando de mí.

Quiero creerlo, pero siento que, cuando Max se entere, Darren y él dejarán de ser grandes amigos. Por eso, cuando Darren se queda dormido, cojo una de sus camisas para irme a mi cuarto.

Salgo con cuidado, me giro para irme, y me quedo helada al ver a Max ahí. Cuando asimila la escena, se queda pálido y luego se marcha. Bajo tras él. Salgo fuera mientras va a por su coche.

—Max, para.

—¿Con mi padre? ¿Con mi padre, Bonnie? ¡No había hombres en este lugar, que te lías con mi padre!

—Estoy enamorada de él.

—Tiene que ser una broma. —El dolor en sus ojos llena los míos de lágrimas—.

¿Esperas ser mi madrastra? ¡Estoy enamorado de ti!

¿Cómo esperas que pueda mirarte si estás con él?

—Se pasa la mano por el pelo rubio—. Joder, esto es una puta pesadilla.

Esto no se lo pienso perdonar a mi padre. ¡Joder! ¡¿Cómo ha podido hacerme esto?!

Entra al coche. Le digo que pare, y no lo hace.

¿Y qué esperaba? Max cree de verdad que siente eso, y esto es duro para él.

Todo por mi culpa. Yo soy el problema, lo que hará que esto se agrave entre los dos.

Subo a mi cuarto y recojo mis cosas. Tengo que irme.

Esto no tiene arreglo. No puedo enfrentarlos.

Los quiero mucho a los dos como para verlos enfrentados por mi culpa.

Prefiero perderlos a los dos que ser la culpable de su separación.

Al fin y al cabo, siempre supe que lo mío con Darren tenía fecha de caducidad.