Intocable (Amar a un cowboy 1) Capítulo 38. Darren
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Capítulo 38. Darren

Darren

Regresamos al día siguiente con varias cajas de dónuts para congelar.

Cuando Max las vio, me miró y no comentó nada.

Bonnie los preparó todos para congelarlos y le contó el baile, menos la parte en la que yo estuve.

No pienso hacer negocios con su padre. Es un hombre que solo piensa en sí mismo, y ni él ni su madrastra merecen mi tiempo. Pero Bonnie, sí.

Ella no cree que digo en serio que es mi chica.

Cuando lo digo me mira con esperanza. Pero con miedo de que no pueda hacerlo realidad.

Tengo que hablar con Max de esto, pero quiero hacerlo tras las fiestas.

Ya está todo listo para ellas. El tiempo ha pasado demasiado rápido.

Bonnie le ha dicho a Lars que se van dentro de unos días. No si puedo evitarlo.

La gente ha empezado a llegar al rancho.

Hay caravanas y personas que van a usar zonas habilitadas con tiendas de campaña.

Como lo hacía antes mi abuelo. Verlo así me pone nervioso.

Es como viajar en el tiempo. Él usaba esto para desmadrarse y mi madre, igual.

De hecho, fue en una de estas fiestas donde ella me engendró.

No recuerda nada de quién podría ser mi padre.

Y también fue en una de estas fiestas donde yo me desmadré y me dejé llevar por aquella mujer mayor que me dio a conocer los placeres del sexo siendo un crío cachondo.

—No estás bien. —Mi abuela se pone a mi lado—. Yo odio esto. Si no te importa, estos días me quedaré en mi casa, aislada de todo esto.

—Yo haría lo mismo si no quisiera destrozar la cara a más de uno en venganza.

—Ya, al menos tienes a la chica. ¿Le has dicho ya a Max lo que sientes por su mejor amiga?

—¿Cómo sabes que…?, mira, da igual, como lo sabes todo. —Se ríe—. No he dicho nada.

—Pues deberías, porque al final se dará cuenta de cómo la miras. Si no lo ha hecho ya es porque siempre anda trabajando.

—Sí.

—Porque seguro que folláis como conejos.

—¡Abuela!

Se ríe y se marcha. Bonnie se acerca con Lars. Pasan mucho tiempo juntos. Tara le ha pedido un tiempo. Lars está decaído y Bonnie está con él siempre que puede. Ehud y yo hacemos lo mismo.

—Tenemos listo el cine de verano —dice Lars.

—Y los juegos. He puesto el de los patos.

Esta fiesta será igual que aquellas, pero sin alcohol, sin drogas y con un aire más familiar. El alcalde se enfadó, pero me da igual, esas eran las condiciones.

—A las cuatro empiezan los combates. —Bonnie me mira a la espera de que diga algo. Paso la mano por mi pelo.

Los combates son intercalados: uno de mujeres, otro de hombres. Hasta los dos finales.

—Estaré listo. —Busca mi mano y la aprieta.

—No estás solo. De hecho, empiezo yo con una de las antiguas compañeras de Max.

Miro a Lars: he dejado todo esto en sus manos.

—No te preocupes, es floja luchando. Bonnie lo tiene controlado. Y el resto no son mejores que ella.

Y sin más, se marchan juntos. Estaría celoso si esa chica no me mirara como lo hace cada vez que me ve.

Como si se muriera por mí. En verdad, me gusta que se lleve así con Lars, porque es como un hermano para mí.

Aunque en realidad somos primos, para mí es más como un hermano pequeño.

Es un poco más joven que yo, pero eso nunca lo hemos tenido en cuenta.

Porque yo no hice todos los cursos como debería por culpa de mi abuelo, y repetí varias veces, hasta llegar al curso de Lars y Ehud, que me ayudaron con los deberes y los trabajos para que pudiera acabar las clases sin problemas.

Espero que pronto todo el mundo sepa que Lars no solo es un posible Bennet, sino que lo es con todas las de la ley. Tengo todo preparado a falta de que firme los papeles cuando esté listo.

Voy por la zona donde se ha instalado todo.

Controlo que todo esté bien en el rancho antes de ir a la zona de peleas. Han instalado unas gradas. La zona donde se peleará está iluminada y llena de barro. Para que las caídas no sean tan duras. Voy hasta donde está Bonnie. Max le da los últimos consejos.

—No dejes que te golpee. Tú puedes. —La abraza.

La llaman y Max le tiende el protector de los dientes. Me mira antes de salir.

—Sé dura, cariño. —Max da un respingo y yo me doy cuenta de que he metido la pata. Voy a decir algo, pero Max me da unas palmadas como si nada.

Bonnie sale a pelear. Ando hasta las gradas con Max. Tengo que hablar con él. Tengo que ser egoísta por una vez en mi vida. Nunca he pedido, nada, nunca he soñado con nada. Pero desde que la conozco sueño con ella en mi vida cada día.

Bonnie se coloca y la contrincante va de dura. Los excompañeros de Max están en las gradas y le gritan que se la cargue. Bonnie sonríe. Y sé lo que dice esa sonrisa. Conozco cada una de ellas, y esta dice: «Tú vacila, ya te cerraré yo la boca a tortazos».

Tyre no está con su familia. Está en un lado de las gradas animando a Bonnie y esto hace que varios Landry lo miren con mala cara. Gana puntos conmigo, aunque tampoco tantos; con él prefiero ir con cuidado.

En cuanto empieza el combate, Bonnie esquiva los golpes de su contrincante hasta que se cansa y entonces le da un puñetazo tras otro hasta que pide clemencia. Alzan su mano y nos mira tras escupir el protector. Joder, creía yo que había visto todas sus facetas, pero esta de guerrera me pone mucho.

Max es el siguiente en pelear. Contra uno de los cabrones que le hicieron la vida imposible.

Max le saca una cabeza y de cuerpo, igual.

Mi hijo ya no es aquel niño delgado y alto.

Empieza la pelea y Max sonríe. Lo tiene controlado y es letal.

Le da un solo puñetazo y lo hace morder el barro. La gente estalla en vítores.

—No voy a pelear —anuncio a Lars—. Si lo hago no podré darle su victoria. Es lo que me dijo Tyre y tiene razón, tengo que hacerme a un lado.

—Joder, lo haré yo por ti y me dejaré ganar cuando llegue el momento —dice mi amigo, y se va a arreglarlo todo.

Es hora de delegar en Max. Si compito, la final será de los dos y eso no le dará el descanso que necesita. Lars regresa y dice que le toca el siguiente. Y cuando lucha, lo hace de pena. Ehud se mete con él cuando regresa a las gradas con un ojo morado.

—Eres un gran amigo.

—Y tú. La próxima vez tú das la cara por mí.

—Hecho.

Bonnie es la siguiente. Tiene aún barro de la primera pelea. Me mira y le guiño un ojo. Sonríe y se prepara. Toma aire y, aunque este combate le cuesta más, al final pasa ella.

Voy hasta donde está y llego cuando Max le está diciendo en qué ha fallado y le cura las manos. Me quedo en la puerta agitado. Quiero estar ahí con ella. O con ellos, sin tener que ocultar quién es ella para mí. Entro, y Max dice que va a por agua.

Acaricio sus heridas.

—Eres una guerrera.

—Y eso te pone mucho. —Pasa sus dedos por mi pecho—. Has hecho bien al retirarte.

Cojo su cara entre mis manos y la beso.

—Te quiero, Bonnie. —No sé bien por qué ahora, tal vez porque temo que no haya un mañana.

—Darren… —Escuchamos a Max hablar con alguien.

Paso la mano por mi pelo y me marcho. Max se me acerca.

—No debiste retirarte.

—Es tu momento. Yo estoy en la grada disfrutando de cómo les das una paliza.

—Eso sin duda.

Entra con el agua a donde está Bonnie.

Salgo agitado a las gradas. Lars me pregunta qué me pasa mientras reparte comida.

—Le he dicho que la quiero.

—Eres idiota —esto lo dice Ehud, que regresa con perritos.

—Iros a la mierda los dos.

—Bueno, podría ser peor. —Miro a Lars—. Que Max te hubiera escuchado.

No sé ahora mismo qué es peor, si que me escuchara, o que ella se haya quedado callada.

***

Conforme se hace de noche, hay más gente. Bonnie se clasifica para el combate final. Y Max, igual. Están ambos muy cansados. Pido que les lleven bebidas isotónicas y comida. Comparten box. Lars se acerca para ver cómo están.

—Tu chica, reventada; Max…, bueno, no sé cómo está. Ha dado una paliza a cada idiota que le hizo la vida imposible y ahora le toca pelear con el cabecilla, Aomar Landry, y la que fue novia de este en el instituto, contra Bonnie.

—Ellos pueden con esto.

Se hace el silencio cuando el alcalde sale a dar un discurso antes del primer gran combate y da las gracias al rancho por recuperar esta tradición del final del verano. Me enfocan y la gente aplaude.

—¡El año que viene, mejor! ¡Una semana de fiestas!

La gente grita emocionada.

—Podrías presentarte y mandarlo a la mierda —dice Lars.

—Ni de coña, pero ese cabrón se va a enterar por esta encerrona. —Algo ve el alcalde en mi mirada que corta el discurso y se marcha.

Llaman a Bonnie y sale levantando los puños vendados.

Me mira y no advierto nada diferente en su mirada.

Le guiño un ojo, como siempre. Su contrincante la dobla en altura y complexión física.

Da el primer golpe y Bonnie cae de rodillas.

Toma aire y luego esquiva el siguiente golpe.

No baja la guardia. La otra chica compite de forma guarra y usando la fuerza bruta.

No hay nada elegante en cómo pelea. Le dice algo a Bonnie y esta parece una fiera cuando toma impulso y la golpea.

Caen las dos en el suelo y Bonnie parece una leona.

Al final tienen que separarlas y dan la victoria a Bonnie cuando la otra se rinde.

—¿Ahora te rindes, pedazo de mierda? —grita Bonnie—. ¿Ahora no tienes los huevos de lastimar a alguien más débil que tú? ¡Ahora, lucha!

No lo hace, se rinde demostrando lo cobarde que es. Levantan la mano de Bonnie y la gente grita pletórica.

Quiero gritar que esa chica es mía. Pero aquí estoy, en un segundo plano, mientras Max se acerca y la besa. ¿Cómo?

—Hostia puta. —Lars, a mi lado, dice lo primero que se le pasa por la cabeza.

Voy a levantarme, pero Ehud me sujeta.

—No hagas nada en caliente. Lo vas a cagar todo y es tu hijo —me dice.

Lo miro y tiene razón, por eso me marcho a mi casa sin saber cómo hacer esto. Sin saber cómo sobrellevar la situación.