Intocable (Amar a un cowboy 1) Epílogo. Bonnie
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Epílogo. Bonnie

Epílogo

Bonnie

Ordeno la última caja de mis cosas y llamo a Darren.

—Ya he ordenado todas mis cosas.

—Cariño, has tardado cuatro meses. —Escucho el aire por el teléfono.

—¿Solo cuatro meses? Yo pensaba que más —le replica Lars.

Han pasado cuatro meses desde que regresé al rancho.

Cuatro meses de cambios y de toma de decisiones.

La primera fue que Darren le dijo a Lars que debía firmar para que todo fuera de los dos.

Lars dudó, pero firmó a cambio de que nadie lo supiera de momento.

Ahora es un Bennet con todas las de la ley y este hogar es tan suyo como de Darren.

Este le dijo que le estaba construyendo una casa para él más grande, cerca de la nuestra en el rancho.

Y al final, como en este pueblo todo se sabe, todos están ya enterados de que eran ciertos los rumores de que tanto Rob como Lars son Bennet de pleno derecho.

Tara, al enterarse, vino corriendo, pero Lars no cedió y todos nos dimos cuenta de que lo que la movía era el interés, porque ahora su exmarido tenía más dinero.

Tienen custodia compartida de Robin. Y ahora le toca buscar una niñera.

Aunque de momento se apaña con las mujeres del rancho.

Tara y él han decidido quedar como amigos.

Por el bien del niño, pero Lars está muy tocado. Y Tara hace cosas que no me gustan.

Tyre me contó que una noche ella se le insinuó, pero él la rechazó.

Por eso sospechaba de ella. Cuando supo que había estado con uno de sus primos, vino a contárselo a Lars y le dijo también lo que pasó con él.

Porque dijo que nadie se merecía vivir a oscuras respecto a alguien a quien ama.

Y al parecer salieron más cosas. Tara no solo se había insinuado a Tyre, y lo que hacía en la ciudad nadie lo sabe.

Lars está tocado.

No vamos a dejarlo solo. Es parte de nuestra familia. Es más un hermano para Darren que un primo. Yo lo llamo cuñado y a Robin le digo sobrino. Es lo que les toca por tenerme aquí.

Por otro lado, mi hermana ganó la corona de Miss USA y mi madrastra espera que ahora consiga la de Miss Universo.

Gretel tiene dieciocho años, pero al abrir el testamento de mis abuelos vieron que establecía la edad de veintiuno como fecha tope para recuperar su dinero; mi madrastra la había estado engañando respecto al dinero.

Dinero que custodia mi madrastra, y solo se portará bien con él y con las colecciones si mi hermana le hace caso hasta los veintiuno.

Odio esto, pero para Gretel es importante preservar las colecciones de sus abuelos.

Solo puedo darle mi apoyo en la distancia, y no tan distancia. Darren ha hecho tratos con mi padre para tenerlo cogido por los huevos y así poder proteger a Gretel. De vez en cuando viajamos a su casa y pasamos tiempo con mi hermana.

Una vez más, Darren cuidando de todos. Pero esos tratos acabarán cuando Gretel viva conmigo. Por eso, Darren está construyendo una casa cerca de la nuestra para ella.

—No tardéis en venir, he hecho lasaña para cenar —dice Rob.

—Hemos hecho —apunta Saril, y Rob se ríe.

Cuelgo y Saril me da un abrazo. Me dijo que antes no había querido meterse porque sabía que su nieto sentía algo por mí y temía involucrarse y estropearlo todo. Pero cuando volvimos me abrazó y me dijo: «Bienvenida a mi familia».

Max no estaba, pero me escribe a menudo. Darren sí lo ha visto, pero nos ha pedido tiempo para vernos juntos. Poco a poco. Al menos sé que sigue siendo parte de mi vida.

La puerta se abre y voy hacia Darren; lo beso y, antes de colgar el sombrero, lo pone sobre mi cabeza con una mirada cargada de promesas.

—Oh, por favor, dejad de miraros así, que estoy a dieta —se queja Lars.

—Porque quieres —añade su amigo—. Eres soltero, ya has firmado los papeles del divorcio.

—Paso del amor y de las mujeres; una y no más.

Darren y yo nos miramos, odiando que Lars se cierre en banda.

Tiempo al tiempo; solo este cura las heridas.

Andamos hasta la mesa; la lasaña me ha salido deliciosa. Cada vez sé cocinar mejor. Darren me enseña muchas cosas. Yo trabajo en la parte de cosas bio, aunque este año no ha sido bueno. Perdimos gran parte de la producción en primavera y toca tomar medidas y hacerlo mejor.

Mientras tanto, ayudo en lo que puedo y paso mucho tiempo en la zona de jubilados, cuidándolos y comprando cosas para ellos en el pueblo.

***

Max me espera cerca del parque de donde vivía antes.

Hace meses que no nos vemos. Sí ha quedado con su padre, y cada semana me escribe.

Pero nunca hasta ahora me había pedido que nos viéramos.

Ha pasado casi un año y estoy nervios por verlo.

Por eso, cuando lo veo cerca de la fuente, noto opresión en el pecho por lo mucho que lo he extrañado.

Se gira y veo lo mucho que ha cambiado.

Parece más maduro y odio que en parte se deba a lo que yo hice.

—No llores, Bon —dice cuando me acerco a él intentando contener las lágrimas—. No seas tonta. —Tira de mí y me abraza—. No me voy a ir de tu vida, te lo dije.

Lo abrazo con fuerza y aspiro ese olor tan característico. Echaba de menos a mi mejor amigo. Es parte de mí. Parte del hombre que amo.

No sé cuánto tiempo nos quedamos abrazados hasta que se separa y empieza a andar.

—¿Mi padre te espera en la camioneta?

Max dice que no está preparado para vernos juntos, y no es porque siga sintiendo algo por mí. Es porque lo siente raro.

—Sí, vamos a ir a por dónuts. —Sonríe por mi adicción.

—Me alegro de que te cuide, se te ve muy bien.

—Me sienta bien el rancho. He encontrado mi sitio.

—Lo sé. —Al mirarnos ya no veo el dolor de la última vez—. Voy a irme a trabajar por Europa.

—Ah, no lo sabía.

—Pedí a mi padre que me dejara que te lo dijera yo hoy.

—¿Es lo que quieres?

—¿Sinceramente?

—Siempre.

—No lo sé, no sé qué quiero, o qué busco. A veces me siento muy perdido y no sé dónde está mi camino.

—Tal vez un día te toque dejar de huir.

—Tal vez, sí. Cuando esté listo.

Tarde me doy cuenta de que hemos llegado andando hasta la puerta donde Darren me espera apoyado en la camioneta. Al ver a Max lo saluda y este va hacia su padre. Se abrazan. Estamos los tres juntos de nuevo.

—No sé cuándo volveré. —Le cuesta mirarnos a los dos, pero ha decidido dar este paso—. Cuídala.

—Siempre.

—Y tú a él.

—Siempre —respondo.

Max me abraza de nuevo y, aunque queremos pasar más tiempo con él, sabemos que ha dado un paso importante. Poco a poco. Vamos por buen camino.

Lo vemos alejarse tristes. La solución no es huir siempre. Espero que un día Max lo entienda.

***

Veo a Tyre enfadado, discutiendo cerca de la plaza del pueblo.

Han venido para hablar de las fiestas de este año.

Tyre se encarga del rancho ahora que ha muerto su abuelo, ya el año pasado lo hizo y nos ganaron.

Al parecer, Tyre es el pariente más cercano, ya que el padre de Tyre murió hace años.

Aunque sé que hay más en esta historia. La hija legítima del dueño es la madre de Meissa, la hermana de Tara.

Pero hasta que sepamos más, Tyre ha cogido las riendas y está dando una nueva vida al rancho.

Lo sé porque nos hemos hecho amigos. A Darren no le hace gracia, pero es lo que hay.

Saludo a Tyre y me guiña un ojo. Voy hasta donde está Lars tratando de escuchar lo que dicen.

Robin está con él porque Tara no se podía hacer cargo, al parecer se va a ir de viaje este verano.

Sus abuelos tampoco podían hoy. Lars me ha llamado para que le eche una mano hasta que encuentre una niñera.

—Gracias por venir.

—¡Tía! —Robin se me tira a los brazos. Ya tiene cinco años. Cómo pasa el tiempo.

—Yo me quedo con él. —Me como a besos a Robin; por suerte, la separación de sus padres de momento no le ha afectado, y sigue siendo un niño increíble y muy risueño.

—Espero encontrar niñera pronto.

—Sí, a ver quién quiere quedarse con el trasto. —Robin se ríe.

Lars lo está teniendo complicado, porque las niñeras quieren algo más que trabajo. Algunas se le han metido en su cuarto medio desnudas, y es que Lars está cada año más sexi.

—Seguro que pronto aparece alguien.

***

—Me gusta verte así. —Darren se sienta a mi lado en el balancín para ver el atardecer tras un día agotador con Robin.

—¿Así cómo? —Miro su reflejo en el cristal.

—Feliz, cariño, me gusta verte feliz. —Lo miro enamorada y lo beso sin prisas—. Por cierto, Lars ha encontrado niñera.

—¿Sí? ¿Quién?

—La hermana de Tara.

—Pues como sea como Tara…

—No lo sé, pero Robin la quiere mucho y Lars le va a dar una oportunidad. Tara se ha marchado a Europa a vivir la vida.

—Madre mía. Siento pena por Robin.

—Estará bien.

—Y más si ahora tiene a su tía cerca.

—Por lo que sé, Tara no quería que Lars pasara tiempo con Meissa. No quería que se vieran. No sé yo cómo saldrá esto.

—Ahora me has creado más curiosidad.

—Bueno, lo descubriremos pronto. Es más o menos de tu edad.

—Ah, pues me encantará tenerla de amiga… si no se parece nada a Tara. —Darren sonríe y me pongo sobre él. Acaricio su cara—. ¿Sabes que cada día te quiero más?

—Lo sé, pero me encanta que me lo digas.

—A mí también me gusta verte feliz.

—Lo soy y mucho, Bonnie. —Giro y nos besamos—. Eres mi todo.

Los ojos se me llenan de lágrimas y lo beso con intensidad sabiendo que él es mi hogar. Mi vida y mi futuro. En sus brazos he comprendido lo que es ser parte de una familia. Para las buenas, para las malas, para los para siempre.