Intocable (Amar a un cowboy 1) Capítulo 26. Bonnie
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Capítulo 26. Bonnie

Bonnie

No veo a Max en todo el domingo. Le escribí para ver si estaba bien y me dijo que sí. Ahora lo espero en la puerta del rancho para ir a trabajar juntos. Darren ya se ha ido, pero ha dejado el desayuno listo. Su forma de seguir cuidándome.

—¿Vamos? —Max sale por la puerta comiendo una manzana roja a bocados.

—Sí.

Andamos hasta donde está la zona ecológica. Le cuento lo que hemos estado haciendo y lo que me pasó con el compost.

—Mi padre debería instalar un laboratorio aquí. Así no tendrá que mandar pruebas a otra parte.

—Para eso se necesita mucho dinero y no se están sacando beneficios de esa zona. Invertir más en ella ahora es tirar el dinero.

—Hay que abrir mercado a las tiendas gourmet .

—Sí, pero para eso necesita que se afiance y cree una calidad superior.

—Hay mucho trabajo por delante. —Sus ojos chispean; sé que el trabajo a él le da vida.

—No vas a dejarme tirada todo el rato para trabajar. —Se ríe.

—No lo haré. ¿Qué has estado haciendo sin mí aquí?

Liarme con tu padre y pasar tiempo con él.

—Poca cosa —respondo—. ¿Estás mejor tras lo del fin de semana?

—Genial. —Y así es como dos mejores amigos se mienten en la cara.

***

Como ya imaginaba, Max se mete a trabajar en el despacho y no sale ni para comer. Le llevo algo de comida y me las gracias mientras estudia todo. Sé que usa esto para evadirse. Lo miro trabajar mientras como a su lado y él lo hace sin mirar ni lo que coge.

—¿Quieres que vayamos al lago luego?

—Tal vez.

No me hace caso cuando me marcho y sé que no vendrá conmigo al lago. Por eso, tras descansar un poco, me marcho al lago sola.

—No deberías venir tú sola.

—¿Me has puesto un GPS acaso? —pregunto a Darren cuando llego al lago y me quito el vestido. Llevo el bañador. Por si Max se acercaba, aunque lo dudo.

—No, te he visto salir desde mi despacho.

—¿Y tu trabajo puede esperar?

—Por ti sabes que sí.

—Iba a venir con Max, pero está muy ocupado estudiando cómo funciona todo en la zona ecológica y seguramente haciendo números para ayudarte.

—Malo, seguro que no sale de ahí y se lo toma como un reto para no hacer nada más.

—Seguramente. Ha comido porque yo le llevé la comida. —Darren se tensa.

Voy hasta el agua y me meto dentro. El agua fría alivia el calor sofocante de mi cuerpo. Estoy un rato en el agua. Salgo y Darren me abre la toalla. Se ha levantado para poder abrazarme. Aunque no hay nada íntimo en esto, sentirlo tan cerca me da la vida. Si mantenemos las distancias es por Max.

Nos sentamos y miramos el atardecer. Saca un dónut.

—Congelé los que sobraron para que estuvieran como recién hechos.

—Me encanta que cuides de mí. —Disfruto del dónut y, cuando me chupo la glasa de los dedos, los mira como yo supuse que lo haría, ansiando que su lengua fuera la que lamiera cada gramo de azúcar—. ¿Cómo llevas lo de Max?

—Mal, y eso que el alcalde ha aceptado lo de la fiesta. Está pletórico. Podré partirle la cara a más de un idiota, pero eso no cambiará el pasado ni sanará sus heridas. Míralo, trabajando en vez de disfrutar contigo.

—Bueno, le llevas años de ventaja y sabes que trabajar no lo es todo.

—No lo sabía hasta que tú apareciste en mi vida. La pusiste en pausa para ver más allá del trabajo. —Me observa de forma intensa.

—Me alego mucho. ¿Tres preguntas?

—Dispara, aunque presiento que me voy a arrepentir.

—No si no hacemos nada, ¿no? —No hacemos nada, pero tampoco nos miramos como debería hacerlo al padre de mi amigo.

—Estoy listo.

—¿Te gustaría besarme de nuevo?

—¿Ahora eres insegura? —Su boca se curva—. No dejo de pensar en tu boca, Bonnie.

Noto como sus palabras calman algo en mi pecho. Estaba inquieta desde que lo vi rodeado de mujeres tan guapas.

—¿Me extrañas en tu cama?

—Sí.

—¿Me olvidarás cuando me marche al final del verano?

Aparta un mechón de mi boca y luego me acaricia la mejilla.

—Nunca voy a olvidarte, Bonnie.

Y lo creo, porque yo dudo que alguna vez pueda olvidarme de esto. De esta fuerza que me atrae a él, de esa forma primitiva en la que mi cuerpo reacciona a su cercanía. Es más que sexo y eso me aterra.

—¿Te puedo hacer una más?

—Todas las que quieras, preciosa.

—¿Sentirías esta atracción si no fuera tan joven? —Odio estas dudas que Tara metió en mi mente. La mirada de Darren se oscurece.

—Esta atracción va más allá de tu edad, tu cuerpo o quién eres. Yo no pedí sentirla y he estado con mujeres de mi edad y más jóvenes, y nunca ha sido así. Esta atracción es porque eres tú.

Cierro los ojos y dejo caer la cabeza en su mano notando como sus palabras me calman y me llenan de algo cálido en mi interior. Me acaricia, aunque los dos sabemos que esto solo complica las cosas. Escuchamos unos pasos y se separa. Luego se levanta y vemos venir a Max.

—He podido escaparme un rato. Lo siento, Bonnie. Muchas gracias por cuidarla, papá.

—De nada.

Darren se marcha.

—¿Te ha avisado?

—Sí, me dijo que ibas al lago y que venía a vigilarte como otras veces, porque una vez se te quedó el pie enganchado y él te sacó.

—Sí, es cierto.

—Es raro que esté aquí y no mande a otro a cuidarte. Conmigo lo hacía; primero el trabajo y luego todo lo demás. Y ahora soy como él, a pesar de lo mucho que lo detestaba de niño. Vamos al agua, Bon.

Dudo, pero ha hecho el esfuerzo de estar aquí, por eso me levanto y me marcho al agua con mi amigo.

Se queda en bóxers. Su cuerpo es increíble.

Pero ni él me mira con deseo ni yo a él.

¿No se da cuenta Max? No, porque considerarme su novia tal vez le haga sentir que no está tan solo.

Que no me perderá nunca. Y me pregunto si eso es por lo que le pasó hace años.

Tal vez este verano lo descubramos.