SEGUNDA PARTE
¡P OR NOSOTROS !
Me resulta interesante volver a los textos que escribí hace muchos años.
A menudo me avergüenzo de mis conclusiones, creyendo que ahora lo hago mejor, que tengo una percepción más clara del problema al que me estoy enfrentando y un entendimiento mayor de cuál es la mejor solución posible.
Ay, veo el mismo intento, la misma conclusión esperanzada en esos escritos de antes, pero hay pequeños errores entremezclados, y ahora me resultan evidentes .
Sabiduría es una palabra que a menudo se asocia con la experiencia, pero quizá debería asociarse también con la palabra humildad , porque ahora entiendo que, si volviera otra vez a este escrito dentro de una década, o un siglo, probablemente volvería a encontrar mucho que corregir .
El otro asunto que me llama la atención en estos vistazos al pasado es la naturaleza cíclica de la vida. Y no me refiero solo al nacimiento y a la muerte, sino a las muchas alegrías y penas que nos acaecen, año tras año. Hay un viejo proverbio drow:
Ava´til natha pasaison zhah ques po finnud ebries herm .
«La historia es un poema donde todos los versos riman.»
¡Cuán cierto! Repasar los conflictos a los que mis amigos y yo nos hemos enfrentado es ver nuevas amenazas que se parecen mucho a las antiguas.
Incluso las grandes tragedias y alegrías de nuestra camaradería siguen patrones predecibles para el que los ha vivido, una y otra vez.
Los paradigmas parecen cambiar, pero la naturaleza de los seres racionales los reinstalará algún día .
Desde este punto de vista, quizá Lloth no esté loca, o quizá sea la loca más grandiosa.
El caos provoca emoción en sus seguidores, ¡se sienten vivos!
Pero, al final, llegan al mismo lugar del que habían partido.
El rango de una casa puede cambiar, podemos derrotar a un enemigo cercano, se puede crear un nuevo conjuro que oscurezca los cielos.
Pero una persona que vaya hoy a Menzoberranzan verá un lugar que se parece mucho a la ciudad que yo contemplé por primera vez desde una cuna .
¿Se diferencia en algo de Aguas Profundas?
Porque, sí, los conquistadores barrerán algunas civilizaciones.
Los volcanes terminarán con otras. Grandes sequías acabarán con culturas enteras, y gigantescas olas del océano puede que se traguen otras al fondo del mar.
Pero el círculo de la vida continúa. El amor y el odio continúan.
La compasión y la venganza continúan. Todas estas facetas, que se contrarrestan y no dejan de competir, de los humanos, los enanos, los elfos, los halflings, los gnomos y cualquier otra raza pensante permanecerán… , y lucharán .
Y el ganador siempre está en peligro y el resultado es tan corriente, sea el que sea, que hay, por encima de todo, un equilibrio en el remolino del caos .
Cuando le dije esto a Bruenor, me contestó que yo era oscuro y no solo de piel, metió la mano detrás del escudo y me ofreció una bebida .
Pero no, no es un pensamiento descorazonador ni que implique desesperanza ante el destino y la predeterminación .
Porque también sé esto: aunque nos movemos en círculos, no dejamos de avanzar.
Igual que yo he madurado cuando leo mis escritos antiguos, también madura la cultura.
El visitante de hoy verá Menzoberranzan muy parecida a como la vi yo por primera vez desde la Casa Do’Urden, pero no exactamente igual .
Las épocas se vuelven menos oscuras para todas las razas, porque dentro de la cultura también están la memoria y la comprensión de lo que funciona y lo que no.
Cuando esas lecciones se olvidan, el círculo retrocede, y cuando se recuerdan, la sociedad avanza, y con cada ciclo, con cada afirmación de lo que es bueno y lo que es malo, el punto de inicio de la siguiente lección está un poco más cerca de la bondad .
Este círculo es un recorrido largo, pero avanza en dirección a la justicia y la bondad, para todos nosotros.
No es difícil echar un vistazo a la historia y ver atrocidades a gran escala que horrorizan a las sensibilidades contemporáneas, pero que, en su momento, en tiempos más supersticiosos y oscuros, se aceptaron como necesarias .
A Bruenor no le impresionó mucho este argumento. Se limitó a ofrecerme otra bebida .
Pero para mí es una verdad innegable que la vida de un individuo y la vida de una sociedad se mueven en estos círculos de crisis y paz, y, en cada uno, aprendemos y nos volvemos más fuertes .
Nos volvemos más sabios .
Se me ocurre pensar que los seres a los que en Faerûn llamamos dioses podrían no ser más que criaturas que viven mucho tiempo y han oído la rima de la pasaison , de antaño, tantas veces que su sola experiencia les permite conocer el futuro.
Quizá el inevitable resultado esté tan afianzado que ahora puedan oír los ecos del futuro en vez de oír solo los del pasado: pueden prever las consecuencias.
Han aprendido grandes poderes igual que un espadachín aprende un nuevo sistema de ataque .
Mi propio viaje casi acabó con esta última crisis, no solo porque podría haber muerto (lo cual parece una condición muy común), sino porque lo que perdí, sobre todo, fue mi conexión con la realidad. La base sobre la que me asentaba se convirtió en arenas movedizas, y casi desaparezco en ellas.
Y habría desaparecido, pero ahora he aprendido a tensar los círculos de mi vida casi hasta llegar a esperar que mi viaje a partir de aquí sea un camino recto hacia delante, un sendero hacia una mayor revelación y una visión interior más clara .
Pues una de las más grandes enseñanzas de los monjes de la Rosa Amarilla es la capacidad de perdonar, por completo, tus propias limitaciones; de aceptar tu ser físico como el recipiente de un espíritu siempre en búsqueda de la perfección.
Tal aceptación sincera de uno mismo, de las limitaciones, las debilidades y los fallos, posibilita seguir adelante sin que nos paralicen la culpa y la vacilación .
Para escuchar los ecos del pasado .
Para anticipar las notas del futuro .
Para avanzar con más valentía .
Y, así, con las cimitarras en alto, yo voy, valiente y con una sonrisa .
—D RIZZT D O ’U RDEN