Capítulo 15 #3
Heme aquí. Sola en mi mundo de lúgubre aspecto.
Cansada de reñir contra el sistema. Me he doblegado.
En este punto, pienso, pero no existo para el mundo.
En este lugar, hemos sido olvidados. Hasta Dios, si es que existe, ha hecho caso omiso de nosotros.
Humillados y preteridos. Somos los despojos de una tierra corrompida.
Desterrados a este universo paralelo del que nadie se percata.
Recordamos que una vez fuimos humanos. Vivimos y acaso en algún momento sonreímos.
Nos han vomitado, arrancado de las manos lo único que de verdad poseímos.
Nos arrojaron aquí para que el tiempo nos sumerja en el mayor de los olvidos.
Sin fecha.
Mi madre no ha venido a visitarme ni una sola vez.
La gente dice amar, pero no ama en absoluto.
Aman a su modo, dicen ellos. Sin importar la ocasión, nos hacen sentir miserables.
Cualquier pretexto es bueno. Siempre seremos culpables.
Somos los idiotas que siempre debemos ceder.
Después de todo, nosotros somos los locos.
Sin fecha.
Hace mucho tiempo que llevo esto por dentro. Nunca lo pude externar porque soy una persona solitaria. Con la poca gente que me conoció, nunca tuve la confianza. Si ahora lo hago, es porque el doctor me lo ha pedido. Dice que quizá me ayude a solventar mi situación.
Me causa aberración escribir estas palabras. Me he visto obligada por las mismas circunstancias. No obstante, lo hago muy a mi pesar. Con tan solo recordarlo, se me oprime el corazón.
Cuando estaba en casa, hace mucho tiempo, me quedaba encerrada bajo llave.
En mi soledad anhelaba encontrar una salida.
Nacer al mundo. Vivir aventuras sin igual.
Ilusa de mí. Nunca sucedió. Hasta que un día tuve la oportunidad y me arriesgué a salir.
Deambulaba por la calle, sin un destino particular.
Solo por mirar y recorrer el mundo por mí misma.
A los otros les parecía extraño que yo saliera a caminar con mi amiga.
Pero no la podía ignorar. Siempre me acompañaba a todas partes.
Encontré unos chicos en la calle y… ese día me convertí en lo que soy.
Me siento avergonzada, y lo peor de todo es que a cada acto posterior le siguió una mayor humillación.
Fue aquella estúpida sucesión de eventos la que me condenó a muerte.
Ahora el capastuza está tras de mí y me quiere asesinar de la manera más vil.
No puedo seguir con esto. Me es difícil escribir sobre algo así; lo que sigue es aún más degradante. He estado deprimida desde entonces.
Sería genial poder tener la certeza de que cuando uno muere, todo se acabó. Saber que no habrá nada más allá. Entonces no me importaría partir. Pero tú has puesto todo en duda; si no hubiera vida después de la vida, tú no seguirías aquí.
Tercer archivo.
El capastuza
Renata mencionó en el foro que el capastuza la quería asesinar y que también quería encontrar a Selene. En su diario lo vuelve a mencionar. En internet no encontré nada sobre eso. Tampoco sé qué significa, aunque es claro que se refiere a una persona. Un depredador sexual o algo así.
No me queda claro.
Menciona que quiere asesinar a todas las que son como ella.
Habla de un doppelgänger . Entonces lo único en lo que puedo pensar es en que es un loco con delirio de cazador que busca chicas con cierto perfil.
Chicas que le recuerden a alguien, tal vez.
Si eso es verdad, debe haber chicas desaparecidas con el mismo perfil.
Empezaré por revisar los periódicos y los boletines de desaparición.
Me tomó tiempo, pero por fin encontré algo.
Siete chicas desaparecidas encajan en ese perfil y todas se parecen a Selene.
Lo curioso es que una de esas chicas es Renata. Me consta que está viva en algún lugar. Hablé con ella. A menos que no fuera Renata quien me habló, pero si no fuera ella, no habría motivo para exponer al cazador.
Renata tiene razón.
Hay un loco suelto.
Selene está en peligro.
Después de leer los archivos, Selene se quedó helada.
—Tenemos que ir a casa de Selene ahora mismo —dijo Albina mientras recogía su bolso y se dirigía hacia la puerta.
Selene seguía inmóvil con la mirada perdida.
—Espera —dijo don Rober.
Albina se paró en seco.
—Sí. Tenemos que ir a su casa para asegurarnos de que no haya cámaras ocultas.
Pero tenemos que tomar en cuenta algo importante.
Los archivos mencionan claramente que hay un loco que busca chicas con el perfil de Selene.
Es evidente que, si ese loco existe, Selene está en peligro.
Pero no debemos olvidar que fue Sócrates quien desapareció y no Selene.
Albina frunció el ceño y Selene salió de su sopor.
—Estamos hablando de algo más elaborado —continuó don Rober—. Chicas desaparecidas con un mismo perfil. Sócrates encuentra a esta chica, Renata, y después empieza a ver que una mujer idéntica a Selene ronda por su casa. Luego él desaparece. ¿Qué nos dice eso?
—No sé, don Rober —dijo Albina—. Supongo que alguien quería volverlo loco.
—Y lo lograron —dijo Selene con la voz quebrada.
—Sí, la pregunta es para qué. ¿Cuál es el móvil?
Don Rober permaneció pensativo un momento.
—Tenemos que ir también a ese hospital. Pero primero lo primero. Revisemos la casa de Selene.
Don Rober llamó a uno de sus contactos y después tomó su maleta con equipo.
—Vamos a ver qué encontramos.
Salieron del despacho y se dirigieron a casa de Selene.