Insania Mea Capítulo 13
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Capítulo 13

DIARIO DE SÓCRATES

He sido víctima de mí mismo. Mi ego me traiciona y no sé qué pensar.

Puse a Selene en peligro por defender a una desconocida.

Selene me lo advirtió y no le hice caso.

¿Qué quería demostrar? No tenía nada que hacer.

Vulnerar los sistemas es una cosa, pero después…

No tenía forma de hacer absolutamente nada y ahora mucho menos.

No sé cómo protegerla. Un auto negro ronda por la calle y creo que nos está vigilando.

Selene ya debe estar harta de mí y mis obsesiones.

Quizá debería fabricar algunos explosivos y… no sé, sensores de movimiento o algo. Una alarma, quizá.

No tengo nada. Estamos indefensos.

16 de febrero. Año 2.

Me obsesiona la idea de los doppelgänger .

¿Qué quiso decir Insania con eso? ¿De verdad creerá que existen?

¿Y el capastuza? Vi su foto y se parece demasiado a Selene.

¿Qué probabilidad existe de que alguien sea casi idéntico a otro?

A ver, si tengo un cierto número finito de formas, las combinaciones entre ellas no podrían ser infinitas.

En algún momento se tendrían que repetir.

Eso, o ellas comparten un pasado común que ignoro.

Jamás conoció a su padre. Podrían ser hermanas sin que ellas lo sepan.

Supongo que Insania lo intuye. En el foro escribió: «…

nuestras madres fueron embarazadas todas por el mismo ente demoníaco, al mismo tiempo, pero en diferente espacio.

Todas nosotras, mis dobles y yo, somos iguales en esencia…

». Y Vania también es casi idéntica a Selene.

Lo del patrón repetitivo deviene aquí en algo imposible.

¿Serán hermanas? Si es así, ¿quién es el padre?

1 de marzo. Año 2.

Estoy seguro de que alguien en un auto negro vigila la casa. No tengo idea de quién es, pero ya lo he visto varias veces cerca de nosotros.

20 de marzo. Año 2.

Hoy pude ver al conductor del auto negro. No me vigilaba a mí, sino a Selene. Me siento abrumado. Selene me engaña con ese tipo. Hoy los vi abrazados afuera del Mesón de las Vacas.

15 de abril. Año 2.

Ese tipo está esperando a Selene allá afuera y Renata me acaba de escribir que quiere verme. Necesito respuestas y ya perdí a Selene.

Estúpido de mí.

28 de abril. Año 2.

Me miro en el espejo y no me reconozco. Dudo de mí mismo y dudo de todo. Todo me dice que debería creer en lo paranormal y mi razón lo niega por completo.

No sé lo que me pasa. Siento que mi mente se fractura y la cordura me abandona.

¿Por qué te veo? No tiene sentido. Antes jamás estuviste aquí y después de Insania apareces así. Como un holograma maldito que me nubla la razón.

¿Y si trato de tocarla y se desvanece? ¿Y si no se desvanece, qué?

Sabe que la observo de reojo mientras está sentada en el sillón. Me sonríe maliciosa y no me quita la mirada.

Aparte, cuando se hace presente, siempre huele raro.

No sé. Es extraño. Como a incienso o algo.

Cierro los ojos y, cuando los abro, aparece frente a mí.

Luego, en un instante, ya no está. Además, el espacio-tiempo se curva o algo.

En ocasiones el tiempo transcurre lentamente y, en otras, pasa sin que yo lo note.

Me siento ligero y pesado al mismo tiempo. ¿Estaré en otro plano?

Año 2.

No tengo idea de qué día es hoy. Quizá sí fallecí o ese doppelgänger me llevó consigo. Algo extraño sucedió.

Sin fecha.

Querida Selene:

No sé si alguna vez puedas leer esto. Pero quisiera expresar la desesperación que ahora siento.

Estoy en una realidad alterna. No tengo otra forma de decirlo.

Es como si estuviera detrás del espejo. Todo en la casa es igual, pero está invertido.

Además, estoy atrapado en la sala. No sé cómo explicarlo.

Donde antes había puertas hay una especie de cristal oscuro bastante denso que no me permite pasar al otro lado.

He tratado de romperlo o derribarlo. Es imposible.

La escalera no lleva a ningún lado.

Algunas veces me miro en el espejo y, en lugar de mi reflejo, puedo ver la casa.

En ocasiones te veo pasar o te veo sentada en el sillón.

Vi que me pusiste una ofrenda; amo las manzanas, pero no estoy muerto.

Al menos eso creo. Si estuviera muerto, no estaría aquí sintiendo lo que siento, o quién sabe, quizá esto sea el infierno. Mirarte y no tenerte.

Te veo llorar y quisiera consolarte. Pero el espejo es indestructible. Lo he intentado; sin embargo, no se rompe. Tampoco escuchas mis lamentos.

Te he llamado. De mil maneras te he gritado.

He implorado. Le he pedido al universo.

Jamás responde.

Estoy atrapado y no sé cómo salir de este lugar.

Sin fecha.

Querida Selene:

No sé qué día es hoy. Pero ya no estoy en ese lugar encantado. Tampoco sé cuánto tiempo estuve allá. Ahora estoy en otro sitio. No hay nada aquí salvo paredes y una puerta sin ventana. Extraño el espejo. Al menos ahí me consolaba tu reflejo.

Espero que puedas perdonarme. Debí decir lo que estaba sucediendo.

Ahora estoy quién sabe dónde y jamás voy a escapar de aquí.

Espero que ese tipo te pueda hacer feliz.

Selene se quedó helada. Hojeó con torpeza las demás páginas de la libreta. Todo lo demás eran garabatos y frases sin sentido.

Selene dejó caer la libreta al piso. Le fallaban las piernas; estuvo a punto de desplomarse cuando su amiga la detuvo con gran esfuerzo. La ayudó a recostarse.

—Sabes que soy tu amiga y lo que te duele me duele a mí también.

Es importante que te mantengas firme. Sé que es difícil, pero no te puedes derrumbar ahora.

Vamos con don Rober para que nos diga qué procede.

Anda, te preparo un café. Yo leeré la libreta mientras te tomas el café tranquila.

Después de eso nos vamos. ¿Te parece? —dijo Albina al tiempo que guardaba el papel arrugado en la bolsa trasera de sus jeans.

Selene asintió. Tenía la mirada perdida y le costaba respirar. Pese a todo, no lloraba. Se culpó por ello. Debería estar hecha un mar de lágrimas; no obstante, no era así. Se preguntó qué estaba sucediendo. No entendía absolutamente nada.

Albina regresó con el café; lo colocó en el buró. Después tomó la libreta del piso y comenzó a leer. Cuando terminó de leer, Albina le dijo a Selene que podían irse en cuanto ella lo dispusiera.

—Se fue con la idea de que yo estaba con otro —murmuró.

—No te castigues, amiga. Ahora sabemos que está vivo porque esa es su letra, ¿cierto?

—Sí, es su letra. Aunque no comprendo quién la puso ahí. Te juro que no estaba.

—Alguien con la mente bien retorcida nos está jugando una mala pasada. Pero ahora que tenemos motivos para creer que Sócrates está vivo, podemos recobrar el ánimo, ¿no crees?

—Sí, aunque la libreta no prueba que esté vivo, me da cierta esperanza. —Respiró profundo—. Sí, tengo que fluir. Dejé de interferir y el universo me habló.

Cerró los ojos.

—Sé como el agua —se dijo—. Avanza y nada más. Deja que el camino llegue a su fin por sí mismo.

Entonces se levantó y le dijo a su amiga:

—Bien, vámonos ya.

Albina asintió. Tomó la libreta y se marcharon al despacho de don Rober.