Inmortales: El nacimiento de un individual 20. Cita #3
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20. Cita #3

Ellos estaban demasiado concentrados, Nao y Miko en sus acciones, mientras que Hikaru se sentía como si estuviera dentro de una bruma que le daba corrientazos y espasmos por momento, le parecía escuchar una voz cerca de sus oídos, supuso que era Miko; Hikaru atrajo más a Nao mientras movió sus caderas para tener más fricción por las acciones de Miko.

—¡¡AHH!!

—¡MIERDA! — Nao se apartó de golpe al igual Hikaru que empujó a Miko hacia atrás haciendo que este se golpeara con el cabezal mullido; pero incluso eso no evitó el dolor de la quemadura en su mano cuando el chocolate caliente cayó sobre su mano, el abdomen y piernas de Hikaru.

Aunque a Nao y Miko no les afectó mucho, ya su tolerancia al dolor era bastante alta debido a las múltiples peleas con lo otros chicos, Hikaru era otra cosa; él no tenía la tolerancia que todos en la familia tenían; porque Hikaru no peleaba con nadie, incluso en el paintball que juegan los domingos es indoloro para él.

Entonces no es de extrañar que Nao y Miko ignoraran su dolor que fue nada porque se curó en un par de segundos para atende a Hikaru.

Los dos hicieron una mueca cuando quitaron los pantalones y camisa para ver la pálida piel de su novio enrojecida, podían ver cómo se curaba; pero era lento; la regeneración de Hikaru comparado a la de ellos era mucha más lenta; ya que él no se lastima lo suficiente para que esta se perfeccione; entonces la regeneración casi no actúa, las únicas veces en la que Hikaru se ha lastimado han sido contadas.

—Lo siento amor — Nao tocó la piel rosada, aunque se estaba curando aún estaba el rosa por la irritación que se iba curando de apocó.

—No — Hikaru respiró hondo y los miró — ¿cómo estan ustedes?

—Bien — Nao levantó su camisa sucia con chocolate para dejar ver su bien formado abdomen sin quemadura; Miko mostro su mano.

—Mi regeneración no es tan buena como la de ustedes, debería arreglar eso — dijo Hikaru.

—No me agrada la forma en la que tienes que hacerlo, mejor que déjalo asi — dijo Nao moviendo su mano derecha.

La bandeja que estaba volcada en la cama con el desayuno sobre las mantas, se elevó, al igual que los platos, vasos, la jarra y otros recipientes junto a la comida; Miko ayudó a Hikaru a desvestirse, mientras que este miraba de reojo como su otro amante reorganizaba el desayunó; era como retroceder el tiempo para que todo volviera a como estaba, la mancha del chocolate incluso desapareció de la ropa y las mantas, pero aun así Miko lo levantó de la cama y le ayudó a quitarse por completo la pijama, luego lo jaló hacia la ducha.

Hikaru salió de la ducha ya vestido con ropa casual, para ver a Nao y Miko en el sofá, con el desayuno servido la mesa que estaba en balcón.

Salió hacia el balcón y observó la propiedad como no había visto antes, vio la villa estaba rodeado por un bosque frondoso, debajo del balcón había una piscina bastante grande.

—Creí haber escuchado que llovía hace un rato — dijo Hikaru sentándose en una de las sillas del comedor.

—Nosotros también, pero el clima está bastante bueno, un poco nublado — dijo Nao sonriente — aunque no es que me importara, igual no íbamos a salir mucho.

—Tal vez hubiéramos salido a la piscina, nadar mientras llueve es muy bueno.

—¿Para la salud? — interrogó Hikaru, Miko negó.

—No, solo lo encuentro relajante — respondió Miko

—Podríamos intentarlo — dijo Nao sonriendo mientras servía el desayuno, para sus dos novios.

—Lamento arruinar el momento— Nao y Miko miraron a Hikaru estaba un poco molesto, ambos sonrieron, Miko se acercó y besó su mejilla.

—No te preocupes bebé; aún tenemos todo el día, además se supone que debemos comer primero, no podras hacer mucho si no comes adecuadamente — sugirió Miko.

—Cierto, debo alimentarte para poder desfrutar mejor mi cena de cumpleaños— Las mejillas de Hikaru se colorearon mientras que sentía el calor llenar sus orejas, el vuelco en su abdomen bajo acompaño el latir de su corazón; Nao nunca le había dicho cosa tan vergonzosa.

Nao y Miko se rieron ante el sonrojo que adornó las mejillas de su novio; amaban ver ese sonrojo en sus mejillas sin importar como, ellos amaban ese sonrojo en sus mejillas.

Luego del desayuno las cosas fueron más calmadas, bueno en lo que se podía, dejaron de lado el desayuno en la cama porque sabían cómo podría terminar y querían llevar todo con calma y no dejarse llevar por la emoción; así que se mantuvieron lejos de la habitación durante el día. Eso no funcionó.

¡Ah!

El gemido se escuchó en la cocina en donde Hikaru estaba con los brazos apoyado en la isla de la cocina mientras estaba sentado con las piernas cruzadas, muy apretadas viendo como Miko estaba inclinado noventa grados frente a él con el rostro escondido entre sus brazos, mientras que Nao estaba justo detrás de él follándolo.

Se supone que estaban haciendo un pastel de crema de vainilla con manzana, y ahora estaban ahí; con Hikaru hipnotizado viendo a sus novios tener sexo.

Fue una petición fuera de lo normal en donde Hikaru les pidió eso, porque nunca los ha visto; él nunca ha visto a Nao y Miko tener sexo.

Sabía que ellos tenían sexo, pero nunca lo han hecho frente a él, se han besado, han estado desnudos, se han tocado; pero nunca han hecho más.

Hikaru estaba sobre sus rodillas, con las piernas cruzadas debajo de él, en la silla, con los brazos puesto sobre la isla mirando todo; tenía una erección dolorosa y quiere que lo follen porque su agujero palpita, puede sentir la lubricación natural que ganó cuando se puso ese órgano en su interior hace cuatro años, tienes ganas de mover su mano y meter sus dedos; puede sentir lo resbaloso que esta y el cómo su ropa interior se moja; pero no puede apartar la mirada de la situación, de ver la miembro de Nao desaparecer en Miko; el cual se encorva y gime; Hikaru se lamió instintivamente los labios ante esa vista.

—¿Te-Te gusta? — Hikaru subió la miraba para ver las mejillas sonrojadas de Nao, sus ojos entrecerrados con el ceño fruncido; ese rostro le dio un vuelco en su vientre causando la sensación de vacío, su propio miembro palpito y él trago ante la maldita necesidad de que le metan algo dentro, preferiblemente el pene de su novio.

—¿Cuándo vas a acabar? — Nao se congeló y se detuvo.

—N-Nao — Miko con la respiración agitada se movió, movió sus caderas para que novio se moviera, Hikaru lo vio y miró a Nao.

—¿Por qué te detuviste?

—Qui-quieres que me detenga — Miko dejó de moverse desesperado y miró a Hikaru, estaba por apartarse, pero Hikaru puso su mano en la espalda de Miko y lo retuvo, luego miró a Nao con el ceño fruncido.

—¿Cuándo dije que te detuvieras?, No dije que lo hicieras, me gusta verlos; solo que ahora me duele el pene, mi culo palpita, esta resbaladizo, mi garganta se siente seca y quiero que metas tu pene en mi culo — Los ojos de Nao se abrieron y su miembro se endureció aún más dentro de Miko quien soltó un gemido, Hikaru lo miró, aun sin apartar la mirada de Miko, el albino se inclinó para que su rostro estuviera más cerca del trasero de su novio, luego miró a Nao.

—Fóllalo, quiero que lo hagas, luego tú y él me follarán — ordenó el albino.

Un gemido acompañado de un gemido salió tanto de Nao como Miko, mientras que Nao literalmente empezaba a ver luces de colores por como Miko lo apretaba.

—Mierda Hikaru, no hables así, Miko va a partirme la polla.

—¿Hablar cómo? —Hikaru movió su mano mientras sus ojos se iluminaron luego puso índice sobre la base del miembro de Nao, quien sintió una corriente que no solo lo afectó a él; Miko soltó un grito ante la insoportable corriente que lo recorrió desde su entrada, sus ojos se aguaron y la lagrimas salieron, acompañadas del semen y el grito de ambos pelinegro, en donde Miko manchó el embaldosado de la cocina y Nao llenó tanto a su novio que se sentía empujado hacia atrás.

—¿Q-que hiciste?

—Nada — Hikaru se rio mirando a Nao — solo envié una pequeña corriente de poder a su sistema nervioso activándolo de golpe ¿les gusta?

—¡Mierda! — Nao y Hikaru miraron a Miko — Eso se sintió tan rico que me vine — la sonrisa de Hikaru se ensanchó.

—¿Lo hago otra vez?

—¡No! — ambos pelinegros se enderezaron de golpe, mierda si recibían otro choque como ese podrían quedar con el cerebro echo papilla.

—Pero dijiste que estaba rico — dijo el menor confundido.

—Mierda sí; pero ahora…

—¿Podrías enseñármelo? — Haru miró a Nao y sonrio.

—Claro. — dijo el menor.