Inmortales: El nacimiento de un individual 20. Cita #2
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20. Cita #2

—¿Quieres hacerlo? — indagó Yuki, Hikaru las miró y sonrio antes de negar; las dos chicas sonrieron mientras que el chico caminaba hasta la cama se acostaba para luego sentir como ambas chicas se pegaban a él.

Sintió la pierna de Yuki enredarse con las suyas, mientras Sara se acercaba lo suficiente para poner su cabeza sobre su pecho haciendo que el olor a naranja con el dulzor levemente salado del té de cerezos se mezclara; el olor pareció relajar a Hikaru quien se dejó llevar por el sueño que no sabía que tenía hasta ese momento.

Un soplo lo hizo estremecerse, una risita se escuchó en sus oídos; un suabe toque en su abdomen hizo que este se tensara provocándole una leve convulsión bastante placentera; un suspiro salió de sus labios, pero él no abrió los ojos; no captó que ya no estaba rodeador por el refrescante y cítrico aroma del té de cerezo con naranja.

—Vamos amor — esa voz; fue lo que lo hizo abrir los ojos de golpe acompañado un corrientazo que recorrió su columna.

Su corazón latió con fuerza ante el par de ojos negros que lo miraban, pudo ver estos brillar mientras que la sonrisa de la persona sobre él se hacía más ancha; repasó sus rasgos, ese rostro afilado, sonrisa de dientes que solo él y su familia veía, eso pómulos.

—Yo…

—Buenos — días Hikaru miró a su derecha para ver a Miko, su corazón aceleró, luego sus ojos se abrieron.

—¡Mierda! — el chico miró a sus novios, primero a Nao que aun sonreía sobre él; podía sentir la sensación de cercanía que le provocaba tenerlo tan cerca era como un cosquilleo y ese deseo de que él se dejara caer sobre su cuerpo y lo aplastara — ¿Qué hacen aquí? Se supone que llegan en la tarde.

—Si bueno, supimos por un pajarito que planeabas un gran regalo para nosotros por mi cumpleaños — Hikaru miró a Nao quien se parecía muy feliz — Amo esa idea — dijo el pelinegro sonriente inclinándose y dando un beso en el cuello de su novio menor, luego se apartó y Hikaru pudo ver que ya no sonreía.

—Pero no podemos permitir eso — Hikaru miró a Miko.

—¿Qué?

—Hikaru; no tienes que presionarte amor, nosotros…

—No es presión — Hikaru miró a Nao que se apartó y se sentó a su lado, Hikaru se sentó siguiéndolo —saben que nunca hago nada por presión, he estado esperando que ustedes…

—No es que nosotros no queramos Hikaru — el menor miró a Miko— pero no puedes presionarte por eso, personalmente prefiero que mi novio no tenga un ataque de pánico como cuando tenía catorce porque recordó un grupo de enfermos que deseo mucho revivir para matar justo ahora —dijo el pelinegro.

Hikaru los miró, a ambos, A Nao que lo miraba, luego a Miko que parecía estar algo molesto.

—¿Es por eso por lo que no hay decoraciones? — Hikaru miró a sus novios — ustedes les dijeron a las chicas que no…

—Hikaru, no queremos que…

—¡Yo quiero! — Hikaru se enderezó — por dios, lo juro que quiero, lo he querido por años; pero ustedes se detienen cada que me estremezco.

—Si bueno. eso es…

—Porque me gusta su toque; al inicio sí; no podía evitar pensar en esas personas cuando los toques eran demasiado profundos, pero luego cuanto más tiempo pase con ustedes ese estremecimiento que me causaba recordar eso; fue remplazado por un calor que se concentra en ese lugar en que tocan el como ustedes me dan una corriente muy buena que quiero seguir sintiendo; lo he estado pensando, lo consulte con mamá, con Hisoshi; y si puede que recuerde a esas personas pero ustedes han logrado que su toque se superponga y hagan que mis reacciones se pierdan por lo que ustedes provocan.

— Hikaru miró a Nao, tomó su mano — en serio lo pensé mucho, desde hace un año lo llevo pensando y desde el cumpleaños de Miko lo estoy planeando, quería que fuera un día perfecto y que remplazara ese…

Nao y Miko lo miraron; — No prefieres esperar.

—No — sentenció Hikaru — incluso he sido responsable con mi control de natalidad, no he fallado ni una vez, desde que iniciamos nuestra relación — el albino miró a sus novios, quienes se miraron

—…

—Pero al primer signo de desagrado…

—No — dijo Hikaru, y ambos fruncieron el ceño

—Hikaru

—Si yo no les pido que se detengan con palabras, no quiero que lo hagan.

—Pero tu cuerpo.

—No veas lo que siente mi cuerpo, mi cuerpo se asusta porque todavía no tiene nada con que remplazar lo sucedido; incluso cuando una persona es abusada puede excitarse eso no significa que esté de acuerdo, si las palabras no salen, no se detendrán — dijo Hikaru a sus novio.

—Estas siendo muy técnico en esto Hikaru, es tu…

—Por favor — suplicó Hikaru — solo una vez, si luego de una vez mi cuerpo aun reacciona mal, entonces no lo haremos — dijo el menor, Nao y Miko se miraron, luego suspiraron.

—…

—Está bien— dijo Miko chasqueando sus dedos, en ese momento el rojo y blanco llenó el cuarto junto a los pétalos blanco con rojo que empezaron a caer del techo. Hikaru subió la mirada y se sorprendió ante como los pétalos simplemente llovían dentro de la habitación.

—Feliz cumpleaños a mi — Hikaru miró a Nao quien sostenía una bandeja con varios platos, huevo, tocino, pan tajado, chocolate con leche y canela, salchichas en forma de pulpo y queso campesino para agregar al chocolate caliente, que daba una sensación como de goma cuando masticaba, era su favorito.

Hikaru miró a Nao — se supone que es tu cumpleaños, el menú de hoy era para ti — dijo Hikaru mirando a su novio mayor.

Nao se rio, lo miró de pies a cabeza, con el chico sentado en la cama sin sabana; pudo ver como los botones de su pijama estaban desabrochados, estaba seguro de que fue Sara, ella misma hace que él se quite la camisa porque ella dice que la piel se le pone fría cuando duerme y quiere calor; Nao miró la clavícula de su novio y bajó la vista por su pecho; sintió sus labios secarse no pudo evitar la idea ante este plan, si puede que él no acosara pero no va a decir que no ha querido hacerlo, mierda ha querido follarse a Hikaru desde el primer día que lo vio.

Nao miró a Miko quien lo miraba antes de encogerse de hombros, volvió a centrar su mirada en Hikaru — Ya tengo la comida que quiero para mi cumpleaños, pero he decidido que voy a prepararla yo mismo — dijo poniendo la bandeja con el desayuno sobre las piernas de Hikaru —y no te preocupes — dijo Nao — aun vamos a tener ese día perfecto, ¿qué tal si vemos una película mientras desayunamos?

, para el almuerzo aremos sándwiches, y haremos un pastel con crema de vainilla con manzana para celebrar — eso pareció animar a Hikaru.

—¿Sí? — interrogó el menor, él no quería que el día de Nao se centrara en él, y que hicieran el pastel favorito de Nao lo consolaba.

—Si, también podemos ver una película de terror — dijo sonriente Nao

—No me grada esa parte — dijo Hikaru y Nao sonrió.

—Pero es mi cumpleaños, ¿no se supone que yo escoja la película? — interrogó Nao a su novio albino, quien frunció el ceño.

—Pero sabes que me asustan las películas de terror, no podré dormir si vemos una — se quejó el menor, los dos mayores sonrieron mientras que Miko se acercó y se sentó detrás de Hikaru.

—Entonces es bueno que esta noche no vayas a dormir — dijo Miko basando la nuca del menor haciendo que este se estremeciera, la sonrisa de Miko vaciló hasta que Hikaru tomó su mano y la llevó hacia cierta parte y la puso ahí; los ojos de Nao y Miko se abrieron, Hikaru miró a Nao que lo miraba, sus ojos eran un poco más oscuros de lo normal.

—No me desagrada.

—Te estremeciste — dijo Miko, Hikaru subió la mirada para ver a Miko sobre su cabeza

—¿No te estremeces tu cuando Nao te toca? — interrogó — ¿o cuando yo lo hago? — Miko lo miró en silencio — Hace mucho que deje de estremecerme por miedo, por eso digo que estoy listo para el siguiente paso — dijo el menor.

El par lo miró por un momento, Mikó aún tenía su mano donde Hikaru la había puesto; luego sin pensar demasiado el dio un apretó que hizo que el albino jadeara; haciendo que una corriente recorriera a los dos mayores y fueran directo al sur.

Nao tomó el mentó de Hikaru para que lo mirara, luego antes de que el chico se diera cuenta él unió sus labios en un beso profundo el cual fue correspondido por Hikaru.

Sentía cosquillas por todos lados, no sabía dónde prestar más atención, a las manos de Miko que se empezaron a mover luego del primer apretón a su miembro hacia el interior de sus pantalones de pijama o al beso de Nao que lo estaba agitando ambos le estaban provocando un deseo de más; los ojos de Hikaru se abrieron y se aguaron cuando por fin pudo sentir la mano de Miko sin las barreras de tela que eras su pijama y ropa interior; haciendo que su boca se abriera más para soltar el gemido que fue ahogado en la boca de Nao, quien no dudó en meter su lenga para unirla con la suya.

Hikaru perdió por un momento el sentido ante la sensación que esos dos chicos le provocaron, sus ojos se iluminaron cuando Miko movió su mano.

Hikaru subió sus manos, una fue a dar a la parte trasera de la cabeza de Nao, la otra se sujetó del brazo de Miko que se movía debajo de sus pantalones; él atrajo a Nao con la intención de que se pegara más con sus ojos entrecerrados, ninguno de ellos se percató de como el cielo fuera de la cabaña se perturbó; tampoco prestaron atención al sonido fuerte del viento que estaba azotando el bosque que rodeaba la pequeña villa; ni los relámpagos que hicieron que las ventanas vibraran, obviamente Nao y Miko no prestaron atención a como las raíces del cabello de Hikaru se habían vuelto de un negro cuervo o como los ojos del menor que estaban medio cerrados ya no estaban iluminados de azul si no que eran de un azul nocturno con un aro azulino eléctrico que los rodeaba; no captaron bien como el tonó de los gemidos de este se distorsionaba porque eran ahogados por la boca de Nao.