20. Cita
La habitación estaba en silencio por un momento el grupo de nuevos miembros estaba en la cama con Hikaru sentado frente a ellos.
Hikaru fue el primero en moverse algo apareció sobre la cama y todos lo vieron, los nuevos miembros se sorprendieron; aunque les habían dado la información por medio de una habilidad que les permite compartir el conocimiento; ver el poder de esta forma era sorprendente.
—¿Por qué no se dan un baño? Haremos que alguien les traiga algo de comer — dijo Hikaru sonriente, recorrió al grupo.
—¿Nos quedaremos aquí? — interrogó Sao.
—Solo hasta el domingo en la Noche — dijo Hisoshi — Hikaru tiene una cita con sus novios, y nosotros algo de trabajo, pero si quieren podemos enviarlos a la mansión.
—Si no vamos al orfanato nos reportaran —dijo Niko, Hisoshi lo miró.
No te preocupes nosotros nos haremos cargo del papeleo; luego se lo enviaré a Natsu y Lilian para que firmen los documentos de adopción — dijo Hisoshi.
—¿Porque a ellos? — interrogó Makio, el pelirrojo.
—Porque son una pareja estable, legal con buenos ingresos; serían perfectos para adoptar a cinco chicos — dijo Hisoshi, era verdad, Los padres y tíos de Hikaru se habían adaptado bien a ellos como familia, si, puede que no estuvieran vinculados, pero ellos eran familia; más porque Lilian y Marcela eran las mamás del grupo, no solo de sus hijos; ellas se habían convertidos en las figuras maternas para aquellos como Nao, Sara, Ushio, Yuna, James, Yuki, Eijiro y Kenta; y una segunda madre para el resto.
Natsu, sus cuñados y su esposa los ayudaban en todo sin ser descubiertos, usando conexiones y dinero; que crecía aun cada vez más ahora no solo por los conocimientos de Jonny y Natsu, si no por la minuciosa mente de Hisoshi que los ayudaba a ver cosas que ni ellos con toda la habilidad que les otorgó Hikaru podían ver.
—No se preocupen, estarán bien y me agrada la idea de tener más hermanos — los cinco miraron a Hikaru, Hitana fue la primera en alegrase.
—Gracias — dijo la chica, ella salió de la protección que daba estará detrás de Niko y se hizo al lado de este, luego los otros la siguieron.
Hikaru sintió que su pecho saltaba y no pudo evitar que la sonrisa se agrandara ante la alegría que llenó su pecho al ver que ellos estaban confiando, vio a Hitana tomar el conjunto que parecía de mujer, luego lo miró y sonrio, miró a Hikaru
—Sabes mis gustos — dijo.
—También tus medidas — dijo el menor y la chica se rio, antes de moverse y bajarse de la cama.
—¿Dónde está el baño? — interrogó Hitana; Hisoshi señaló hacia una puerta a la izquierda, y la chica caminó hasta el baño.
Quince minutos despues de que Hitana entrara al baño el sonido de un teléfono se escuchó todos se volvieron hacia el nochero al lado de la cama, Cristian que era el más cercano caminó y tomó el teléfono.
—…
—Si, tráelo—dijo el bicolor antes de colgar
—¿Quién era?
—Servicio a la habitación, querían saber si podían traer la comida — dijo Cristian.
Un minuto despues el sonido del ascensor hizo que todos volvieran la mirada para ver a dos empleadas del hotel empujando dos carritos con comida.
—Buenas noches — saludó una de ellas empujando el carrito dentro de la habitación, pasando su mirada por un momento en varios de los chicos presentes.
—Buenas noches — saludó a secas Hikaru llamando la atención de las dos mujeres que se quedaron mirando una de ellas le sonrio.
—Ere…
—Dejen la comida y váyanse — dijo Hikaru, las empleadas fruncieron el ceño ante la sequedad del lindo chico; iban a decir algo, pero se callaron; en cambio dejaron los carritos y se despidieron deseando una hermosa noche.
—…
—Coman — todos centraron su vista en Hikaru que miraba a los chicos en la cama, el primero en moverse fue el chico de cabellos castaño claro que caminó hasta el carrito y empezó a destapar, los chicos enarcaron una ceja mientras que Makio se llevó las manos a la cara.
—Lamentamos eso, el idiota no tiene modales y lo único que hace es comer — dijo Seiyiru, el rubio de ojos azules, Hikaru se rio; luego se puso de pie y caminó para pararse al lado de Sao, quien tenía un plato con comida, el castaño se detuvo y miró a Hikaru; luego le tendió su plato con comida.
—¿Quieres? — Hikaru lo miró, luego tomó un trozo de tocino.
—Gracias — dijo Hikaru antes de tomar otro plato y el mismo servirse.
Todos miraron al par parados al lado de carrito y acumular comida.
—Vaya, alguien que comparte el gusto por la comida de Sao — dijo Hitana saliendo ya vestida del baño; el grupo la miró.
—Hikaru es de buen comer, él come lo que sea — dijo Alejandro.
—Deberías probar esto Hitana, esta deliciosos — dijo Sao con la boca llena, Hitana y el resto hizo una mueca.
—No hables con la boca llena, cerdo — dijo Hitana
—Deberías probar la comida de Alejandro, Akira cocina delicioso y Nao es como un chef profesional pero lo mejor son mamá y la tía — los ojos del grupo se abrieron.
—Hikaru, no imites a ese cerdo — regañó Hisoshi — no hables con la boca llena, es de mala educación — dijo el albino mayor al menor, quien se lamentó, masticó por un momento, luego tragó.
—Lo siento Hisoshi — dijo Hikaru, el mayor suspiró.
—Está bien, pero no tomes los malos hábitos, que te guste comer no debe hacerte un cerdo — Hisoshi miró a Sao — no seas maleducado, que Hikaru podría imitarte idiota — dijo.
—¿Qué es un niño? — interrogó Seiyiru.
—No, es alguien emocionalmente dependiente de ti que podría imitar tus acciones inconscientemente para agradarte y no te sientas mal — el rubio de ojos azules calló ante las palabras de Leonardo y luego miró a Hikaru que lo miraba sin dejar de comer, luego miró a Sao que también lo miraba y él tenía el rostro manchado, luego miró a Hikaru, tenía una gota de salsa en su mejilla, volvió a ver a Sao y frunció el ceño
—No seas un cerdo sin educación, que lo corrompes — reprendió el rubio de ojos azules y todos se rieron, luego Sao miró a Hikaru quien lo miró; casi tubo un ataque de ternura al verlo comer un tempura con sus mejillas infladas; y hablando de mejillas, Sao miró la mancha en la mejilla izquierda, luego vio el carrito y dejó el plato; tomó una servilleta y limpio la mejilla del albino.
—Come con cuidado, mira que te ensuciaste — todos vieron al castaño mirar a Hikaru mientras lo limpiabas — no tienes que imitarme para que yo sepa que me quieres, eres muy lindo; no ensucies tu rostro de comida — Hikaru solo lo miraba, luego sonrio, pero igual no dejó de comer, en cambio tomó uno de los tempura y se lo metió a la boca a Sao.
—¿Esta delicioso no crees? — interrogó Hikaru luego de tragar.
Sao masticó, y si, estaba delicioso; casi tubo ganas de llorar; era raro que ellos comieran tan bien, Sao miró al menor quien lo miraba.
—¿Sabes que ahora puedes comer todo lo que quieras, cierto?
— Hikaru le habló al castaño. — No solo no debes preocuparte por su costo, tampoco te preocupes por que pueda hacerte daño; pero no te recomiendo el veneno, aunque es dulce he visto a los chicos, mi tío y mi padre retorcerse con dolor de estómago cuando enojan a la tía y mamá.
—¿Tu mamá le hecha veneno a la comida? —interrogó Sao
—Cuando papá, el tío, o la familia la molestan, si, lo hace —dijo Hikaru — ellos lo saben y aun así lo comen.
—¿No importa cuánto veneno tenga, el dolor será solo un momento, vale la pena antes que botar la comida de mamá; es deliciosa — dijo Cristian.
—Es cierto — dijo Sebastián.
Era casi media noche cuando todos se estaban durmiendo, luego de hablar mucho; Hikaru estaba despierto junto a Hisoshi; un portal se abrió en la sala.
—Entonces nos vemos el domingo en la noche — dijo Hikaru.
—Claro, diviértete— dijo el albino mayor sonriente.
—Gracias por la ayuda Hisoshi — Hikaru entró al portal el cual se cerró, pasó un momento antes de que el teléfono de Hisoshi sonara con una notificación y un mensaje de ‘ya llegué’ apareciera en él. El albino sonrio.
—¿Cómo estas Hikaru? — el nombrado fue recibido por Sara y Yuki; ahora ambas chicas de dieciocho año que estan en su último año de preparatoria.
—Bien — dijo el albino sonriente
—Leímos en el chat familiar que hay nuevos miembros —dijo Sara.
—Si, son de un orfanato, así que Hisoshi está haciendo el papeleo — dijo Hikaru.
—Eso nos alegra — dijo Yuki con su cabello recogido en una coleta alta y en pijama.
Hikaru miró a las chicas, luego miró el alrededor, estaban en la sala de estar de la cabaña, se acercó al ventanal para ver que afuera había un jacuzzi bastante grande; luego miró alrededor, una pantalla plana frente a un sofá grande; también pudo ver una mesa con un mantel blanco y tres sillas; no había decoraciones.
—¿Sucede algo? — interrogó Yuki, Hikaru la miró.
——No hay decoraciones románticas, pétalos, corazones, ni globos — ambas chicas se miraron, miraron a Hikaru, se miraron nuevamente entre ellas; luego la risa de ambas resonó.
—Si, no creo que debamos poner eso ahora viendo que no lo necesitaras.
—¿Entonces cómo será romántico? — interrogó el peliblanco confundido a sus dos amigas que sonrieron.
—Oh, no te preocupes, será muy romántico; porque mejor no descansas hoy pareció un día pesado, te despertaremos en la mañana — dijo Yuki sonriente.
Hikaru subió a la habitación principal que estaba en el segundo piso; cuando entró sonrio era realmente linda, aunque le decepcionaba no tener las decoraciones; tal vez podría ponerlas en la mañana, por eso Sara y Yuki no las pusieron ahora y planeaban hacerlo en la mañana; con ese pensamiento Hikaru fue al baño se dio una ducha se vistió con una pijama de manga larga y luego salió para ver a las dos chicas en pijama en la cama sentadas.
—¿Pensé que dormiría solo? — interrogó el albino.