Inmortales: El nacimiento de un individual 19. Los Miya
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19. Los Miya

Hikaru estaba sentado entre sus hermanos mientras que Akira manejaba y Hisoshi iba en el pasajero.

Una risita salió de los labios de Hikaru llamando la atención, mientras que los gemelos se acercaron para ver el mensaje, luego rodaron los ojos, miraron el retrovisor para ver a Akira mirando; cuando ellos no dijeron nada; Akira volvió su mirada al frente; nadie dijo nada, Hikaru llevaba una semana sin ver a Nao y Miko los cuales estaban en Hokkaido; Nao ya tenía diecinueve años, ya había dejado la escuela, mientras que Miko estaba en su último año; y ya estaba planeando dejar de vivir con sus padres en cuanto termine la preparatoria en un mes.

—¿Cómo estuvo tu semana en la escuela Hikaru? — interrogó Hisoshi

—Bien — dijo el joven a secas, el grupo frunció el ceño, no les agradaba cuando él era tan seco con ellos, le provocaba una sensación de inquietud pensando que probablemente Hikaru estaba enojado con ellos; pero lo ignoraron.

—¿Seguro? — interrogó el albino mayor — por lo que dijo Sebastián estan en exámenes — Hikaru asintió

—Si, Nada complicado — dijo Hikaru sonriendo, calmando la incomodidad del grupo.

—¿No te molesta usar tu poder para eso? — Hikaru miró a Hisoshi y sonrió

—¿Te molesta a ti?

—Sería ridículo hacerlo; pero hay personas que no les agrada, sabes — dijo el albino mayor sonriendo — la injusticia de ver a alguien simplemente responder un tema que nunca le enseñaron, sería un golpe para su orgullo — se burló el mayor y Hikaru se rio.

—Bueno, no es como si su agrado me afectara a mí; si tengo el poder ¿porque no usarlo?

, siempre lo he usado, no me molesta usar el poder que me pertenece para mis objetivos; no es como si se lo hubiera quitado a alguien — dijo el menor antes de volver a su teléfono en donde estaba en un chat grupal con sus novios, estaba feliz porque habían decidido mañana tener un día solo para ellos tres; Hikaru lo había estado pensando que ya estaba listo; se ha estado preparando, incluso compró algunas cosas por internet para ese momento; y tenía planeada la sorpresa, él mismo se ofreció a planear el día para los tres, incluso había pedido a Hisoshi que le dejara usar una de las villas en Matsumoto; Sara y Yuki estaban en ese preciso momento organizando la villa para la perfecta ocasión; incluso habló con su madre quien no dudó en dar consejos, mientras que Alejandro le dijo como eran las relaciones con otro hombre; despues de la reunión que tendrían, ellos irían y dejarían a Hikaru en la villa en donde pasaría la noche junto a Yuki y Sara quienes se irían al día siguiente cuando llegaran Nao y Miko.

El auto se detuvo en el semáforo, ese momento un olor a vainilla llegó; Hikaru miró hacia la calle, viendo algunas personas por un momento; el menor inhaló, eso llamó la atención de los que estaban en el auto.

—¿Sucede algo?

—Huele a Vainilla — dijo; el grupo inhaló, ellos no lo olieron, solo las fresas de Hikaru, el grupo suspiró y miró al menor.

—¿Por dónde? — interrogó Leonardo a su hermano menor; Hikaru inhaló de nuevo, luego vino más.

—También huele a uvas, a… como melocotón, huele a canela; ¿a maní y… rosas dulces? — el grupo lo miró y frunció el ceño confundidos.

—¿Los olores son buenos o malos? — Hikaru miró a Akira mirando por el retrovisor.

—Bueno, pero también son fuertes y estan mezclado con hierro — el grupo se tensó, vieron Hikaru que frunció el ceño

—¿En ese caso dime donde iré a verlos? — interrogó Leonardo, Hikaru levantó la mano y señaló hacia la derecha de Leonardo.

—Espera aquí, iremos.

—Yo…

—No — dijo Hisoshi mirando por el retrovisor — Akira, Cristian y Leonardo irán por ellos; nosotros esperaremos aquí.

—No — dijo Hikaru — iré — dijo antes de moverse y pasar por encima de su hermano mayor para abrir la puerta, estaba por salir; pero este lo detuvo.

—Leo…

—Espera — dijo Leo volviéndolo a poner en su lugar, luego el mayor salió solo para ver a Sebastián salir del auto de atrás junto a su hermano.

—¿Sucede algo?

—Hikaru ha identificado a cinco vínculos —dijo Leonardo, Sebastián miró a su primo y mejor amigo.

—¿Cinco? —interrogó Sebastián, Hikaru asintió, y señaló.

—También huele a sangre.

Sebastián miró a los gemelos y a su hermano — nosotros iremos — El moreno miró a Hikaru — Espera aquí.

—Pero…

—No hay pero, Hikaru; espera aquí con Hisoshi y Akira; nosotros los traeremos, no te preocupes — Hikaru los miró, luego asintió, el grupo se movió, Hisoshi se sentó al lado de Hikaru mientras que Cristian bajó del auto.

—Sebastián caminó hacia el callejón siendo seguido por su hermano mayor y sus primos.

—No te preocupes todo estará bien — Hikaru miró a Hisoshi.

—¿Sí?

—Si — confirmó el albino mayor enviando algunos mensajes.

—¿Qué haces?

—Hago reservaciones para el hotel más cercano, los nuevos necesitaran un baño y algo de comer, también pido ropa para ellos; te esperaremos en el hotel y nos iremos domingo cuando tú y tus chicos terminen su cita.

—¿No debería?

—No es necesario Hikaru — dijo Hisoshi sonriendo al menor, puso su mano en la frente para acomodar un cabello —no es necesario que canceles, es un día importante para el que te has estado preparando; no te preocupes, nosotros, cuidaremos de ellos — dijo Hikaru — ¿le diré a Tatiana que venga y los revise que te parece?

Hikaru asintió; Tatiana tenía trece años, estaba en primero de secundaria, pero era la sanadora, no es que lo necesitaran, pero Tatiana desarrolló una gran habilidad para sanar, aunque ella era la que la mayoría de las veces se encargaba de remover balas y otras cosas en la familia que no permitían la regeneración; también ayudaba que su poder le permitía detectar enfermedades y curarla, incluso era bastante buena en plantar plantas que podían ser medicinales, sus plantas eran muy efectivas, ella tenía su propio invernadero; aunque las plantas no las usaba en ellos; Tatiana era algo compasiva y le gustaba hacer lo que la familia llamó obra de caridad de Tatiana o retribución de daños; desde visitar niños con cáncer y otras enfermedades, darles de comer un pastel que los sanaba; hasta salvar a alguien que tuvo un accidente.

Claro; algo como una adolescente que reparte comida y al día siguiente los niños estan curados de una enfermedad incurable muchas veces no pasaría desapercibido, y muchos han buscado a este “Ángel”, pero nunca lo encuentran, primero porque la persona que siempre lleva los dulces es diferente, puede ser una anciana, una niña, una mujer, un hombre; así que nunca sabrán quien podría no ser un paciente y curar todo un grupo de niños esperando morir; otras veces, cuando las autoridades han tratado de acorralar a la persona esta simplemente desaparece, entra a un cuarto y cuando lo alcanzan no hay nadie; incluso puede simplemente desaparecer al voltear la esquina, nadie sabe que de hecho es Tatiana que tiene una gran capacidad de cambiar su forma; de hecho, todos a excepción de Hikaru pueden simplemente cambiar su apariencia; eso para sorpresa de ellos no le molesto a Hikaru; otra cosa es que ellos podían simplemente aparecer y desaparecer de un lugar a otro, Por eso tampoco nadie sabía muy bien como lucían los ejecutivos de Shinkai y Yumi, porque siempre es algo diferente en ellos, color de ojos diferente, cabello diferente; era realmente molesto para los oficiales cada que les daban una descripción y divertido para los chicos, cada que se publicaba una imagen de ellos para luego simplemente presentarse de otra forma; claro esa habilidad de cambio tiene límites, no es permanente; no cambia ADN o huellas; no es nada comparado a la reestructuración de ADN que sabían hacer Hikaru, Nao, Miko o Sebastián cada que uno de ellos quería cambiar el color de su cabello; ellos mismo no podían ser engañados por ese cambio, solo las personas normales; aunque los bebés y los animales podían ver atravez del cambio.

—Me gustaría eso — dijo Hikaru.

—Entonces no te preocupes — dijo Akira, Hikaru los miró y sonrio antes de volver a su teléfono para darle las buenas nueva a sus novios.

El callejón les pareció extraño, nadie escuchó nada, pero no pasó mucho antes de oler la sangre no hasta cinco minutos, cuando se escucharon quejido.

—Hijo de perra, suéltenla — el grupo se detuvo y frunció el ceño, pero no se detuvieron, luego su paso vaciló ante una risa y una burla, luego un rasgado de ropa y un chillido.

—¡¡HIJOS DE PUTA, ESA ERA MI FALDA FAVORITA!! — el grupo se miró al mismo instante que una bofetada se escuchaba.

—Calla perra, incluso en esta situación te importa más esa cosa, esto dice lo puta que eres — dijo uno.

—Tu… ummm.

—¡Oye idiota, no le hagas eso a mi hermana! — gritó otro.

—Voy a matar…

Los gritos empezaron y Sebastián aceleró.

El grupo caminó por un minuto cuando llegaron al final de la calle, apenas iluminada por la luz de algunas farola; el grupo lo vio.

Cuatro chicos siendo aprisionado por dos hombres cada uno, dos de ellos inconsciente con sangre choreando de sus cabeza, Sebastián pudo ver un tubo metálico con sangre; luego miró a los dos que aun estaban despiertos, uno de ellos tenía una cadena en el cuello, estaba muy golpeado, la cadena lo ataba a un poster que era lo único que daba luz, mientras que dos hombres lo sostendrían, el otro chico estaba en suelo, sus piernas sangraban; pero otra cosa que llamó la atención fue la chica con la ropa rasgada, golpeada, maquillaje chorreado dos hombres sostenían sus manos, otro sus hombros mientras que uno estaba entre sus piernas; los ojos del grupo se abrieron, al ver la chica si ropa interior.

—¿Se puede saber que mierda hacen? — Sebastián se molestó ante la vista.

—…

—…

Los residentes de callejón miraron hacia la salida para ver a Hikaru, detrás de él, a sus ejecutivo

—¿Tú quien…?

Pum