Inmortales: El nacimiento de un individual 18. Trascurso
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18. Trascurso

Desde que Nao y sus hermanos se fueron a vivir con Hikaru y su familia, las cosas cambiaron; dos semanas despues la familia se mudó a enorme mansión en Okutama a las afueras de la ciudad, en el oeste de Tokyo.

La mansión les pareció perfecta, era realmente enorme, sin contar la residencia principal que era donde solo vivirían ellos, o sea los padres, tíos, hermanos, primos y los que estuvieran vinculados a Hikaru que automáticamente empezaron a reconocerse como un núcleo familiar, vivirían en la mansión principal que tenía más de cuarenta habitaciones en donde los padres decidieron dejar la principal para Hikaru y sus novios, aceptando el nuevo núcleo familiar que se estaba formando estaba tomando al joven como la cabeza del hogar.

La habitación principal contaba un total de seiscientos metros cuadrados, que era realmente una suite, que tenía dos estudios para Miko y Nao, uno extra que se convirtió en el pequeño espacio de Hikaru que estaba lleno de estanterías con mangas, libros que leía, una televisión de sesenta y cinco pulgadas, tres consolas diferentes, una computadora, y muchos CD de películas, video juego y música; contaba con un baño de mármol negro, que tenía una tina para tres; tres lavamanos, un vestidor y closet bastante amplio, a pesar de que Miko no vivía con ellos permanentemente solía pasar de tres a cuatro días en la casa, al igual que todos los demás al inicio, acepción de Akira y Hisoshi que decidieron mudarse permanentemente en cuanto se mudaron a la mansión; el resto se turnaba entre la mansión y vivir con sus padres.

Durante cuatro años, Nao o sus hermanos no hablaron con su padre, con ayuda de algunos abogados y con el poder de Nao que lavó el cerebro de su padre.

Milo obtuvo la custodia total de sus hermanos haciendo que su padre renuncie por completo a la paternidad, no se le pidió manutención pero él tampoco debía contactarlos; eso arruinó la apuesta de Natsu y Lilian en donde la madrastra de Nao no vivía más de un año, de hecho, por lo que ellos sabían; la astuta pequeña serpiente vivía del dinero de su esposo y le dio otro bebé dos años despues de su matrimonio, jactándose ante los colaboradores que para mala fortuna de Natsu y Jonny eran parte de esos colaboradores que trabajaban con el padre de Nao y sus hermanos; de como su bebé era el único heredero de la familia Misato; la verdad nadie le creía eso de la pequeña astuta tratando de eliminar a los herederos originales; pero igualmente no les incuben.

De hecho, Nao y Jonny jamás dijeron su relación con Nao o como este y sus hermanos vivían con ello.

Incluso Samara Aizawa, que era una de las muchas abogadas de Natsu y Jonny que solían encargarse de “limpiar” lo que hacían sus hijos, que era la hermana mayor de Miko; no sabía siquiera que él conocía a su hermano y mucho menos sabía que el chico era el ejecutivo de una mafia que durante esos cuatro años escaló hasta gobernar la región de Kanto por completo.

Los gemelos y Alejandro fueron liberados en Mayo; tres meses despues de que Hikaru iniciara la secundaría, pero algo más que pasó durante esos cuatro años y fue Hikaru recuperando su confianza para salir de nuevo; luego de esa noche en el almacén, al siguiente fin de semana tuvo su primera cita con Nao y Miko, luego una salida con Sara y Yuki.

Hikaru aprendió a ignorar las miradas y a usar sus características a su favor; pero también aprendió que no estaba indefenso, el hecho de vivir con a su ahora más grande familia le recordaba constantemente lo poderoso que era, incluso las peleas entre sus hermanos y sus padres eran una película de acción.

Cada domingo la familia hacía un almuerzo con un juego de Paintball realista usando balas reales y cuchillos, al inicio no les pareció la idea de atravesar a Hikaru con una bala, lo que llevó a que cada persona debía tener una pistola con balas de pintura que usarían con él; solo de esa forma permitieron que Hikaru jugara; lo que de mala gana el albino aceptó.

El juego fue menos molesto de lo que pensó Hikaru, la adrenalina no estaba como tal en disparar o recibir el disparo, estaba en como la familia hacia equipos y estrategias para eliminar a sus “enemigos” en como aprendieron a camuflarse y en como todo parecía más un campamento de guerra y una persecución en un bosque que tenía un rio y un lago; los domingos de paintball se volvieron una costumbre familiar para ellos, en donde todos los empleados a excepción de la seguridad tenía el dia libre; en donde ellos usaban el bosque para jugar, otras veces para hacer todo más interesante empezando desde la noche del sábado hasta el amanecer del lunes; empezaban el juego por todo el territorio, evitando solo el edificio del personal y los edificios de mantenimiento en donde si metían una granada la mansión podría explotar por los aires, pero del resto ellos usaban todo mientras que los miembros de seguridad estaban desde sus cabinas y desde el cuarto de control como se les ordena viendo todo.

Eso era algo más, el personal de la mansión de doscientas personas; tenían un contrato de confidencialidad en donde no podían divulgar nada usando sus vidas y las de su familia como garantía, cosa ridícula cuando Hikaru les ordenó que ellos jamás podrían revelar de ninguna forma nada que vieran o escucharan dentro de la mansión; así que no importa cuánto quisieran hablar no lo lograban, al final ellos dejaron de intentarlo, los de seguridad tomaban los domingos como un deporte y ellos apostaban quien ganaba.

Los empleados no vivían en la mansión principal y aunque solo hacían su trabajo, aprendieron de mala gana que no podían acercarse al joven Hikaru o serían asesinados por cualquiera de los demás miembros; tampoco podían acercarse a los demás o serían asesinados por el joven Hikaru.

Durante ese tiempo el vínculo entre los chicos se fortaleció a un más. Yuki por curiosidad pidió a Sara que le dijera su alma gemela, cuando James vio el hilo aparecer mientras estaba en la biblioteca de la mansión y vio a Yuki entrar la miro y habló.

—“¿En serio no pudiste soportarlo?” — fueron las palabras de James, antes de que Yuki soltara el grito más estruendoso de su vida y saltara sobre el pelirrojo cobrizo; en noviembre que toda la escuela se escandalizó cuando ellos se besaron en el pasillo frente al aula de Hikaru y Sebastián.

Sebastián se acercó mucho a Taro y Kenishi, al punto de que Jonny les disparó en sus dieciséis años cuando entró en la habitación de su hijo para verlo desnudo cubierto por la manta sobre Taro besándolo mientras Kenishi dormía al lado de ellos a las siete de la mañana.

Algo que amaron Sara y Yuki gracias a Lilian es no lidiar con su periodo cuando le pidieron a Hikaru que desapareciera la molestia de su reinicio de siclo menstrual; ellas fueron las mujeres más felices del mundo.

Miko y Nao cumplieron, demasiado bien para el gusto de Hikaru, incluso con Hikaru consumiendo anticonceptivos; ninguno de los dos pasó los límites, no con Hikaru; hubo besos, abrazos, mimos, incluso algunas veces toques y poco más pero ambos siempre mantuvieron el límite.

Natsu no lo va a decir, pero amaba a sus yernos eso es un secreto suyo, ya que ellos tres pelean bastante; pero Natsu amaba a sus yernos y los respetaba porque por cuatro años durmiendo en la misma cama que Hikaru y no haber tenido un solo desliz era algo asombroso y lo dice porque ha visto a su familia, sus sobrinos; al menos Sebastián era alguien muy activo con sus novios; y ha visto una que otra cercanía entre Alejandro y Milo para pasar el rato; pero nada serio.

Una vez Marcela por molestar le preguntó para cuando el matrimonio a su hijo y este literal se ahogó con una salchicha; Milo le explicó;

‘no estamos en una relación, es solo que hubo algo de tensión y no nos sentimos en la confianza de ir por personas externas’

Desde ese día todos lo empezaron a notar, los chicos eran muy activos sexualmente; pasaron por alto las parejas como Sara y Kenta, Yuki y James porque lo descartaron como jóvenes, pero luego vieron a otros; los gemelos por lo menos no eran como su primo mayor, ellos no tenían problema alguno en ir y buscar una chica del momento; y fue por eso que el respeto de Natsu por su yernos aumentó, porque cuando ellos preguntaron por qué no habían tenido sexo con Hikaru en medio de una cena familiar cuando este tenía quince y vieron al peliblanco tensarse; Miko habló.

—“ Hikaru no se siente cómodo todavía con el sexo” — aunque la familia vio el disgustó en Hikaru quien trató de refutar, la pregunta quedó respondida cuando Nao lo tomó justo en el comedor y lo besó frente a todos, apartó todo y lo sentó en la mesa, a Natsu no le pareció lo que hacía su yerno; iba a interferir, pero su esposa no lo dejó, un par de minutos y la familia lo supo cuando Nao metió la mano justo debajo de los pantalones de Hikaru.

El chico se tensó, pudieron ver el leve temblor; y aunque Hikaru trató de refutar contra eso, no había como cuando esta vez lo hizo Miko esta vez intentando hacer algo el chico se apartó por puro reflejo.

eso los confundió, luego Hikaru les dijo de mala gana sobre como algunas veces solía recordar el secuestro; eso fue un golpe bajo para todos, así que sí, Natsu amaba a sus yernos y por ellos manipularía jueces que alejaran a su padre de ellos de ser necesario, como lo hizo cuando los Misato fueron a vivir a la casa.

Ushio y Yuki literalmente vivían en la mansión, apenas iban a casa de vez en cuando su hermano mayor, Mirai que prácticamente vivía en Kioto volvía a casa para verlos, y aunque los padres no conocían al mencionado en persona, escuchaban a ambos hermanos hablar de su sorprendente hermano mayor, así que nunca hacían nada contra Mirai cuando volvía a Tokyo, cuando eso pasaba ellos se iban por dos o tres días; Yuna que era el novio de Ushio iba con ellos para ayudar a ordenar todos.