Inmortales: El nacimiento de un individual 17. Nuestra cama. #3
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17. Nuestra cama. #3

—Vamos cariño, aun estas molesto, sé que esas personas son demasiado débiles, yo no lo soy, puedo seguirte el ritmo; incluso si rompes mis huesos, seguiré — el trio sintió ganas de vomitar ante la idea de imaginarse a Hikaru con un hueso roto; los tres se estremecieron.

—No quiero romperte hueso, amor — dijo Nao aun sentado en el suelo

—Tu…

—¿Por qué no lo hago yo? — Hikaru miró a Sebastián

—¿Que?

—Deberías saberlo Hikaru, es imposible para nosotros verte lastimado y no hacer nada ¿qué te hace pensar que será mejor si somos nosotros quien te lastimamos?

—Solo es un entrenamiento — dijo el albino

—Aun así —Sebastián se quitó su chaqueta y la puso sobre los hombros de su primo, dejando ver su camiseta de manga corta roja — Ve y siéntate con Miko; si lo que él necesita es alguien que le siga el paso sin contenerse, ese soy yo — dijo Sebastián

—Soy fuerte — dijo Hikaru

—Y no lo dudo — Hikaru miró a Nao, quien se puso de pie, ahora sonriendo — esa patada dolió amor; pero si me enfrento a ti no pelearé, incluso si te molestas, porque jamás te lastimaré ni por juego — dijo

—…

—Bien — Hikaru miró a Sebastián — él está molesto, nos quedaremos hasta que él se sienta mejor así que ayúdalo— Sebastián sonrio

—Claro socio, ve y siéntate.

Hikaru obedeció, él fue hacia Miko que lo miraba, luego se sentó a su lado y puso su cabeza en su hombro

—Eres alguien impresionante — dijo Miko besando los cabellos blanco del menor ignorando las manchas de sangre

Durante cuatro horas, Miko y Hikaru se sentaron a ver como Nao y Sebastián literal se mataban.

Como la primera vez Nao arrancó el brazo de Sebastián asustándose por un momento hasta que Sebastián aprovechó la distracción para atravesar su pecho sacando su corazón, Miko se asustó, pero no se movió, no porque no quisiera, Hikaru no lo dejó, luego vio a Nao caer al suelo y pasaron dos minutos antes que el corazón de Nao en manos de Sebastián se convirtiera en polvo y Nao se levantó; eso hizo que la intención asesina de Nao aumentara.

Hikaru miró la pelea, ellos nunca pasaron esos límites, pero Sebastián y Nao incluso se asesinaron en todos los sentidos; al inicio él también se asustó por el corazón, pero no sintió el vínculo roto y aunque ya lo sabía, jamás pasaron ese límite hasta esa noche, vio a Nao arrancar la cabeza de Sebastián, y la sangre de ambos se mezclaba con la de la banda que mató Nao horas antes

Para las seis y media de la mañana Nao y Sebastián cayeron rendidos

—Amigo eso fue lo más relajante que he hecho en años — dijo Sebastián; viendo que la pelea no solo alivio la tensión de Nao, la suya propia; la verdad el contenerse en casa para no asustar a los vecinos o cuando pelea con otro contenerse aún más era frustrante.

—Nada comparado a esos imbéciles que murieron de un golpe — Nao se rio, Sebastián lo miró.

—¿Ya estas mejor?

—Si — respondió Nao

—Eso es bueno — Nao y Sebastián miraron a Hikaru— ya podemos ir a casa, quiero darme un baño, la sangre seca de esas personas empieza a oler mal — dijo el menor mirando los cuerpos

—A todas estas ¿Quiénes eran los desafortunados? — interrogó Sebastián sentándose y mirando alrededor.

—Una banda que manejaba Minato que pensó que era buena idea atacarme porque estaba solo, me trajeron aquí — dijo Nao sentándose.

—Vamos, Alejandro hará el desayuno — dijo Hikaru, un portal se abrió

Miko caminó hasta donde estaba el suéter de Hikaru en el suelo

—¿Porque llevas eso? — interrogó Sebastián a Miko

—Intento no dejar cosas que delaten que estuvimos aquí — dijo Miko mientras sus ojos se iluminaban en azul y el suéter se hacía polvo.

—¿No sería mejor desaparecer los cuerpos? — interrogó el colombiano.

—No, necesitamos que sepan que fueron asesinados para que podamos tomar su territorio — dijo Miko

—Bueno, por favor entren al portal — todos vieron a Miko que se paró al lado del portal, Nao caminó hacia Hikaru

—¿Como sabías donde estaba? —Hikaru lo miró

—Siempre se dónde estan, se cómo se sienten; no vine antes porque primero estaba consolando a Sara y Milo, los deje durmiendo en nuestra cama — dijo Nao frunció el ceño

—¿Nuestra?

—Les pregunté a mis padres ¿si podía compartir habitación contigo?

, claro les aclaré antes que no tendremos sexo hasta que tú y Miko estén listos — dijo Hikaru — que por ahora solo dormiríamos, nos abrazaríamos y besaríamos; pero no sexo.

Mamá dijo que haría un espacio para tu ropa, le diré que deje un espacio para cuando Miko venga a quedarse con nosotros — dijo el peliblanco mirando a su otro novio, luego miró a Nao de nuevo — ¿No te agrada la idea?

— Nao lo miró, luego puso su brazo sobre los hombros del menor y se inclinó para poner un casto beso en sus labios.

—Cuando volvamos dormiremos un rato, los tres en nuestra cama luego de darnos un baño — Hikaru asintió, luego miró a Sebastián quien caminó hacia el portal, seguido de Miko quien le sonrió, luego Nao y Hikaru entraron juntos.

El portal se cerró un par de minutos antes de que la puerta del almacén se abriera.