16. Adaptación. #2
Miko y Nao son guapos, el uno es inteligente y el otro es fuerte, ambos son muy solicitados en la escuela, de ambos bando, tanto hombres como mujeres han intentado de maneras imposibles e inagotables de llamar la atención de al menos uno de ellos; nada bueno salió de eso, la escuela aprendió por las malas que ambos eran demasiado celosos, posesivos y que ellos podrían pelear por cualquier cosa menos por sospechas de infidelidad, y que si alguna vez uno de los dos llegaba a prestar un poco de atención a una persona más de un minuto, la pareja no sería feliz y podrían haber accidentes desafortunados para el centro de atención no deseada.
Si alguien se insinuaba no saldría vivo, porque por si alguna suerte sobrevivía al chico al que se le insinuó, no iba a hacerlo a su pareja malditamente celosa, así que muchos se dieron por vencidos, muchos sabían que era ridículo intentar incluso hablarles; claro eso si lograban saltar a la maldita loca de Yuki Nakata, también conocida Sakura por su maldito color rosa, que era la maldita loca arrogante que hacía bullying a cualquier chica que se acercara a uno de sus amigos en especial a Nao, su hermano Ushio y su crush James; esa chica era un demonio, para acosar a cualquier chica que mirara en dirección de sus amigos, habían desde insultos, humillaciones, comida sobre ellos, cabezas en el sanitario, drogas para enfermar el estómago, pegamento en los asientos, libros rotos, todo lo malditamente clásico de un bullying venía de esa chica, muchos se preguntaban como es que ellos aguantaban a alguien tan despreciable, como es que James Baxter el segundo más inteligente de la región podía gustarle esa perra superficial, acosadora, malvada, superficial, presumida.
Obviamente nadie veía que esa perra acosadora, superficial, presumida; las acosaba porque ellas solo querían usar a sus amigos para tener poder control, ropa bonita de Roppongi gratis, decir soy la novia de este, pisotear a los demás o usar a los amigos de Nao para llegar a él; nadie ve que la loca es la tercera más inteligente de la región con buenas universidades detrás de ella aun estando en la secundaria; nadie ve que ella solo es leal a sus amigos, pero lo que si sabían es que ella era el primer muro que tenían que pasar las personas que querían acercarse a Nao y Miko; un maldito muro que podría destrozar tanto tu autoestima, porque no eres más bonita que ella, más inteligente que ella, más astuta que ella, más mala que ella, más sincera que ella al punto de que tu autoestima quedaba por el suelo que si no era los suficiente fuerte podrías lanzarte de la azotea; pero ahí estaba, alguien logró pasar ese maldito muro y no solo lo pasó, se hizo su amigo, el de cada uno de ellos y estaba entre la pareja más envidiable, con uno teniendo su brazo sobre su hombro y otro sujetando su mano.
El aula 1ª casi tubo un infarto cuando Nao Misato llevó a Hikaru hasta su escritorio, lo sentó y luego se inclinó para besarlo, un jadeo, muchos miraron a Miko esperando la muerte de Hikaru Yagami o que Miko lo tirara por la ventana luego de estrellar su cara contra el escritorio hasta desfigurarlo; en cambio cuando Nao se separó alguien gritó al ver a Miko inclinarse y besar a Hikaru en los labios.
—Te recogeremos para el almuerzo Hikaru — Nao puso su brazo sobre los hombros de Miko
—Claro, chicos — sonrio Hikaru
—Vamos amor, te llevó a tu aula — otro jadeo cuando Nao beso a Miko
—¡Vamos Nao! — desde la puerta llamó Kenta al lado de Sara
—Adiós Hikaru — se despidió Yuki, todos miraron a la peli rosada, la verdad muchas se sorprendieron ante el nuevo cambio de la perra-abusiva Sakura, pero no le quedaba mal, no importa cuantos la llamaran loca imitadora de anime por querer pintarse todo sus pelos de rosa; debajo de esas críticas había envidia por lo bien que se veía.
—¿Qué haces? — Lilian se paró detrás de su esposo que estaba sentado en su escritorio, vio la computadora
—Buscando una casa nueva; creo que no pasará mucho antes de que ellos empiecen a pasar más tiempo aquí, además de que estoy seguro de que el futuro habrá más ¿qué te parece esta?
Lilian miró la imagen satelital en la computadores de su esposo.
—¿No te parece mucho? ¿Y porque estamos viendo una casa desde los aires? — Natsu se rio
—Primero, no es mucho espacio; segundo, no la vemos desde los aires, es satelital, quiero ver si la casa tiene espacio suficiente para expansión de ser necesario, aunque el terreno es grandes quiero ver como esta distribuido antes de verla y comprarla — dijo Natsu
—¿Cuántos dormitorios tiene eso?
—Más de 45, cada uno con baño, sin contar las habitaciones de los empleados, de hecho, hay un edificio aparte para el personal; varios estudios, sala de cines, helipuerto, siete piscinas, dos bajo techo; tiene varios jardines un rio al oeste que marca el límite de la propiedad; un lago dentro de esta está rodeado de diez kilómetros de bosque; tiene una enorme lista de cosas, incluso cancha de juego; sería bueno para tantos jóvenes ¿no crees?
—¿Compraras todo eso para ellos? — interrogó Lilian.
—No, para Hikaru; voy a ponerla a nombre de Hikaru, despues de todo, el dinero que tenemos es gran parte gracias a él, y la verdad Hikaru nunca ha sido de pedirnos cosas muy costosas; le gusta más que gastemos dinero en nosotros y los niños, y lo que tiene se debe a que nosotros se lo damos. — dijo Natsu
Lilian vio la mansión
—Tiene un gimnasio y spa; ¿Tenemos dinero para mantenerla? — Natsu la miró y sonrio
—Claro amor, siempre lo tuvimos, solo que tu no quieres sirvientes, pero no voy a ponerte una maldita mansión como esa sin ayudantes para limpiar — Lilian lo miró y se rio
—¿Y piensas que adolescentes lo harán?
—No, pero aquí en casa no cabrán todos; por eso hay un edificio aparte para los sirvientes — dijo Natsu
Lilian lo miró, y luego miró la mansión
—Está bien — dijo la mujer — hablaré con Marcela y abriré bacantes para los empleados, si me dices cuales necesitas; también haz la compra; puedo usar la tarjeta que me diste para…
—Usa esta amor — Natsu le entregó una platinó — esa es tuya
—Pero tú le diste la casa, quiero darle yo el resto
—Costará mucho amoblarla
—Tengo mucho — dijo Lilian, era cierto su esposo le daba mucho dinero pero ella, rara vez gastaba, de lo que le daba, porque incluso si le daba, él le compraba sus necesidades; ella no es de esas mujeres que viven comprando solo porque sí, viene de una familia pobre y la verdad hace un tiempo dejo de saber qué hacer con el dinero que le daba su esposo cuando él ya le daba todo así que simplemente se queda ahí acumulándose, usándolo solo para darle regalos a su esposo, o llevarlo a comer; darle regalos a sus hijos, o de vez en cuando que va al centro comercial con Marcela y ni así porque su esposo le entrega su tarjeta personal para que compre, así que usa la suya para pagar los almuerzos mientras que Marcela paga los dulce al mismo tiempo ambas se burla de como antes no tenían dinero y ahora no saben en que usarlo.
—Bueno, está bien, hazlo — dijo Natsu a su esposa.
—¿Qué tipo de personal debería contratar? — interrogo Lilian.
—No te preocupes cariño, haré las publicaciones en el portal de empleo yo mismo, tu no sabes usarlo, puedes hacer las entrevistas si deseas; deberíamos contratar unos doscientos empleados.
—¿Tantos?
—¿Para una casa como esta? Si amor — dijo Natsu a su esposa.
Lilian lo miró por un momento antes de darse la vuelta e irse.
Pasó una semana bastante tranquila en la escuela, bueno lo más que se pueda entre cuchicheo y murmullos cada vez que alguien veía a Hikaru y Sebastián; en especial al peliblanco que ahora la mayoría de las veces estaba en medio de Nao Misato y Miko Aizawa; ahora a muchas personas les parecía un hermoso sol, otras no estaban muy contentos cuando veían al chico que llegó y de inmediato se sumó al grupo que pocos podían acercarse; ahora literal nadie pudo acercarse a Hikaru Yagami, ya que incluso el mismo no hablaba con nadie que no fuera el grupo de Nao.
El apretó los puños.
—No te preocupes, tal vez tuvieron cosas que hacer
—Eso es una grosería — dijo el hombre a la chica que sonrio amablemente mientras sostenía la mano de un par de niños de tres años cada uno.
—No te preocupes, tal vez lo olvidaron, podre conocerlos una vez llegue a casa — dijo.
—Nao — el nombrado miró a Hikaru que estaba usando sus piernas como almohadas
—¿Sí?
—Tu padre se casó — dijo Hikaru
—Lo sé —dijo Nao
—No me gusta su esposa — Reveló Hikaru.
—A mí tampoco — dijo Nao, nunca la ha visto, pero en serio, Nao no es de esos de los que cree que para el amor no ha diferencia de edad, no cuando la diferencia es de más de veinte años y cuando, hay dinero de por medio; así que incluso si se equivoca no está aceptando una perra menor que su hermano como madre.
—Tu padres va a echarlos — dijo Hikaru; Nao lo miró.
—¿Sí?
—Cuando no acepten a la chica él les dirá que se vayan; si tú y Milo se van, vengan aquí y traigan a Sara con ustedes — dijo Hikaru
—Está bien — dijo Nao, luego subió la mirada para ver a Miko.