Inmortales: El nacimiento de un individual 7. Primer día #2
27%

7. Primer día #2

—¿Y tú? — el menor subió su pantalón para mostrar la tobillera, la mujer rio — entonces vayan, si ven que no quieren quedarse no duden en llamarme y vendré lo más rápido posible

—Está bien mamá — Hikaru se inclinó hacia delante para besar la mejilla de su madre, mientras que Sebastián salía y abría la puerta.

Una vez fuera ambos fueron el centro de atención de los estudiantes, Hikaru no dudó en acercarse a su primo y tomar su mano; Sebastián apretó el agarre en la mano de su primo y caminó mientras que todo el que pasaba no podía dejar de mirar a su primo, se estaba volviendo tedioso y los murmullos no muy silencioso se escucharon.

‘Pero que belleza’

‘Mira esa piel, parece porcelana; ya quisiera yo tenerla igual’

‘Debería ser ilegal ser tan Hermoso’

Los pasos de Hikaru vacilaron y Sebastián se dio cuenta, él miró a su primo; luego a los estudiantes, luego hacia la entrada; el auto aún estaba ahí con su tía observándolo.

—¿Quieres que nos vayamos? La tía todavía está en la entrada — Hikaru miró a su primo, luego a su madre quien levantó la mano dándole a saber que lo esperaba, Hikaru se dio la vuelta para regresar cuando una silueta se paró frente a él evitando que fuera hacia su madre y haciendo que diera dos torpes pasó hacia atrás, casi cae de no ser porque un fuerte brazo se envolvió en sus hombros y un olor como tinta llegó a él.

Hikaru miró el par de ojos negros, se sintió cálido

—¿Estas bien? — interrogó el chico alto de cabello rubio corto y ojos negros, tenía una mirada seria y un pendiente de sol en su oreja derecha

—Este… — Hikaru no terminó de hablar cuando se sintió jalado, luego su primo estaba frente a él, separándolo del chico.

—Aléjense de mi primo, idiotas o los mataré — dijo Sebastián, Hikaru frunció el ceño, luego dejó de fijar su mirada para ver a un grupo de chicos detrás del rubio, varios de ellos no dejaron de mirarlo, incluso vio a una pelinegra detrás del chico que lo ayudó que lo miraba, ella le daba una sensación de seguridad y olía a naranjas.

—¡Oye! no haremos nada, solo que el chico parecía nervioso —Hikaru miró a quien habló un chico de pelo castaño con ojos azules, no como los suyos, él nunca ha conocido a alguien que tenga su tono de azul

Hikaru miró al grupo

—Si, y ustedes aquí idiotas no ayudan — dijo Sebastián molesto, el grupo lo miró

—¡Oye preciosa! no tienes que ser tan ruda sabes — los ojos de Hikaru se abrieron, mientras que Sebastián miró a un chico de cabello naranja con negro que lo miraba con una sonrisa pícara — solo queremos ayudar

—Soy un chico, malparido, hijueputa — escupió Sebastián y el chico rio, otros se confundieron ante las palabra confusas.

—Lo se amor, sería difícil no saberlo, no creo que una chica sea tan plana como tu— dijo el peli naranja

Eso fue todo, Sebastián saltó sobre el chico mientras que Hikaru se rio, su tintineante risa ocasionó un vuelco en el pecho de los presentes que lo miraron y luego sintieron como si hubieran sido bañados con luz del sol.

‘Oh, pero que lindo’

Esa voz los sacó a todos del estupor, mientras que Hikaru dejó de reír, Sebastián dejó de pelear y volvió con su primo, todos vieron como el chico centro su vista a más allá del grupo, ellos se volvieron solo para ver cómo había una multitud que miraba al chico, todos fruncieron el ceño, luego el castaño y un pelinegro con mechas fucsia se posicionaron frente a los dos menores.

—¡¡Que esperan hijos de perra una invitación a tomar té o que putas!

! — Hikaru saltó ante la voz, luego miró sobre el hombro de Sebastián y los chicos que lo cubrían, para ver a un chico corpulento calvo tenía aros de expansión — muevan el culo es les parto su puta madre — grito el joven, Hikaru lo miró, luego el grupo rodeo a ambos menores mientras que se escuchaban pasos apresurados de los demás yéndose, algunos se quejaron, otros se lamentaron.

Sebastián veía todo, en cuanto el grupo lo rodeo abrazó a su primo; el grupo captó el leve temblor, por lo que uno de ellos más tranquilo empujó a los demás un poco más hacia a fuera del círculo para darle espacio a los dos menores

Hikaru apenas los miró, miró a todos un grupo desconocido mientras que el otro era un defensor

—¿Son de primer año? — interrogó la chica de cabello negro que era la que estaba más cerca

—Si — respondió Sebastián

—Si quieren podemos acompañarlos, no se preocupen no tienen que pagar nada — dijo el chico que salvó a Hikaru de la caída — ¿saben cuál es su clase?

—No — Sebastián habló

—Entonces creo que podemos acompañarlos hasta la secretaría, pedir su horario y luego los dejaremos en el aula

—Oye, Kenta, se supone que debemos reunirnos con Nao — dijo uno, el rubio lo miró

—Ve y dile que tardaremos un momento — dijo Kenta al chico de cabello azul oscuro.

El joven frunció el ceño, miró al par, y luego se fue.

—Vamos, luego los dejaremos en su aula

—Gracias — Hikaru miró un poco al chico, el grupo sintió extraño.

—No hay de que, por cierto, me llamó Kenta Amaya, estoy en tercero — Esta vez Hikaru lo miró

—Soy Hikaru Yagami — dijo el albino — él es mi primo Sebastián — dijo tomando la mano de su primo.

—¿Primos? No se parecen en nada — dijo la chica mirándolos

—Obviamente no, es albino, su madre es la hermana menor de mi padre — dijo Sebastián, el grupo miró al par, luego lo captaron

—¿Usas perfume? — la chica se acercó mientras olía, Sebastián puso la mano en la cara de esta y la apartó.

—Oye, aléjate — dijo Sebastián poniéndose entre la chica y su primo el cual la miró,

Hikaru miró a todos, luego puso la mano en el brazo de su primo y lo apartó, sorprendiendo a Sebastián

—¿Hikaru? — el nombrado dio dos pasó y se acercó a la chica

—No, no usó ninguno

—Hueles a fresas — dijo la chica —

—Si, ese es el olor que tengo desde que nací

—¿En serio? — Hikaru rio ante la sorpresa de la chica ocasionando el calor en los presentes.

—Si, tu usas algun perfume

—Si, ¿te gusta?

—No — la chica frunció el ceño

—¿Qué?

—No me gusta tu perfume, me irrita la nariz, además me molesta, tu hueles a naranja y ese olor artificial no me deja olerlo, me agrada más tu olor natural

—¿Natural? — interrogó la chica oliéndose, ella olía como una mezcla de frutos tropicales artificiales, era una loción que le dio su hermano mayor

—Si — Hikaru se aceró y olio, luego se alejó y estornudó, luego sacó una camisa de su bolso

—Toma esta no huele a nada puedes quedártela, hueles mejor si no llevas nada — Sara no sabe porque tomó la camisa — ¿Podemos ser amigos?, me agradas

—¿Te agrado? — interrogó la chica con sorpresa, Hikaru sonrio

—Si, todos ustedes me agradan, huelen bien y me siento cálido — el chico sonrio y grupo se derritió — espero que seamos amigos — Hikaru miró a la chica — ¿podemos ser amigos?

—Claros — dijo Sara apretando sin darse cuenta la camisa que Hikaru le dio a su pecho, Hikaru se acercó y tomó una de sus manos que abrazaba la camisa.

—¿Hikaru? — el nombrado miró a su primo — ¿estás seguro de que te sientes bien con estas personas cerca?

—Si, huelen bien, aunque es un poco molesto los perfumes que usan, pero ellos huelen bien y se sienten bien es como tú, mis primos y mis hermanos — dijo

—Oh — dijo Sebastián y miró al grupo, la verdad Hikaru era esquivo con todos, por lo general él olía a las persona; en su mayoría los olores eran simples, agradables para aquellos que no lo dañarían, desagradable de los que debía alejarse; y especial era la categoría en la que solo entraban sus primos y hermanos, ese olor lo reconfortaba y hacía que Hikaru bajara la guardia, sus padres dijeron que probablemente era una forma de Hikaru para identificarlos — Ya veo.

—Vamos entonces — dijo sacando se teléfono para informar a su tía que había salido del auto en cuanto los chicos los rodearon el miró atravez del grupo a la mujer y los chicos lo captaron se volvieron para ver a la mujer que miraba su teléfono, luego a ellos, luego subió al auto y se fue

—¿Quién es?

—Mi mamá — el grupo miró a Hikaru que abrazaba el brazo de Sara

—Le acabo de informar que es seguro y que nos quedaremos. — dijo Sebastián, luego miró a Kenta — ¿puedes acompañarnos?

Claro — dijo Kenta y luego el grupo caminó hasta la entrada.

—¿Son extranjero? — interrogó la chica

—Hikaru nació aquí en Japón, yo soy de Colombia — dijo el menor de ojos cafés claro, el grupo asintió.

—Pero hablas muy bien japones

—Si, hablo muchos idiomas, y, además, que vivo aquí desde que tengo siete años — dijo Sebastián, Hikaru caminaba al lado de Sara

El grupo llegó a la oficina

—¿Hikaru entraré a pedir el horario puedes esperarme aquí con ellos? — interrogó Sabastian, el peliblanco asintió — ¿Seguro que estarás bien con ellos?

—Si — dijo

—Este…

—Porque no entro yo y pido su horario — el par miró a Kenta

—Gracias — dijo Hikaru, Kenta puso su mano sobre la cabeza del chico

—Ya vuelvo

El rubio entró dejando la puerta abierta para que la secretaria pudiera ver, Kenta los señaló, la mujer los miró, luego asintió, miró a Kenta, le dijo algo, el mayor asintió y ella sonrio antes de entregarle dos hojas.

—Listo — dijo Kenta llegando con el par — deben estar de suerte, estan en la clase de Taro y Kenishi — dijo señalando a ambos — ellos pueden asegurarse de que los otros se mantengan alejados — Kenta miró a Hikaru quien sonrio

—Gracias

—No hay de que — dijo — aunque la secretaria dijo que debían llegar ayer

—Surgió un inconveniente, Hikaru no ha salido de casa desde sus nueve años y se puso algo nervioso — dijo Sebastián

—Entendemos

—Bueno, vamos —dijo Sara mirando al peliblanco

El grupo miró a Hikaru, les pareció… interesante como el chico se acercó, si muchos pensarían que es raro, el cómo se acerca un grupo y exige, pero no fue así; ellos no pudieron evitar pensar muchas cosa y ninguna de ellas era negativa.