3. Socio #2
—Si, pero no importa, ellos curan rápido ¿cierto Oni-san? — Hikaru miró a Cristian quien sonrio a su hermanito.
—Claro
—…
Marcela miró a Lilian — ¡quiero una explicación! Mi hijo no era así hace una semana — dijo la mujer molesta señalando a su hijo que la miró confundido.
—…
—…
—¿Por qué no arreglamos esto y…
—No, ahora o juro que los echaré a la calle
—No puedes hacer eso —Marcela miró a Sebastián
— Tú cállate que estoy…. — la boca se marcela desapareció, la mujer entró en pánico y empezó a rascarse el rostro con sus largas uñas aterrorizada-
—No puedes callar a Sebastián — la mujer se detuvo y miró a Hikaru para ver como los ojos del brillaba — no seas grosera con Sebastián o te matare — los ojos del chico pasaron a rojos y la mujer se tensó — ahora escucharán lo que mamá y papá dirán, y si me separas de mis chicos no te va a gustar lo que haré — con eso los ojos de Hikaru se apagaron, la boca de Marcela apareció, pero ella no habló mucho, Hikaru la miró con el ceño fruncido luego caminó hasta Sebastián, tomó su mano; se dio la vuelta y se fue.
Sebastián no miró a su madre, ni a su padre, se fue siguiendo a Hikaru, los dos colombianos miraron al japones y su esposa.
—Bueno, lo que pasa es que ni siquiera nosotros lo entendemos muy bien esto, desde que nación Hikaru es bastante extraño
—¿Extraño? Literalmente me desapareció la boca, no me digas que en serio es algun tipo de demonio — los ojos de Lilian se abrieron y luego su rostro se desfiguró con enojo.
—Mi hijo no es un demonio — reclamó Lilian, Natsu suspiró antes de hablar.
—La verdad, ni nosotros sabemos que es, desde que nació es tan encantador que atrae a muchas personas, claro eso no es lo único, él tiene ciertas habilidades.
—¿Como desaparecer bocas?
—Ay supéralo — dijo Lilian con fastidio.
—No lo superaré, es aterrador; el niño dijo que me mataría — dijo la mujer
—Si, ese el problema, Hikaru tiene una capacidad de compartir parte de su poder cuando se vincula con una persona, al parecer no es alguien a quien él elija conscientemente y no, no puede seleccionar a cualquiera, por lo menos, Leonardo y Cristian lo estan, pero nosotros nos, antes el vínculo ellos ya eran protectores con Hikaru, luego del vínculo fue aún más extremo y nosotros caímos en cuanta que tenemos limites; y es lo mismo con Hikaru, suele ser cortes y amable con las personas hasta que estas amenazan a los gemelos — dijo Natsu con una mueca.
—¿Tienen limites?
Sí, por lo menos no podemos hacer lo que hiciste; pero no es que ellos causen muchos problemas, por lo que sabemos el vínculo nace de la confianza una vez la persona adecuada esta frente a Hikaru ambos se sienten atraídos, no románticamente es como si fueran amigos o hermanos; Hikaru los llamó familia, no de sangre, por lo que sabemos una vez que la persona se vincula puede usar su poder o al menos parte de él no pueden usar todo, esto también tiene un comportamiento, por parte de Hikaru es obediente y sumiso ante ellos, pero es agresivo con quienes los amenazan, también es celoso porque no le gusta que personas externas se acerquen, los chicos no son diferente, aunque ellos son más controladores y consentidores, soy muy celoso cuando Hikaru presta atención a alguien que no es ellos.
— Hikaru suele saber cuándo ellos se sienten mal, ya que suele acudir a ellos para consolarlos; es por eso por lo que ellos actuaron así, Hikaru no hace nada para contradecirlos debido a su actitud sumisa hacia ellos.
—Fue por eso también que dejamos a los niños contigo en el auto, a diferencia de Diana que despertó interés; tú te mantuviste quieto y sereno, si hubiéramos dejado a Diana con los niños, seguro los gemelos la matan cuando ella tratara de llevarse a Hikaru — agregó Natsu.
—Ella no haría eso — dijo Jonny defendiendo a su esposa.
—Si, bueno deberías preguntarle eso a nuestra antigua vecina, el repartidor, un chico de secundaria y un policía — dijo Natsu soltando un suspiro de resignación.
—Ellos…
—¿En serio piensas que alguien va a detener a esos niños? Ellos literalmente aparecen armas de la nada, aparecen y desaparecen; hasta ahora no sé qué tanto pueden recuperar y Hikaru hace cosas aún más, he visto a Leonardo abrir portales quien sabe a dónde — Natsu se llevó las manos a la cara.
—¿No han pensado en llevarlo al hospital? —interrogó Marcela
—Lo hicimos cuando tenía seis años, Leonardo dio la gran idea de los doctores siempre se llevan a los niños especiales, no creo que ustedes quieran que eso pase — dijo Lilian
—¿Por qué? — interrogó la mujer india
—Porque ahora Sebastián es parte de esos niños especiales
—¿Cómo lo quito?
—¿Qué?
—Ese vínculo.
—Muriendo — dijo Lilian. — Por lo que dijo Hikaru, el vínculo no puede quitarse una vez formado.
—¿Cómo saben eso?
—Una de las habilidades de Hikaru es que él puede responder cualquier pregunta que le hagas, sin importar cual sea, él la responderá acertada — dijo Lilian
—Hikaru es bastante amable con las personas incluso podría ayudarlas y salvarlas, esa amabilidad suele acabar cuando amenazan a sus chicos como él dice o se pone celoso.
Aunque nos ama, sabemos que quiere más a los gemelos y lo mismo pasa con ellos, por eso no dijimos nada cuando discutió con la madre de Lilian — dijo Natsu
—Supongo que podrían irse a vivir a Tokyo — dijo Natsu.
—¿Vivir?
—Si, no creo que Hikaru le agrade la idea de irse y que Sebastián se quede aquí — dijo Natsu.
—¿Entonces ellos siempre pelean así? — Jonny miró a Natsu
—Oh, créeme puede ser peor, se contuvieron porque estaba Hikaru, por lo general ellos lanzan los cuchillos indiscriminadamente; otras veces se lanzan por las escaleras, la azotea del colegio; ellos pelean constantemente, cuando preguntamos ¿por qué?
Hikaru responde, “el poder hace que se sientan amenazados continuamente y terminan peleando entre ellos”.
La verdad pensé que era odio al principio, pero ellos no se odian, de hecho, despues de Hikaru, esta su amor mutuo, luego nosotros, pero aun así pelean.
— dijo Natsu — Creo que sus peleas mutuas son más porque entre ellos no tienen que contenerse, se quejan mucho cuando terceros no son capaces de seguirle el ritmo.
—¿Y pasa si algun día se matan? —Interrogó preocupada Marcela, por dios ella ha visto peleas brutales en su barrio de los hermanos dándose cuchillo, pero esto es otro nivel.
—Pues no ha pasado, ellos no han muerto, no sabemos hasta donde cubre la regeneración, pero sabemos que puñaladas no los mata, caídas tampoco, que los atropelle un camión tampoco, el veneno tampoco, de hecho, dicen que sabe dulce y les da dolor de estómago — dijo Lilian — ellos se aseguran de no apuntar al corazón y el cerebro, del resto hacen de todo.
—Y Hikaru también…
—¡No! — dijo Natsu
—Ellos nunca se enojan con Hikaru o él con ellos — dijo Lilian — de hecho, Hikaru es demasiado dócil con ellos, muy obediente y complaciente con ellos.
—Si quieren los puedo recibir en casa, es bastante grande —dijo Natsu
—Oye no es tan fácil el irse del país sabes, no tenemos documentos, ni dinero o…
—No importa — dijo Lilian
—Podemos ayudar con la documentación inicial y los documentos, una vez estén allá podemos buscar algo en lo que puedas trabajar — dijo Natsu a su cuñado
—¿En qué momento pasamos a discutir irnos a vivir a un país del cual no conocemos ni su saludos? — cuestionó Marcela, y miró a su hijo mayor que la miraba — Ale…
—Está bien mamá, el idioma se aprende, la tía puede enseñarnos — dijo el chico de doce años que aún estaba parado en un rincón con sus hermanas menores, él si había notado el comportamiento de su hermano menor, no dijo nada; la verdad Hikaru era muy dulce, se sentía cálido como el sol y siempre jugaba con las niñas, por eso estaba de acuerdo con que Hikaru no saliera a jugar con los chicos de la cuadra, ya había escuchado a más de uno de sus amigos decir cosas nada buenas sobre el niño y eso lo molestaba.
Hubo un chico que incluso dijo algo sobre pedirle ser su novio, Alejando golpeo al chico de once años por creer que su primo de siete años era material de novio por las vacaciones.
—Hemos decidido que nos iremos a vivir a Tokyo
—¿Sí? — interrogó Sebastián
—Si, viviremos con sus tíos, al menos hasta que logremos estabilizarnos — Sebastián se alegró y miró a Hikaru
Socio, vamos a vivir juntos — dijo animado Sebastián, Hikaru sonrio.