3. Socio
Lilian su esposo e hijos llegaron a una nueva casa, muy diferente a la anterior; estaba cerca de un parque, cuando los gemelos bajaron lo hicieron bajo la atenta mirada de sus tíos que los miraban.
Diana y Jonny vieron a los gemelos hacer el mismo procedimiento, recorrer el lugar con la mirada; a diferencia de la casa de su madre que siempre mantenía ocupada por sus nietos, amigos de estos, vecinos, con las puertas abierta; y que ella ya era demasiado vieja para estar contantemente limpiando el polvo que venía de la carretera sin pavimentar de la esquina, la casa de Jonny estaba situada frente a un parque de juegos bien cuidado, lejos de la carretera; en medio de una cuadra, con su esposa dedicada al hogar, su hijo mayor, Alejandro, ayudando.
Ellos tenían dos cuartos de sobra así, Marcela no tuvo problemas en aceptar a su cuñada y sobrinos; de paso Jonny le comentó la situación, la mujer no tuvo reparo rápidamente en dar una pequeña limpiada y agregar algo de agua para que el polvo se asentara, lo que pareció buena idea, los gemelos no dijeron nada, miraron el suelo mojado, dios, Jonny se estaba sintiendo nervioso con estos sobrinos tan quisquillosos.
Jonny sintió que alguien tocaba su hombro se volvió para ver a Natsu
—Lo siento, la verdad sus comportamiento no suele ser mucho por como los criamos, bueno, no cuando se trata de cuidarse entre ellos, en especial al menor
—Parecen muy…
—Si, los gemelos pelean incluso entre ellos, pero nunca con Hikaru, el cual suele ser amable y silencioso hasta que alguien se mete con sus hermanos, créeme incluso nosotros tenemos limites — dijo Natsu con un poco de amargura.
—No les parece…
—No, Hikaru es algo especial y sus hermanos lo quieren mucho; el también suele ser muy sumiso y obediente con ellos dos
—¿De dónde saco el arma?
—No sé — dijo Natsu con un suspiró — No la tenía cuando bajamos del avión, menos cuando salimos de Tokyo
—¿No te asusta?
—No — Natsu no se asustaba de sus hijos — me confunden, al inicio lo hice, luego todo es más fácil cuando los conoces.
—Lamento lo de mamá — se disculpó Jonny
—Es entendible, aunque es extrañó que alguien odie a Hikaru — dijo Natsu — es la primera vez que lo veo
—¿Lo hace?
—Si, El por lo general suele atraer a las personas, como con Diana, créeme es más fácil que se enojen con nosotros por bloquear su paso hacia él.
—Vamos Hikaru te mostrare mi habitación — ambos adultos se volvieron hacia el auto para Sebastián tomando la mano del peliblanco y ayudándolo a bajar
—A Sebastián parece agradarle — dijo Jonny
—Y a Hikaru también parece agradarle — dijo Natsu mirando a su cuñado sonriente
—Oye ya que estan por aquí, ¿mando a comprar una botella de aguardiente? — Natsu frunció el ceño — Beberemos afuera cuando los niños se duerman — Natsu sonrio cuando el hombre aclaró.
—Claro — respondió el japones — pero te digo nunca he bebido nada más que sake, tal vez wiski y vodka
—Oh, vaya parece que les va bien — dijo Jonny, en ese momento salía una mujer blanca de ojos marrones y negro liso.
—Me ha ido bien en los negocios los últimos años, he podido hacer buenas inversiones y estoy planeando levantar mi propia empresa asesoramiento financiero. — dijo Natsu
—Amigo — dijo Jonny, y luego sonrio — Mi hermanita se ganó la lotería contigo amigo — dijo Jonny, y Natsu se rio.
—Creo que fue al contrario, yo me gane la lotería con ella — dijo Natsu viendo como su esposa hablaba con su cuñada
—Natsu amor ayúdame con el equipaje — dijo Lilian.
—Negro tú también ayúdalos — dijo Marcela el apodo cariñoso a su esposo
—Claro
El par asintió.
—Espero que no les moleste dormir justos — dijo Jonny abriendo la puerta de la habitación
—Claro que no — dijeron los gemelos al ver la cama doble en la habitación, se animaron mucho
—Pensé que les molestaría compartir cama — dijo Marcela, la verdad viendo como los niños estaban vestidos y como eran tan quisquillosos por la limpieza, pensó que harían un berrinche por no tener su propia habitación.
—No — dijo Natsu con gracia
—A ellos no les molesta eso, créeme en casa sus habitaciones parecen de lujo porque cuando nos damos cuenta ambos estan en el cuarto de Hikaru — Tanto Marcela como Jonny fruncieron el ceño
—Deberían tener cuidado con eso — dijo Jonny, Natsu lo miró
—¿Por qué? — interrogó Natsu
—¿No les preocupa lo apegado que son?, que tal que piensen mal y…
—¡Oh no!, aunque no lo crean Hikaru es muy inteligente, él tiene claro sus sentimientos por sus hermanos y ellos son igual —dijo Lilian mirando al grupo que se acostaba en la cama, era cierto; Hikaru por lo general nunca estaba confundido, él literalmente era conocedor de todo, desde conocimientos académicos, personales y entre otros.
Obviamente ese niño tenía un mejor orden emocional que ella en su adolescencia.
La primera semana en casa de los Lara, Hikaru se apegó mucho a Sebastián; ambos se volvieron inseparable desde el primer día.
Sebastián incluso rechazó a sus amigos que vinieron a buscarlo, Jonny trató de decirle que lo llevara, Sebastián se negó diciendo que sus amigos eran muy sucios para jugar.
Durante esa semana Marcela fue la primera en notarlo un día despues de que llegaron Sebastían fue a la habitación en la que dormían sus primos en la mañana siguiente los encontró a los cuatro durmiendo en la misma cama con Sebastián y Hikaru en el medio, cuando intentó llegar a su hijo, estiró su mano para despertarlo; mano que fue detenida por Leonardo quien la fulminó con la mirada, luego miró a los niños más pequeños que dormían y despues a Cristian que también la miraba con frialdad; ella trató de llamar a Sebastían pero su boca fue cubierta cuando fue empujada con el gemelo mayor poniendo su mano sobre su boca haciéndole una señal de guardar silencio, fua ahí cuando Marcela empezó asustarse mucho por ese par de gemelos.
Para el primer sábado que pasaron juntos, Marcela vio como su hijo peleaba con Cristian quien evitaba que el pusiera un trozo de carne en el plato de Hikaru
—No, yo ya le di la mía — dijo Cristia
—Tiene que comer más — expresó Sebastián molesto — está muy liviano
—Él no va a engordar, su peso es el adecuado, si les das mucha comida solo lo enfer….
Pum
—AHHHHHA — el grito de marcela resonó en toda la casa, junto con el regaño de Jonny a su hijo menor
—¡Oh, mierda! — dijo Natsu al ver eso
—Voy a Matarte — dijo Cristian tomando un cuchillo mientras que Hikaru se levantaba de su silla y daba dos pasos atrás
—¡Cristian, No! — Lilian dejó de comer y se puso de pie para tomar a su hijo gemelo menor, ignorando como la sangre manchaba su falda, Natsu por otro lado fue con Sebastián y lo atrapó cuando el pelilargo saltó sobre su hijo gemelo y suspiró, Alejandro por otro lado cargó a Tatiana su hermanita de tres años mientras jalaba a Heidi de cinco.
—Ya cálmense — dijo Lilian a su hijo
—No, el idiota no entiende que no puede darle más comida, se va a enfermar — gritó Cristian molesto mirando mal a Sebastián
—Este perro hijueputa gonorrea no entiende que él debe comer más, voy a cortarle los dedos, negro triple hijueputa — insultó Sebatian diciendo palabras que obviamente no deberían salir de la boca de un niño de siete años.
—Oh, mira quien habla el café con leche — declaró Cristian antes de saltar y soltarse de su madre, Sebastián se retorció alejándose de su tío y pateo la cara de Cristian, antes de reírse
—Eso te pasa perra — dijo Sebastián feliz.
—¡¡JONNY AYÚDAME!! — gritó Lilian a su hermano que estaba aturdido por la escena.
Jonny corrió a coger a su sobrino
—Dios mio, ¿de dónde sacan tanta fuerza? — interrogó el hombre moreno tratando de detener a su sobrino era como detener a un malito adulto
—Se calman o juro que Hikaru dormirá conmigo y Lilian lo que duren las vacaciones
Como si fuera magia, el par dejo de moverse y centraron su vista en Natsu quien ignoró el escalofrió al ver como esos dos tenían cara de querer clavarle un cuchillo, pero no se retrató.
—Ya, ya me calmé — se quejó Sebastián sacudiéndose de su tío, luego miró a Critian con dagas.
—…
—¿Saben? aun puedo comer más — todos miraron a Hikaru que sonrio, luego en ese momento Leonardo puso su plato frente al menor que sonrio tomando el plato.
Marcela vio eso, luego vio su comedor, luego vio la sangre, su corazón latió ella se acercó y tomó la mano de Cristian manchada de sangre, frunció el ceño, solo estaba manchada, ella la revisó.
—No esta herida — dijo con el ceño fruncido.
—Claro que no — dijo Cristian sacando la mano de la mujer, la cual miró a Lilian.
—Sebastián lo apuñaló y no hay herida — los padres se miraron y se pusieron nervioso.
—Él se curó — Marcela miró a Hikaru que comía un pedazo de carne — por cierto, la carne sudada es riquísima tía — dijo el menor sonriendo.
Marcela quiso gritar y no sabía si era por el terror, el enojo ante la actitud del niño que parecía no importarle ser la raíz del problema, o lo malditamente lindo que se veía su sobrino comiendo, era tan frustrante.
La mujer respiró hondó, luego miró a su hijo — Tu…. ¿Porque hiciste eso?
—No me dejó darle de comer a Hikaru — dijo molesto el menor.
—¿Por eso apuñalaste a tu primo?
—El perro se lo merecía — dijo Sebastia mirando mal a Cristian
—Tú, debería abriste la garganta — amenazó Cristian,
—¿Oh, sí? — Sebastián se puso en pose de pelea, levantando los puños y dando brinquitos — venite pues gonorrea, aquí te espero — los ojos de Sebastián brillaron en un azul eléctrico
—Voy a…
—¡¡Ya!! — Lilian se paró entre ambos
—Su-sus ojos brillan — dijo asustada Marcela mirando a su hijo.
—Si, eso suele pasar cuando se alteran, en especial cuando pelean — Marcela miró a Hikaru
—¿Qué?
—Si, la verdad ellos pelean mucho, ellos se vuelven muy sensible a la presencia del otro y suele pelear; no estoy muy seguro del porqué, pero tiene algo que ver con el poder; pero no debería preocuparse tía ellos no se lastiman mucho
—Sebastián lo apuñaló — dijo Jonny