Capítulo 15
En el pase de lista del turno de noche, no había ni rastro de Knight.
Los otros equipos estaban hablando sobre el asesinato de ayer.
No tenía muy claro cuándo había sido eso, según los horarios que había hecho.
Pensé que se referían al cuerpo que yo había encontrado.
Pero no. Por fin entendí que se trataba de un hombre que había aparecido muerto doce horas antes, en el turno de madrugada y con el mismo modus operandi.
Quería saber más detalles, pero nos interrumpió el sargento de guardia, que leyó los avisos y confirmó los equipos.
Todavía no había llegado Knight.
No era raro que tuviera que patrullar sola cuando un compañero avisaba en el último momento diciendo que estaba enfermo, pero no había dicho nada.
Acababa de asomar la cabeza por la puerta para preguntarle al sargento de guardia, Bill Craver, cuando apareció Knight.
—Perdona, me he entretenido —dijo.
—Oh.
Pensaba que no me iba a decir nada más, pero sí.
—Homicidios quería confirmar un par de cosas sobre la patrulla.
Me encogí de hombros. Pensaba que había mejores formas de hacer eso, pero a nadie le interesaba la opinión de una novata.
—¿Has oído que ayer apareció otro cuerpo con el mismo modus operandi? —pregunté.
—Sí.
—¿Dónde ha sido? ¿Tienen un nombre?
Knight se detuvo en seco y me cogió por el brazo.
—Mira, Farrell, no quiero hablar de eso, ¿vale?
¿Te acuerdas lo que te dije sobre el asesinato de la otra noche?
También se aplica a este. Tú tampoco quieres hablar de eso.
—Me señaló con el dedo para darle más énfasis—.
No quieres involucrarte. No quieres que te vean revisando las cámaras de tráfico en un caso que no es asunto tuyo. ¿Lo entiendes, novata?
« Vale ».
¿Qué mosca le había picado? Que yo me metiera en problemas por meter las narices en un caso que no era mío no tenía por qué afectarle.
—Entendido —dije.
Tenía que dejarlo. Se supone que debería estar patrullando las próximas cuatro horas, no resolviendo casos. Seguiría más tarde.
Era una ronda rutinaria, así que no hacía falta que siguiéramos hablando mientras íbamos al aparcamiento a buscar el coche patrulla.
Hay lugares que visitas varias veces durante una ronda y yo empecé a pasar por los más cercanos, avanzando en zigzag hasta el extremo más alejado de nuestra zona antes de iniciar el recorrido habitual.
Algo me molestaba. Repasé mentalmente mi lista de cosas, tanto profesional como personal, para ver si me había olvidado de algo.
No encontré nada. Iba a hacer un chiste sobre lo tranquilo que estaba todo, cuando me di cuenta de lo que me molestaba.
Knight no había dicho ni una palabra desde que entramos en el coche.
¿Seguro que no era por lo que pasó el viernes?
Quizá le habían echado la bronca por algo que yo había hecho.
—¿Va todo bien? —pregunté.
—Sí. —Volvió a quedarse callado, desplomado en su asiento. Si eso era lo que le provocaba hablar con homicidios, le aconsejaría evitarlo la próxima vez.
—Bueno, después de nuestros últimos turnos de noche, tenemos dos días libres el próximo fin de semana —dije—. ¿Tienes algún plan?
—Algún trabajillo en casa y luego iré al partido —dijo, y se sentó más erguido—. Vendrán algunos amigos, barbacoa y unas cervezas. ¿Y tú?
Al menos le había sacado un par de frases.
—No tengo nada previsto. El partido suena bien.
—¿No viene nadie?
Nunca nos habíamos visto fuera del trabajo. Tampoco hablábamos de lo que hacíamos fuera de él. Era un punto sensible. Los compañeros hablan de cosas. Me quería sentir bien con Knight. Pero, por otro lado, no quería que me invitase a su casa ni que se hiciera una idea equivocada.
—No tengo tiempo —dije.
—Entonces, ¿qué haces? Olvídate del próximo fin de semana. Tuvimos un día libre el viernes. Habrás hecho algo después de recuperar horas de sueño, ¿no?
—Arreglé mi coche —dije.
—¿El Focus? ¿Ya no da botes?
—Más o menos. —El coche se había convertido en el chiste del aparcamiento durante la semana desde que la bomba de combustible empezó a fallar. Era una fuente interminable de bromas para los chicos.
—Pero no te pasarías todo el día haciendo eso. ¿Qué más?
« Me disfracé de vampiro y me fui de caza. ¿Qué demonios le digo? ¿Y a qué viene todo ese interés? »
—Ah, pues salí esa noche. —Quería que sonara vago, esperando que cambiase de tema. Era demasiado pronto para proponerle un dónut.
—¿A dónde fuiste?
—A una discoteca. ¿Por?
Había algo raro. Había tenido una reunión con homicidios y ahora me estaba interrogando sobre mi tiempo libre. ¿Qué quería saber en realidad? ¿Y por qué?
—No sé —dijo mientras se echaba hacia atrás—. Nunca hemos hablado de eso. Supongo que me he dado cuenta que no sé qué hace mi compañera en sus días libres.
—Créeme, es bastante aburrido de momento —dije—. Todos mis amigos del instituto se han ido o se han casado, y mis amigos del ejército están a miles de kilómetros de distancia. He estado tan ocupada con la mudanza que no he tenido tiempo para mucho, la verdad.
No se me había pasado ese «compañera» que había colado, pero ¿qué significaba? ¿Ahora sentía que éramos compañeros de verdad o había algo más detrás?
Sonó una llamada en la radio e interrumpimos la charla. Entre llamada y llamada, la conversación iba avanzando a duras penas, hasta que la abandonamos. Una espesa niebla se extendió por la ciudad y el número de llamadas disminuyó. Pero Knight no lanzó su discurso habitual. Algo iba muy mal.