Injusticia (Amber Farrell – Investigadora Paranormal, precuela) Capítulo 14
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Capítulo 14

DOMINGO

Me pasé el domingo en la comisaría, revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad del vecindario del primer asesinato y cotejándolas con las de la zona cercana al Club Agonía . No era tan rápido ni tan fácil como parece en la tele, para nada.

Comí en casa de mamá. No fue precisamente un éxito.

Evidentemente, quería saber lo que estaba pasando en mi vida y había muy poca cosa que pudiera explicarle.

Yo me sentía frustrada y ella, herida. Me escapé en cuanto pude y volví a intentar averiguar de dónde habían llegado los vampiros y qué coche habían conducido.

A última hora de la tarde, me tomé un descanso y fui a visitar a los Schumacher.

Nos sentamos en el salón. Klara trajo unos pastelitos bávaros y galletas que eran una especialidad regional. Los dulces atrajeron a Emily.

Como era de esperar, hoy no iba maquillada. Deduje que el maquillaje estaba limitado a reuniones autorizadas y solo le dejaban una a la semana, bajo supervisión. El resto del tiempo, tenía los pies en la tierra. Solo podía salir para ir a la escuela o con sus padres.

Posiblemente me parecía más justo a mí que a ella.

Lo que sí que me sorprendió fue que no me guardase rencor. No era mi mejor amiga, pero tampoco se sentó allí a mirarme de mal humor. Me gustó.

Klara me hizo hablar un poco de mí y Emily tenía demasiada curiosidad como para mostrarse distante.

Parecía interesada en algunas historias sobre lo que hacía con la policía, y anécdotas sobre mi tiempo en el instituto South High.

Dejé fuera todo lo relacionado con el ejército y lo que ocurrió luego.

Werner me preguntó qué hacía en mis días libres y, en lugar de dar evasivas, le dije que salía de fiesta, dando a entender que era por placer y no parte de mis obligaciones y mi búsqueda de vampiros.

Fue un golpe de genio. El impacto llegó cuando mencioné una discoteca en concreto a la que había ido el mes anterior.

Parece ser que el lugar era bastante radical.

El sitio más guay del mundo. Emily estaba tan impresionada como podía estarlo alguien que solo había oído hablar del club.

Me dio toda una lista de gente que parece ser que habían estado allí y resulta que todos eran muy, muy guays. Aunque no creo que conociera a ninguno.

Por fin se detuvo.

—Pero tú no pareces… —vaciló.

—¿Gótica? —dije. Intenté ir con pies de plomo. El tacto nunca había sido mi punto fuerte—. ¿O una persona con estilo?

Emily se puso tensa.

—Emily, algunas personas eligen un estilo y dejan que eso las defina.

Bueno, estamos en un país libre. Otros preferimos coger un estilo y usarlo.

Y luego, al día siguiente, podemos probar otro diferente.

Hay cosas que vestía hace quince años que te harían reír.

Pero era la moda en aquel momento y tú también lo habrías llevado.

Pensó un poco en eso.

—Entonces, ¿te arreglas?

Segundo golpe de genio, más o menos. Me había hecho alguna foto con mi móvil cuando estaba vestida de vampiro justo antes de ir al Club Agonía . Era algo así como mi registro personal de las cosas que hacía. Saqué el móvil y le enseñé las fotos.

Emily se abalanzó y antes de que pudiera hacer nada ya se las había enseñado a Klara y Werner. Por suerte, todos se lo tomaron con humor.

Me fui una hora más tarde, Emily me rogó que volviera la próxima vez que sus amigas estuvieran por allí y que nunca en mi vida borrase esas fotos tan chulas.