Interludio
Interludio
Naga iba escondida dentro de la bolsa. Dentro de la bolsa, Naga estaba aplastada. A Naga no le gustaba estar aplastada.
Fuera de la bolsa, Arturo estaba preocupado. A Naga no le gustaba que sus amigos se preocuparan.
Naga esperaba que Arturo la rascara. Rascarla hacía que Arturo se sintiera mejor. Naga le proporcionaba ese servicio a Arturo. A Naga no le importaba, porque le gustaba que la rascaran.
Pero Arturo no estaba rascando a Naga. Estaba hablando con Sadie.
Sadie caminaba cerca de Arturo. Naga la veía a través de la bolsa oscura. Sadie era maja. Sadie sabía rascar bien.
—Sadie —dijo Arturo—. Necesito hablar contigo un momento.
—¿Ah, sí? —respondió Sadie.
Sadie sonaba preocupada. A Naga no le gustaba que Sadie se preocupara.
—¿Ah, sí? —dijo Naga.
Naga esperaba que Arturo la rascara, pero en vez de eso Arturo hizo: «¡Chist!».
—Nedd y tú lo habéis hecho bien con Dayan —dijo Arturo luego.
—Hemos disimulado tan mal que nos ha asaltado en un callejón —contestó Sadie.
—Pero —dijo Arturo— habéis resuelto el problema hablando y habéis hecho une aliade. Sé que allá en Detritus dije que me preocupaba traerte a esta misión, pero ahora me alegro de haberlo hecho. Eres un activo para el equipo.
—Oh —dijo Sadie. Sadie sonaba sorprendida. Sadie no debería sorprenderse de que a Arturo le cayera bien Sadie. A Naga le caía bien Sadie. Sadie sabía rascar bien—. Gracias.
—Así que me gustaría que seas tú quien llame a Ivy.
—¿Cómo?
Sadie sonaba asustada. Naga no quería que Sadie se asustara. A lo mejor, si Arturo rascaba a Sadie, Sadie no se asustaría. Pero Arturo no rascó a Sadie.
—Eres la mejor del grupo a la hora de salir de apuros hablando —dijo Arturo—. Podría hacerlo yo, pero no tengo esa habilidad.
—¿Tan buena soy hablando? —preguntó Sadie—. ¿O es que a los demás se os da fatal?
Arturo calló. Arturo estaba preocupado. Naga rascaría a Arturo, pero Naga no tenía dedos.
—Más lo segundo —dijo Arturo—. Escucha, ojalá tuviéramos a alguien del cuerpo diplomático para ocuparse de esto, pero no es así, y tú eres con diferencia la mejor de todos nosotros para ese trabajo.
Mimitos no tenía dedos, pero Mimitos tenía cuchillas mentales. A lo mejor Mimitos podía rascar a Arturo con sus cuchillas mentales. Así Arturo no estaría tan preocupado.
—Tirda —dijo Sadie—. Vale. Pero ¿me ayudarás a pensar lo que tengo que decirle, antes de hacer la llamada?
—Claro —respondió Arturo—. Vamos a hablarlo.
Naga pensaba que no deberían hablar. Naga pensaba que deberían rascarse. Pero Arturo y Sadie siguieron hablando.
Bob , dijo Naga, Arturo necesita que lo rasquen. ¿Puedes pedirle a Mimitos que rasque a Arturo?
Aquí no , respondió Bob. Aquí nos escondemos.
¿Luego? , preguntó Naga.
Luego , dijo Bob.
—Muy bien —dijo Sadie—. Puedo hacerlo. Ya verás cómo no hago que nos maten.
Sadie estaba triste. Naga no quería que Sadie estuviera triste. Naga no podía rascar a Sadie. Mimitos no podía rascar a Sadie.
Naga se acurrucó en la bolsa. Arturo tenía setas en la bolsa. Naga podía darle una seta a Sadie. Así Sadie no estaría triste.
Naga encontró setas en la bolsa. Naga tocó las setas. Naga hizo pop.
Naga pasó bajo la Noche de las Grandes Mentes. Naga flotó. Naga observó. Los ojos de las Grandes Mentes observaron también a Naga.
¡Hola! , dijo Naga a las Grandes Mentes.
Naga les ondeó sus pinchos. Las Grandes Mentes habían aceptado dejar que Naga llevara a amigos a través de la Noche.
Las Grandes Mentes querían ser amigas. Pero a las Grandes Mentes no les gustaba que vinieran demasiados amigos.
Si las Grandes Mentes estaban contentas, a lo mejor dejarían que pasaran más amigos a través de la Noche para ponerse a salvo.
Naga soltó una seta.
—¡Para vosotras! —dijo Naga—. ¡Ñam!
Naga apareció en la bolsa de Sadie. Algunas setas aparecieron en la bolsa de Sadie, pero faltaba una seta.
La bolsa no tenía muchos ojos. Las Grandes Mentes no podían ver la bolsa.
No podían decirle a Naga si les gustaba la seta.
Pero quizá las Grandes Mentes se lo dirían a Bob. Después Bob podría decírselo a Naga.
Naga era paciente. Naga esperaría. Sadie podía quedarse aquellas setas. Luego a Arturo lo rascarían. Naga llevaría más setas a las Grandes Mentes.
Naga ayudaría a todo el mundo a estar contento.