Interludio
Interludio
Bob estaba escondido. Bob estaba escondido en la bolsa de Alanik. Se estaba calentito en la bolsa de Alanik, calentito y a oscuras. A Bob no le importaba estar en la oscura bolsa de Alanik, aunque Bob querría tener algún amigo con quien acurrucarse. Lo habría preferido así.
Bob oía a sus amigos. Oía a sus amigas babosas cerca en otras bolsas. Oía a sus amigos humanos hablando fuera de las bolsas. Sus amigos humanos encajaban en aquel sitio humano. Pero Bob no encajaba allí. Por eso Bob estaba en la bolsa.
Bob oía a más humanos que aún no eran sus amigos.
Los otros humanos eran muy escandalosos.
Los otros humanos eran muchos. Si Bob intentaba acurrucarse con los otros humanos, le costaría muchísimo tiempo.
Pero Bob no estaba por la labor. Ya se acurrucaría con todos los humanos más tarde, cuando no tuviera que esconderse.
Los amigos humanos de Bob estaban diciendo algo. Estaban diciendo algo sobre una puerta. Bob no veía la puerta. Bob no oía la puerta. Bob intentó escuchar, intentó oír, intentó percibir la puerta de la que hablaban sus amigos.
¡Ah! Bob encontró la puerta. Uno de los humanos que aún no eran amigos de Bob cruzó la puerta. Cruzó la puerta con algunos otros no-amigos. Esos no-amigos no eran humanos. Esos no-amigos eran de Ellos.
A Bob no le gustaban Ellos. Ellos hacían daño a babosas como Bob.
Hacían daño a los amigos humanos de Bob.
Bob escuchó con atención. Escuchó muy en lo alto.
Bob intentó oír las naves, las naves que recibían instrucciones de las babosas en la Nube.
Había una, muy arriba. Bob habló con sus nuevas amigas babosas en la Nube mediante aquella nave del cielo.
Los nuevos amigos de Bob no podían apagar la Nube del cielo. No la habían creado ellos. La Nube del cielo estaba provocada por Otra Cosa. Los nuevos amigos de Bob tendrían que acudir a Bob.
¿Podéis venir ya con nosotros? , preguntó Bob a su Nueva Amiga.
No podemos , respondió la Nueva Amiga de Bob. Ella nos hará daño.
Ella era una de Ellos. Ella había hecho daño a los amigos humanos de Bob, con sus naves en el cielo.
Os ayudaremos , dijo Bob. Haremos que sea seguro.
Pronto, por favor , respondió la Nueva Amiga de Bob.
Bob no sabía cómo hacer que fuera seguro. No sabía cómo detenerla a Ella. Los amigos humanos de Bob tendrían un plan. A los amigos humanos de Bob se les daba bien salvar a babosas.
Bob era paciente. Bob se quedó escondido en la bolsa calentita y oscura de Alanik. Bob se preparó para acurrucarse con sus nuevos amigos.
Bob esperó que sus amigos humanos se dieran prisa.