Capítulo 71
—¿Te han mandado para espiarnos? —preguntó Red mientras salía del aparcamiento.
Kim no tenía muchas ganas de charlar, pero no había mucho que pudiera hacer para acortar más rápidamente la distancia que la separaba de Bryant.
Pippa Jacobs había insinuado que Roy Moss era capaz de cualquier cosa para cubrirse las espaldas, y ella lo creía firmemente.
Roy era consciente de que Bryant sabía más cosas sobre él que ninguna otra persona, y eso lo había puesto en peligro.
—Nos dejaron tres nombres en nuestra oficina —respondió la inspectora, omitiendo cierta información—. El primero era Jasmine Swift.
Red tragó saliva de forma audible.
Kim esperó en silencio, sabiendo que su respuesta era importante.
—Voy a ser completamente sincero contigo.
La cagué con Jasmine —reconoció, moviendo la cabeza de lado a lado en un gesto de pesar—.
Después de atender su llamada sobre el robo, me acerqué demasiado a ella.
Malinterpreté las señales. Ella no hizo nada malo, fue culpa mía al cien por cien. No debería haber contactado con ella.
Esa confesión fue crucial. Kim no le había dicho que la hubieran visitado ni lo que ella les había contado. Red no se había visto obligado a compartir aquella información, pues desconocía que ella ya lo sabía.
—Más que inapropiado —sentenció Kim.
—Estoy de acuerdo, y no es algo que se vaya a repetir. Nunca fue mi intención hacerla sentir incómoda.
Kim pudo ver la expresión de repulsión en el rostro del hombre y le pareció probable que la vergüenza que sentía le impidiera volver a cometer ese error. Ella no podía hacer nada más para que se hiciera justicia con Jasmine, pero no habría más casos como ese.
—Hablemos de Carly. El segundo nombre de la lista nos dijo que se puso un poco violenta durante un arresto.
—¿Te refieres a Dean Jackson?
Kim asintió.
—Se negó a presentar una denuncia. Estaba demasiado asustado.
Red se rio, pero no porque le hubiera hecho gracia.
—Tengo el vídeo de eso, que estaré encantado de compartir contigo cuando quieras.
—¿Le dio una patada en los huevos?
—Y tanto. El tipo iba drogado hasta las cejas. Agarró a Carly por el cuello desde atrás. Ella le dio una patada brutal hacia atrás en los huevos y él la soltó enseguida.
—Nos contó que pidió un abogado hasta tres veces y se lo negaron.
—En su cabeza, tal vez, pero ese tipo no podía articular una sola frase. Créeme, no hicimos nada malo y defendería nuestras acciones ante cualquiera.
A Kim aquello no le sorprendió del todo. Carly Walsh no le había dado la impresión de ser corrupta, su instinto no lo había detectado.
—¿Y el tercer nombre era Pippa Jacobs? —preguntó Red.
—Sí, y ya sabes la explicación de ese nombre.
—¿Quién os pasó los nombres?
—No lo sé, Red, pero, aunque me crea todo lo que me cuentas sobre estas tres personas, nunca me convencerás de que no la cagaste con la investigación de Lewis.
Metiste la pata al dar por hecho que se había escapado de casa.
Deberías haber investigado más a fondo, y creo que eres consciente de ello.
A lo mejor me equivoco, pero me parece una chapuza y una incompetencia sangrante.
A Red se le contrajo un músculo en la mandíbula, pero a ella no le importó. Se merecía la verdad.
—A lo mejor, pero todo el mundo pensaba que había huido de casa. Hasta la inspectora jefa estaba segura de ello, dada la insistencia de la familia —se defendió.
Kim movió la cabeza de lado a lado, frustrada, mientras llegaban a la rampa del aparcamiento. Sus pensamientos ya no se centraban en ninguno de los nombres que les habían dejado. Su única preocupación era que su compañero pudiera estar en peligro.
Se preguntaba si Adil habría acertado o si estaban en un lugar absolutamente equivocado. Justo en ese instante, Red frenó en seco junto a un Toyota.
—Ese es el coche de Roy.
Kim sintió júbilo y temor a la vez. Estaban en el lugar correcto, pero ¿habrían llegado a tiempo?
Lo sucedido en el pasado hacía que a la inspectora no le gustara que los miembros de su equipo estuvieran en lugares altos.
Se estremeció ante el recuerdo mientras salía del coche. En cualquier momento, podría escuchar el ruido sordo y repugnante que provoca una persona al chocar contra el suelo tras caer desde lo alto.
Subió tras Red por la rampa preguntándose qué diablos se iban a encontrar.