Infancia robada (Kim Stone 22) Capítulo 70
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Capítulo 70

—¿Qué diablos, Roy? —preguntó Bryant, fingiendo inocencia en su voz. Ahora se daba cuenta de que, desde el momento en que se subió con él al coche, había sabido que le estaba tendiendo una trampa. ¿Por qué había aceptado ir a cualquier parte con aquel hombre?

—Se acabó el juego, amigo —dijo Roy, colocándose entre Bryant y la única salida viable. Había otra, justo al borde del aparcamiento. Pero a Bryant no le parecía que hubiera muchas posibilidades de sobrevivir a esa caída.

—Casi me engañas —dijo Roy—. Estuve a punto de creerme que tenías algo especial y que jugábamos en el mismo equipo. Pero no fuiste capaz de ocultar esa maldita debilidad…

—Se llama decencia —corrigió Bryant.

—Da igual, es patético. Fingiste que me tirabas el teléfono por accidente, cuando yo no estaba haciendo daño a nadie. Esa fulana ya estaba muerta. Y tú maquinaste la llamada en casa de Pippa, ¿verdad? Ni siquiera eres capaz de aceptar una mamada gratis para sobrevivir a la jornada laboral.

Bryant consideró mentir sobre su encuentro con Pippa y tirarse un farol hasta que dejara de estar en una situación tan precaria en la azotea de un edificio junto al policía más corrupto de todo el cuerpo. Pero tenía la sensación de que ya no era capaz de ocultar una expresión de asco en su rostro.

—Pensé que tal vez volvieras a la casa de esa zorra. No te preocupes, no creo ni por asomo que te la follaras. Tú no tienes lo que hay que tener para eso. Entonces solo me quedaba una razón para que pudieras haber vuelto. ¿Qué te dijo esa puta sobre mí y por qué fuiste a preguntarle?

—Me dijo que eras un pedazo de mierda que la mandó a la cárcel cuando ella se negó a tener sexo contigo.

No, ya no era capaz de seguir fingiendo. Tenía que sacar de su cuerpo la información que lo estaba envenenando por dentro.

Para su sorpresa, Roy sonrió.

—Y yo que pensaba que me habría puesto verde y te habría contado mentiras.

—Estás muy tranquilo teniendo en cuenta todo lo que sé de ti —dijo Bryant.

Roy se encogió de hombros y miró hacia el borde del edificio.

—Tú mismo me enseñaste las fotos.

—Correcto.

—Me llevaste a casa de Pippa y me dijiste lo que hacías allí.

—Cierto.

—Yo estaba contigo cuando recogiste pruebas para inculpar a Justin —continuó Bryant, estudiando qué reacción veía en Roy al escuchar eso.

Simplemente, se encogió de hombros.

—Puede que lo hiciera.

Bryant intentó comprender por qué Roy no estaba alterado ni preocupado.

—Todos los miembros de mi equipo saben todo esto —aclaró.

—Me alegro por ellos. No hay nada de lo que no pueda librarme, y tú lo sabes.

—Entonces, ¿por qué c…? ¡Oh, mierda! —exclamó Bryant cuando por fin lo comprendió todo.

Solo había un final posible para aquella situación, y ahora lo entendía.

Bryant había tenido la sensación de que tenía todas las piezas del puzle, y así era, pero no había sido hasta ese momento cuando había logrado encajarlas todas.

Él era la única persona que sabía lo suficiente, y por eso Roy estaba tan tranquilo.

Iba a asegurarse de que Bryant nunca pudiera compartir con nadie lo que acababa de descubrir.

Bryant siempre había sabido que la foto que Roy le había mostrado tenía importancia, y acababa de comprender por qué.

Lo había tenido delante toda la semana, pero no lo había visto. Ahora, aquello era lo que iba a impedirle escapar de esa azotea y asegurarse de que Roy pagara por lo que había hecho.

—La foto —dijo mirando a Roy a los ojos, y supo que estaba en lo cierto.

No tuvo oportunidad de decir nada más.

En un abrir y cerrar de ojos, Roy acortó la distancia que los separaba y lo derribó al suelo.