Infancia robada (Kim Stone 22) Capítulo 69
81%

Capítulo 69

—Espera. Más despacio —dijo Red, levantando las manos.

Como Bryant no contestaba al teléfono, Kim llamó al inspector Butler, que por suerte estaba entrando en el aparcamiento en ese momento tras recibir una llamada para que volviera a comisaría para que el equipo de Kim le traspasara toda la información que había recopilado sobre el caso.

Durante los larguísimos minutos que tardaron él y Adil en llegar hasta la oficina, Penn y Stacey habían estado bombardeando sin éxito los teléfonos de Bryant y Roy mientras Kim tomaba una gran decisión.

A pesar de que los tentáculos de Red parecían llegar a todas las áreas de su investigación, la inspectora se vio obligada a confiar en él.

Era consciente de que, sin él, no podría encontrar a su compañero.

En ese momento, no sabía si podía fiarse de él o no, pero no tenía más remedio que hacerlo.

—¿Me estás diciendo que Roy y Bryant han salido a atender una emergencia?

—¡Pero no había ninguna emergencia! —espetó Kim con exasperación. Qué ganas tenía de que Red lo entendiera sin que ella tuviera que explicárselo—. No ha habido ninguna llamada de la central —le repitió—. Roy ha fingido esa llamada para sacarlo de aquí con un pretexto falso.

—¿Por qué motivo? —preguntó Red, incrédulo.

Adil parecía mucho menos sorprendido.

—Red, ¿tienes alguna idea del tipo de persona que es Roy? —exclamó Kim, consciente de que pasaban los minutos.

El inspector se encogió de hombros, sin saber muy bien de qué iba la conversación.

—Puede ser un poco brusco a vec…

—¡Es un corrupto, Red! Y cuando digo corrupto, me refiero a corrupto con todas las letras. No solo un pequeño soborno de vez en cuando o hacer la vista gorda aquí y allá.

Red comenzó a negar con la cabeza, pero Kim detectó que Adil asentía de forma casi imperceptible.

—Es un ser humano racista, machista y repugnante. Tiene fotos en su teléfono de escenas de crímenes. Víctimas, Red; mujeres violadas y asesinadas.

—No, él nunca…

—Se las ha enseñado a Bryant. ¿Y sabes qué más?

Hace redadas de forma regular en la casa de una mujer llamada Pippa Jacobs para tener sexo a cambio de no denunciarla.

La primera vez que ella se negó, él colocó drogas en su casa y la mujer acabó en la cárcel.

Pippa estaba limpia y él le tendió una trampa.

—Yo estaba allí cuando la arrestaron. Fue una detención correcta.

—¿De dónde sacaste la información? ¿Cómo supiste que tenías que registrar su casa? No hace falta que respondas… Fue Roy, ¿verdad?

Red asintió, pero sin mucha convicción.

—Yo mismo vi cómo se llevaban las drogas…

—Claro que lo viste. Roy es muy listo. Lo que no viste fue la visita que le hizo a Pippa Jacobs unas horas antes aquel mismo día, cuando ella se negó a tener relaciones sexuales con él a cambio de su silencio. Se atrevió a decirle que no, y mira lo que pasó.

Kim no sabía si la cara de asco del inspector era real o fingida…, pero él seguía negando con la cabeza.

—¿Y te ha contado algo de su visita repentina a la morgue durante el día de ayer después de ir a ver a Justin Holmes? ¿O que, casualmente, se encontró un pelo largo rubio en el cuerpo de Jasmine Swift después de dicha visita? —Kim se contuvo de preguntarle si ya lo sabía.

—¿Me estás diciendo que se la ha jugado a un hombre para inculparlo falsamente de un asesinato?

—Tienes que admitir que es un poco sospechoso. Es el tipo más corrupto que yo he conocido, Red, y ahora mismo tiene a uno de mis compañeros en algún lugar. Si le pasa algo, te juro que…

—¿Qué quieres que haga yo? ¿Cómo coño voy a saber dónde…?

—Yo lo sé —dijo Adil en voz baja, girándose hacia su jefe—.

Es verdad que saca fotos. A mí me enseñó una y, cuando vio mi cara de asco, me advirtió que mantuviera la boca cerrada.

Sucedió en el aparcamiento de Sainsbury’s.

Me dijo que podría empujarme al vacío allí mismo y que nadie cuestionaría nada. Probablemente lo haya llevado allí.

—¡Dios mío! —exclamó Red, pasándose una mano por el pelo.

—Quedaos aquí —le dijo Kim a su equipo mientras cogía su chaqueta.

Red salió disparado hacia la puerta.

Ella corrió tras él y rezó a Dios para que no fuera demasiado tarde.