Infancia robada (Kim Stone 22) Capítulo 60
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Capítulo 60

—Ni hablar —dijo Red, moviendo la cabeza de lado a lado en señal de negación—. Suena un poco inverosímil y no voy a dedicarle recursos. Una red de combates ilegales, por el amor de Dios.

Kim controló su temperamento. Era la respuesta que se había imaginado, aunque tenía la esperanza de estar equivocada. ¿No iba aquel hombre a dejar de obstaculizar el progreso de su equipo en ningún momento?

—Si el dueño del gimnasio está por esta zona, es muy probable que haya algún tipo de pelea. Tenemos la oportunidad de intentar…

—Inspectora, es asunto tuyo cómo decidas gestionar a tu equipo, pero, ahora que sabemos que los casos de nuestros chicos guardan relación entre sí, vamos a centrarnos en ampliar el cerco sobre los delincuentes sexuales.

Kim gruñó. La vista que tenía aquel hombre era tan limitada como la que se obtenía al mirar a través del tubo de cartón de un rollo de papel de cocina.

Había tardado tres días en asumir que las desapariciones estaban relacionadas, básicamente porque no le había quedado otra con la montaña de pruebas que le había proporcionado el equipo de Kim.

Y ahora no era capaz de comprender que aquel caso fuera más allá de Lewis y Noah.

—¿Vamos? —instó Red a la inspectora, señalando la puerta que daba a la sala de la brigada, donde ambos equipos los estaban esperando.

Kim admitió su derrota y se levantó. No es que dudara de cuál era la dirección correcta que debía tomar la investigación, pero a esas alturas ya era consciente de que los únicos que la seguirían serían los miembros de su equipo.

—Ah, oye, lamento lo de la violación y el asesinato de Jasmine Swift. Roy nos dijo que la conocías —le comentó Kim mientras Red le abría la puerta.

Él se irritó visiblemente.

—La conocía como víctima de un delito, nada más que eso.

—Por supuesto —replicó Kim en un tono que daba a entender que nunca había pensado lo contrario.

La inspectora observó que no era un tema que Red estuviera dispuesto a discutir.

Bryant la había puesto al corriente de los acontecimientos del día anterior y, al igual que su compañero, ella encontraba todo el asunto muy sospechoso.

¿Por qué había acudido Roy al lugar del crimen?

Pero, lo que era más importante, ¿por qué había visitado al exnovio y luego había ido a la morgue?

Kim tenía una idea bastante clara de los motivos, pero no era el momento de exponerla.

Necesitaban más información antes de comunicársela a nadie.

—Muy bien, gente —dijo Red, de pie al frente de la sala—. Vamos a dividir las investigaciones de nuevo. El equipo de Birmingham está trabajando con sus propias pesquisas sobre un caso que no tiene relación con el nuestro, y nosotros vamos a intentar centrarnos en los pedófilos de nuestra zona.

—Entonces, ¿os vais para casa? —preguntó Roy, volviéndose hacia Kim.

—No es asunto tuyo, Roy —espetó Red—. Pero su caso podría tener vínculos con esta parte del país, así que pueden seguir utilizando la oficina que se les ha asignado hasta que la inspectora jefa diga lo contrario.

Kim captó los dos mensajes implícitos en aquella frase. Primero: «separaos y no nos distraigáis». Segundo: «voy a presionar a mi jefa para que tome la decisión de que os larguéis cuanto antes».

—Parece que nos espera un día largo por delante —dijo Roy, dando golpecitos con los dedos sobre la mesa—. Espero que todos hayáis dormido bien.

Moss dirigió la mirada hacia Bryant, que apartó la vista. Kim se alarmó por ello.

—¿Qué está pasando con el caso de Jasmine Swift? —preguntó Bryant, mirando directamente a Red.

—Se ha producido una detención, pero nuestra participación en ese caso ha terminado.

—¿A quién han detenido? —insistió el sargento, a pesar de saber perfectamente de quién se trataba.

Kim supuso que el sargento quería oír a Red decirlo y ver la reacción de Roy cuando lo hiciera.

—No es asunto nuestro, amigo, así que desde luego tampoco es asunto tuyo —espetó Red.

—Bueno, chicos, vámonos —dijo Kim, conduciendo a su equipo hasta la oficina que tenían asignada—.

Está claro que estamos solos —continuó una vez que cerró la puerta de la misma—.

Así que vamos a ser simpáticos para conservar esta oficina y el acceso a los registros.

Red está convencido de que no hay ninguna relación entre su caso y el de Josh, pero aun así necesitamos tener acceso a los informes regionales.

Todos asintieron con la cabeza para indicar que lo entendían.

—Stace, quiero que busques cualquier vínculo entre Lewis y Noah. Sabemos que probablemente eligieron a Lewis porque boxeaba, pero ¿cómo lo sabían? ¿Cómo supieron de Noah, o fue simplemente una oportunidad que aprovecharon?

—Entendido, jefa.

Kim se volvió hacia Penn.

—Quiero que te adentres lo máximo posible en la dark web . Si el dueño de nuestro gimnasio está por esta zona, es muy probable que haya un evento pronto. Tenemos que estar en esa pelea.

—Haré todo lo posible, jefa —dijo Penn.

Kim se giró hacia la ayudante de detective.

—¿Stace?

—Te lo estoy enviando ahora mismo, jefa.

Kim esperó a que su teléfono confirmara la recepción del mensaje. A continuación, se puso de pie.

El vídeo la había dejado en shock . Ver cómo metían a Lewis en la furgoneta tan descaradamente había provocado que le hirviera la sangre.

A Lewis le habían hecho una propuesta primero. El chico se había negado, pero aun así se lo llevaron.

Dada la actitud de sus padres y la interacción que se había producido entre Kevin y Lewis en los recreativos, aquello había tenido que ser planeado. Al menos uno de los tres había tenido conocimiento de ello.