Infancia robada (Kim Stone 22) Capítulo 46
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Capítulo 46

Era casi mediodía cuando Bryant siguió a Roy Moss hacia el interior de la morgue del Hospital Victoria de Blackpool, y aún no comprendía por qué estaban allí.

El forense los estaba esperando en la puerta interior.

—Lo siento, pero no puedes entrar hasta que no nos presenten debidamente. No dejo pasar aquí a cualquiera.

Bryant le tendió una mano y le detalló su nombre y su rango.

—No he venido a Blackpool a causar problemas ni entrometerme en el trabajo de nadie —añadió—. Solo pretendo ayudar en la investigación de los chicos desaparecidos.

—Richard Wade —se presentó el forense, estrechando la mano de Bryant—. Pero no sé por qué estáis aquí. Aún no he terminado de preparar el cadáver.

Bryant intentó no estremecerse. A lo largo de los años, Keats lo había malacostumbrado al referirse a las víctimas como si aún estuvieran vivas, utilizando pronombres, saludos e incluso términos cariñosos como si aún pudieran escucharlo.

No creía haber escuchado nunca a aquel hombre referirse a ninguna víctima como «el cadáver».

—Ah, no te preocupes, amigo —dijo Roy afablemente—. Solo quería comprobar una cosa muy rápido. ¿Es ella? —preguntó, señalando a través del cristal.

Wade frunció el ceño y Bryant no supo qué decir. Roy tampoco le había contado a él cuál era el motivo de aquella visita.

—Bueno, vístete y…

—¡Joder, va a ser solo un minuto! —espetó Roy, entrando atropelladamente en aquella sala estéril.

Bryant iba descubriendo cada vez más cosas sobre Roy con cada interacción que el hombre tenía tanto con él como con otras personas.

El sargento de Black Country le dedicó al forense una sonrisa irónica.

—¿A quién has cabreado para que te lo asignen? —preguntó Wade.

—Supongo que solo ha sido mala suerte, pero bueno, si el tipo consigue resultados…

—No creo yo que los haya conseguido —replicó Wade—. Me temo que aquí nadie sabe muy bien por qué ese hombre sigue teniendo trabajo. Desde luego, no es por su encanto ni por su carisma.

Bryant se giró un instante, desconectando mínimamente de la conversación con el forense para centrar su atención en los movimientos que Roy hacía en el interior en la morgue.

Se acercó al cadáver que yacía sobre la camilla y retiró la sábana para dejar al descubierto la cabeza y el cuello de la víctima. Mientras Wade seguía hablando, Roy se inclinó sobre el cadáver como si estuviera buscando algo concreto.

—Ya conoces el dicho, dime con quién andas… —dijo Wade, volviendo así a llamar la atención de Bryant.

—Oye, yo no he tenido elección, me lo han asignado —explicó el sargento mientras Moss volvía a entrar en la antesala.

—Falsa alarma, pero valía la pena asegurarse.

Wade se quedó en silencio, esperando una explicación.

—Ha habido un caso reciente en Glasgow. Circunstancias similares, pero había hematomas en la nuca. Solo quería ver si nuestra chica tenía algo parecido.

—¿Intentas cargarle el caso a otra persona, Moss? —preguntó Wade.

—Ya me conoces, amigo; lo importante no es trabajar un montón de horas, sino hacerlo con inteligencia.

Wade permitió que su rostro mostrara la repulsión que sentía mientras Moss se dirigía hacia la puerta.

A Bryant le hubiera gustado pasar más tiempo hablando con el forense.

Sentía que podría haber descubierto mucho más, aunque probablemente habría sido anecdótico.

Por la actitud de Wade, si hubiera tenido algo concreto, lo habría compartido antes, y Bryant tenía que andarse con mucho ojo para que no lo descubrieran.

Incluso ante Wade, tenía que mostrarse como un policía desilusionado e insatisfecho que solo estaba esperando a que le llegara la jubilación.

—¿De qué va el caso de Glasgow? —preguntó Bryant cuando llegaron al coche.

—Ah, nada de lo que estés al tanto —dijo Roy, subiéndose al asiento del conductor.

Se frotó las manos como si tuviera frío.

—Abróchate el cinturón, amigo. Es hora de un ratito de distracción. Hay una chica llamada Pippa a la que me gustaría presentarte, y sé que te va a gustar tanto como a mí.

Bryant no dijo nada y se giró para mirar por la ventana. Necesitaba pensar detenidamente en lo que acababa de escuchar.

¿Cómo coño iba a salir de aquella?