Capítulo 24
Stacey volvió a echarle otro vistazo al tablón antes de abrir la primera tanda de los archivos que contenían las grabaciones de las cámaras de seguridad de los recreativos.
La ayudante de detective había impreso fotos de todas las personas relacionadas con el caso hasta aquel momento.
La mayoría eran familiares, y a la derecha había también una foto de Roderick Skidmore.
Había decidido revisar las grabaciones por orden cronológico y centrarse en cada acción que pudiera monitorizar desde el momento en que Lewis se hubiera comenzado a acercar a los recreativos.
Identificó la hora exacta en la que el chico entró en el recinto por las puertas situadas frente al McDonald’s.
Aunque se veía todo muy oscuro más allá de la entrada, Stacey estaba segura de que sería capaz de localizarlo desde un poco más lejos, aún en la calle.
Movió el cursor hasta situarlo sobre el icono de rebobinar, retrocedió cinco segundos, miró al centro del fotograma y vio a Lewis cruzando en diagonal el aparcamiento central, en Bonny Street.
Retrocedió otros cinco segundos para esperar a que el chico apareciera por la parte superior del fotograma.
La ayudante de detective se sorprendió al ver que Lewis ya aparecía en el plano, pero no se estaba moviendo.
Su posición concordaba con la trayectoria que llevaba en el fragmento que ya había visto, pero parecía estar simplemente de pie en medio del aparcamiento.
No estaba mirando hacia abajo y no se veía la luz de su teléfono móvil iluminando su rostro.
Tenía las manos en los bolsillos y estaba completamente quieto, como si estuviera escuchando.
Y, un poco después, se adentró en el plano que alcanzaba esa cámara mientras empezaba a caminar hacia los recreativos.
Stacey retrocedió otros cinco segundos. El chico aparecía ya en la parte superior del plano, ahí parado.
Otros cinco segundos.
Ya estaba allí.
Otros cinco segundos más.
Lewis se adentraba en el plano.
La ayudante de detective identificó la hora exacta en la que Lewis comenzó a moverse.
Habían transcurrido cuarenta y cuatro segundos.
¿Con quién habría estado hablando durante cuarenta y cuatro segundos sin moverse del sitio?
Stacey anotó la hora y volvió a la grabación en la que Lewis entraba en los recreativos. Siguió vigilando todos los movimientos durante un minuto más o menos, analizando las expresiones de todo aquel que entraba detrás de él.
Casi le da un vuelco el corazón al ver a una persona entrar en el recinto solo un minuto después de Lewis.
Sabía con total seguridad quién era esa persona.
Una foto de ese hombre la estaba mirando fijamente desde el tablón de la oficina.