Capítulo 15
Diez minutos más tarde, seguían sentados en el coche de Bryant fuera del hotel. Y el sargento seguía sin poder controlar la risa.
—¿Ya estás contento? —espetó ella.
—Mmm… No, todavía no. Cuéntamelo otra vez, y esta vez quiero todos los detalles.
Jesús, ¿por dónde empezaba?
—A ver, ¿te acuerdas de que yo estaba presente cuando Frost abrió los ojos después de salir del coma?
¿Quién podía olvidar que el Bufón estuvo acosando a la periodista para que siguiera sus instrucciones, al igual que el resto del equipo?
Fue un correo electrónico enviado a Frost lo que puso en marcha toda la investigación.
Las órdenes que recibió la mujer fueron muy claras, pero a mitad de camino decidió ignorarlas y abandonar el caso.
Menos de seis horas después de hacerlo, Kim y Bryant la encontraron en su casa, tendida en el sofá con un charco de sangre a su alrededor tras haber recibido un golpe casi mortal en la nuca.
Tras operarla, los médicos le indujeron al coma para ayudar a reducir la inflamación del cerebro.
—Por supuesto que lo recuerdo. También me acuerdo de que prácticamente obligaste a Frost a despertarse, que no le diste demasiada opción.
—Sí, bueno, estuve con ella hasta que llegó el médico y me aseguró que no volvería a entrar en coma. La examinó y se dio por satisfecho, a pesar de que Frost respondió mal a algunas preguntas.
—¿Como cuáles?
—El día de la semana en el que estábamos o el mes en el que nació.
—¿En serio?
—Sí, ya lo sé, pero hablé con el médico antes de irme.
Me aseguró que era normal que tuviera cierto grado de confusión.
Ella no recordaba todo lo que había pasado.
Sí que se acordaba de muchos detalles del caso y de que se marchó enfadada tras la muerte de Hipo, pero no lograba concretar a dónde fue después ni cómo llegó a su casa.
—Vale, ¿y qué pasó luego?
—Me fui a casa satisfecha, con la sensación de haber cumplido con mi parte. «Ella está en el hospital, la tratarán bien de sus lesiones». Supuse que vería de nuevo a Frost cuando volviera a hostigarnos en algún caso futuro. Trabajo hecho. Manos lavadas. Conciencia tranquila.
—¿Pero?
—Unas horas más tarde, recibí un mensaje suyo preguntándome si podía coger algo de ropa y llevársela al hospital.
—¿Y lo hiciste? —murmuró Bryant.
—¿Cómo le iba a decir que no?
Como el sargento no tenía respuesta, siguió haciéndole otras preguntas.
—¿Y después?
—Un par de días más tarde, me pidió que le llevara una taza de café, del de verdad.
A Bryant comenzó a dibujársele de nuevo una sonrisa en los labios.
—Luego también se le antojaron unos rollitos de salchicha de los de verdad, de Greggs . Y, hace tres días, le dieron el alta. ¿Adivinas quién fue a recogerla al hospital?
—Joder, madre mía, Kim, y te llamo así y no jefa porque se trata de un problema personal. Me muero de ganas de saber qué te está mandando en esos mensajes.
—Bromas, memes, cosas graciosas de Internet.
—¿Cosas que le enviarías a tu mejor amiga? —quiso aclarar Bryant.
Kim se encogió, incómoda.
—Pues vas a tener que decírselo.
—¿Cómo, Bryant? Si esa mujer cree que soy su mejor amiga, entonces está muy claro que sufre algún tipo de daño cerebral. ¿Cómo coño voy a explicarle que ni siquiera nos caemos bien?
—Bueno, eso no es estrictamente ciert…
—¡No es mi mejor amiga, maldita sea! Hemos logrado alcanzar un nivel de tolerancia mutua a lo largo de los años, que desde luego no incluye ir de compras o compartir consejos de maquillaje.
—Por muy entretenido que me resulte esto, de alguna manera tendrás que hacerle ver la realidad. No estás siendo justa con ella y, a la larga, te estás creando un problema que puede llegar a ser aún mayor.
—Quizá cuando volvamos a casa haya recuperado la memoria y se dé cuenta de su error —dijo Kim con esperanza.
—¿Y si no es así?
—Cállate, Bryant —ordenó la inspectora, saliendo ya del coche.
Entró en el vestíbulo del hotel, cogió su llave de manos de Stacey y se dirigió en silencio a su habitación para reflexionar sobre la pregunta que llevaba días rondándole la cabeza.
¿Cómo le iba a explicar a una mujer que había escapado de la muerte por muy poco y que probablemente tendría que aprender a vivir con algún tipo de daño cerebral que, literalmente, no tenía ningún amigo?