14. LA VISTA DE LA TRAICIÓN
Game Of Survival — Ruelle
Entro en la sala, donde el ambiente es gélido y está cargado de esa solemnidad hipócrita que ahora me produce náuseas.
Mis ojos buscan directamente la mesa de la acusación: Christian, rodeado de los agentes del FBI, Bennet y Smith.
Noto que este último me mira con una mezcla de insuficiencia y lástima que bien podría meterse por el culo.
Christian está ahí, retocándose el nudo de la corbata con esa pulcritud irritante que antes me parecía una señal de integridad. Al notar mi presencia, levanta la cabeza. Su mirada recorre mi cuerpo, deteniéndose más de lo necesario, hasta que finalmente la clava en mis ojos.
Espera encontrar a la Rachel asustada y acorralada de siempre. En su lugar, encuentra a una mujer erguida, furiosa y desbordante de rabia que, por desgracia para él, es mi estado más peligroso y certero.
Me coloco en mi sitio. Mis manos, extrañamente firmes, abren el maletín de cuero. Siento la presencia de Ilenko a mi espalda. No necesito mirarlo para saber que sus ojos azules están clavados en la nuca de Christian.
— Póngase de pie — indica el aguacil.
El juez Miller entra y el murmullo en la sala muere. Me escruta con la mirada, pero me mantengo quieta y firme.
— Señoría — la voz de Christian suena forzada, un tono más aguda de lo normal mientras intenta evitar mi contacto visual— , la acusación está lista para presentar los cargos de obstrucción y conspiración a la justicia hacia la letrada Rachel Brown.
— Con su permiso, señoría — mi voz ese proyecta con una seguridad tan tajante que hace que varias cabezas en la tribuna se giren hacia mí — .
Antes de proceder, esta defensa tiene una moción previa.
Una que cuestiona no solo la validez de supuestas pruebas que se implantaron en mi domicilio sin mi conocimiento , sino la desfachatez moral y la falta de imparcialidad del fiscal encargado.
Christian me mira estupefacto. Abre ligeramente la boca, descolocado. No esperaba un ataque frontal tan pronto y directo.
— Me temo, señoría — continúo, dedicándole a Christian una mirada cargada de veneno— , que algunos en esta sala confunden la justicia con despecho.
Y estoy aquí para demostrar que mi cliente y yo misma, hemos sido víctimas de una farsa orquestada por aquellos que no soportan perder en su propio juego.
Giro levemente la cabeza y capto la sombra de la sonrisa de Ilenko. Él me ha obligado a estar en este juego. Pero lo que no sabe, es que esta pieza hará un jaque mate que ninguno verá venir.
— Está claro —interviene Christian, tratando de recuperar el tono — que la defensa ha incurrido en un flagrante conflicto de intereses con su cliente, incurriendo en obstrucción.
— Le rebatiría eso, letrado, sino fuera porque yo estaba de guardia y se solicitaron mis servicios. No tenía forma de saber que me encontraría a mi marido en una celda, acusado injustamente sin pruebas.
— ¿Marido? — la voz del juez Miller retumba en la sala, cargada de incredulidad — .¿Está usted diciendo, letrada Brown, que existe un vínculo matrimonial legal con el acusado?
— Así es, señoría. — Saco el documento y lo deslizo sobre la mesa con elegancia.
— Aquí tiene el acta matrimonial debidamente registrada. Por lo tanto, no solo se violó el secreto profesional entre abogado — cliente registrando mis documentos e intentando incriminarme injustamente, sino que se ha ignorado el privilegio conyugal.
Christian se apoya en la mesa, dejando los nudillos blancos. Bennet y Smith intercambian miradas de pánico a su espalda. Saben que, si el matrimonio es legal, la mitad de sus acusaciones acaban de quedar reducidas a cenizas.
— Y por cierto …es letrada Volkov, no Brown. — Me giro y miro a mi padre, con los ojos ardiendo en dolor y rabia.
— ¡Señoría, esto es una farsa! —grita Christian.
— ¡Señor Vance!— ruge el juez Miller — Guarde las formas en mi sala.
Aprovecho el silencio sepulcral para aproximarse a la mesa de la acusación, lo suficiente para que Christian pueda oler mi perfume y sentir la frialdad de mi mirada. Smith, que antes me miraba con lástima ahora, tiene la mandíbula apretada.
— Me habla de farsa, el hombre que utilizó sus recursos nuestra anterior relación para enviarme flores, metiéndose en mi casa con el único fin de desestabilizar mi mente mientras llevaba el caso más importante de mi carrera — hablo lo suficientemente alto para que conste en el ambiente.
— El hombre que, despechado por no poder optar a mi apellido, utilizó a mi propio padre para apartarme del caso.
Intentando incriminar a un hombre inocente en la cárcel en vez de buscar al verdadero asesino.
Les recuerdo que mañana es miércoles, alguien morirá por culpa de su incompetencia, letrado.
— ¡Señoría, esto es una acusación gravísima y sin fundamentos ! — exclama Christian, aunque su voz carece de la fuerza de hace unos minutos — . Ella esta intentando desviar la atención de sus propios delitos de obstrucción.
— No hay obstrucción cuando el fiscal está más ocupado enviando rosas y acusando con pruebas falsas, que revisando el sumario— le espeto con un tonto cortante sin apartar la vista de sus ojos inyectados en sangre — Mientras usted trata un plan, el verdadero culpable sigue ahí fuera.
Y como he dicho, mañana es miércoles. Si la fiscalía y el FBI hubieran hecho mejor su trabajo en vez de cazar fantasmas y acosar a la defensa, sabrían que el patrón de los crímenes sigue activo.
El juez Miller golpea el mazo, pero esta vez lloviendo hace clavando una mirada de severa duda sobre la mesa de la acusación.
— Señoría — intervengo, aprovechando mi ventaja — , solicito un receso inmediato para que la fiscalía pueda explicar en privado, porqué los recursos del FBI se usaron par una vigilancia personal no autorizada sobre mi persona, sin ser sospechosa , y por qué se ignoraron pistas que apuntan a un sospechoso que no es el señor Volkov.
— Concedido — sentencia — Quince minutos. Letrada Bro…Volkov, fiscal Vance, a mi despacho. Ahora.
Me doy la vuelta con la elegancia de una pantera.
Al pasar por delante de Ilenko, su mirada azul me atrapa.
No hay rastro de la frialdad de antes; ahora hay un respeto peligroso, una fascinación que casi puedo sentir sobre mi piel.
Él no esperaba que fuera tan lejos, que usara su apellido como defensa y ataque. Pero esto es solo el principio.
A mi nadie me utiliza joder.
Camino por el pasillo hacia el despacho del juez con la barbilla en alto y con Christian detrás mía, haciendo un amago de cogerme el brazo pero le empujo rápido y le dedico una mirada lo suficientemente asesina como para que de por enterado.
Al entrar, el juez Miller no pierde el tiempo. Se sienta tras su escritorio de roble y nos clava una mirada acusadora.
— Vance, la letrada ha puesto sobre la mesa bastantes puntos críticos, entre ellos que detuvieron a Volkov sin ningún tipo de prueba concluyente mas que encontrársele en la escena del crimen, al demostrar esto en vez de buscar al culpable estáis echando el tiempo y el dinero acusando a la letrada de obstrucción a la justicia — coge mi carpeta y la observa antes de proseguir — y por lo que veo aquí la acusada lo único con lo que trabajo fue con los documentos que ustedes mismo la suministraron.
— Señoría su presencia en el lugar no era una coincidencia, era el patrón y mañana volverá a a matar. Y de hecho que ahora mismo estén casados demuestra el conflicto de interés establecido entre ellos. Ella esta intentando protegerle a toda costa.
— ¿Protegerle Vance? — suelto una risa gélida cortando sus palabras — lo que estoy intentando proteger es al tribunal y a la ciudadania frente a su evidente incompetencia. Si mañana hay un cadáver será porque usted se ha negado a buscar de verdad por una obsesión personal que roza lo patológico.
El juez golpea la carpeta sobre la mesa. Su mirada se clava en Christian, sin un atisbo de amabilidad.
— Me estás haciendo perder el tiempo con esto Sr Vance.
No entiendo las acusaciones contra ella y mucho menos esta caza sin sentido.
Hay algo que se me escapa aquí y créame que voy a encontrarlo.
Y respecto a usted letrada — me dirige una mirada acusatoria — por lo que he observado a parte de esposa es la abogada oficial del señor Volkov, le recuerdo que está en libertad provisional.
Asiento en silencio. No había radio en que si mañana el asesino vuelve a matar, las culpas estarán sobre Ilenko por estar en la calle.
— Y asumo las consecuencias, para demostrar que mi cliente es inocente propongo vigilancia policial durante veinticuatro horas.
— ¡Eso es absurdo! — vuelve a gritar Christian.
— Mire señor Vance, me tiene un poco harto por su desfachatez.
De acuerdo señora Volkov pondremos vigilancia y usted Vance haga su trabajo.
Porque, si mañana aparece otro cadáver, será usted quien tenga que responder por haber dedicado sus recursos a perseguir la defensa en vez de perseguir al sesino.
La apalabra ``anulado´´resuena en mi cabeza como un disparo de gracia. Christian se queda helado, con labora abierta, mientras el juez Miller recoge sus cosas. He ganado. He destrozado su caso, su credibilidad y su orgullo en diez minutos.
Salgo del despecho en busca de aire fresco, pero lo que me encuentro al abrir la puerta es el golpe de realidad que he construido para mí misma.
— ¡ Esto no se queda aquí ! — me grita Christian agarrándome por la espalda., con una agresividad por su parte que desconocía completamente.
— ¿De verdad tienes el valor de amenazarla?
— Ilenko aparece frente a él, cogiéndole por el cuello de la camisa, provocando que Christian pierda cualquier atisbo de color en su rostro.
— vuelve a ponerle una mano encima y me aseguraré de que tengan que identificarte por tu registro dental.
Porque no quedará absolutamente nada de ti.
Nada más lejos que de acojonarme le digo directamente.
— Vámonos, estas en libertad provisional y esto podría ser usado en tu contra.
Aprieta un poco mas, hundiendo sus dedos en la carne del cuello.
— Ella es mi mujer, tocarla a ella es tocarme a mí. Y yo no devuelvo golpes Vance… yo los termino para siempre. Si vuelves a acercarte a ella, te juro por mi apellido que último que verás en este mundo será mi puta sombra.
Con un desprecio absoluto, lo empuja contra la pared, provocando que Christian caiga de lado y los agentes Bennet y Smith aparezcan en su ayuda al ver la situación.
Él se gira hacia mí. Su mirada azul, que hace un segundo era un vacío puro asesino, se suaviza al posarse en mi rostro. Esta agresividad de del en vez de asustarme me ha excitado de una manera salvaje. , pero lo escondo con la rabia que tengo dentro.
Por no saber a qué juega conmigo.
Por no ser que hay detrás de todo esto.
Por no saber que me oculta de mi padre.
Por no saber realmente porque me hizo firmar esa acto de matrimonio blindándome una protección que no sabía que necesitaba.
Recuerdo mi papel en todo esto y permito que ponga su mano en la curva de mi espalda, empujándome hacia la salida del tribunal.