3. ¿CONFESIONES?
Do i wanna Know? — Artic Monkeys
Su pregunta retumba en mi cabeza como una auténtica migraña. Me ha dejado sin palabras sólo con alzar la voz , algo que no puedo permitir que me note.
Me pongo en movimiento y cojo la carpeta y se la abro delante de sus manos esposadas.
Sus manos son grandes, fuertes, castigadas por años de trabajo físico. Nudillos endurecidos, pequeñas cicatrices antiguas y unas esposas que resultan casi ridículas alrededor de sus muñecas.
Pero hay algo que me llama la atención. Están completamente limpias.
Es un detalle que no puedo obviar. Estudio criminalística por pura afición, y un pensamiento intenta abrirse paso en mi cabeza.
Lo aparto antes siquiera de darle forma.
—¿Qué te parece si empezamos por tu nombre? — Le miro directamente a los ojos. — ¿O mejor me explicas qué ha pasado con esta mujer de aquí?
—Creo que esa respuesta ya la sabe.
—De nada me sirve que no hables si pretende que le ayude. —. Esto no va a ser nada fácil.
—¿Quién dice que necesito ayuda? — Vuelve a sonreír. Arqueo las cejas, firme buscando respuestas.
Estoy frente al hombre más peligroso que he conocido jamás.
—Es usted el que está aquí sentado, esposado y acusado de asesinato; así que creo que sí; creo necesita ayuda.
Nos quedamos en silencio. Siento la habitación completamente congelada en el tiempo, mientras el frío me cala los huesos al ver que no aparta sus gélidos ojos de los míos.
—Señorita… Rachel, ¿cierto?— Siento como pronuncia mi nombre con una lentitud casi indecente, saboreando cada letra antes de dejarla escapar. No pregunta mi nombre. Lo confirma.
—Dejémoslo en letrada Brown—El agente ya me había informado de su forma de ser y ya es hora de ponerlo en su lugar.
—Como prefiera …letrada Brown — Hace una pausa, midiendo con precisión las palabras que va a emitir —. Digamos que estaba en el momento equivocado, en el lugar equivocado. Buscando algo que por fin he encontrado.
—Le recuerdo, que dentro de unas horas ingresará en prisión provisional. Y si sigue sin colaborar, la Fiscalía pedirá la pena máxima.
—Eso si hubiera pruebas en mi contra — me interrumpe.
—Esto solo acaba de empezar —le aviso— Necesito que se sincere conmigo si quiere que le ayude.
Y creo que por hoy hemos terminado. Estudiaré su caso y le veré en un máximo de 48 horas.
Recuerde que, si no se identifica conmigo tendrá que hacerlo con el juez y eso será utilizado en su contra por no colaborar.
Me levanto a recoger mis cosas mientras llamo a los guardias para que se lleven a mi famoso cliente. Cuando se levanta le miró fijamente y él me dedica una sonrisa completamente perturbadora y… magnética. De repente se acerca a la mesa.
Los agentes tensan las esposas antes de permitirle avanzar un solo paso más.
Aun así consigue quedarse a unos centímetros de mí.
Percibo su olor.
El calor de su respiración.
Y entonces…
Sonríe.
—Ilenko…
Se da la vuelta y cierran la puerta tras él. Empiezo a respirar para liberar la tensión acumulada Me deshago la coleta en un intento de liberación de algo. Mientras termino de recoger, vuelve a entrar el agente Smith por la puerta.
—¿Y bien? — Se cruza de brazos frente a mí.
—Bueno, no ha ido mal del todo.
—Tenga cuidado letrada. — Hace una pausa mientras busca algo en su bolsillo, del cual saca una tarjeta y me la da.
—Aquí tiene mi teléfono, estaremos en contacto.
—Claro, tome — Busco en mi bolso mis tarjetas y le doy una a la vez que salgo de la angustiosa sala.
Salgo corriendo por los pasillos hasta que doy con la puerta de la comisaría.
El aire glacial de la mañana me golpea de lleno en el rostro, cosa que agradezco e inspiro hondo. Saco un cigarrillo de la pitillera y le doy una gran calada antes de avanzar hacia mi casa.
Necesito ir andado y despejarme de esto. Por el camino quiero llamar a mi padre, pero no estoy en momento de charlas, necesito llegar a casa y apagar mi cabeza.
Pero cuando llego no lo hago.
Me visto cómoda y me pongo con mi ordenador a buscar toda la información que puedo sobre el caso. La gran mayoría está clasificada y la tengo en la carpeta que me ha dado el FBI, pero necesito saber que dicen los medios y la gente de esto.
Todavía no se sabe que han arrestado a un sospechoso, pero no tardará en aparecer en la prensa.
Paso de una fotografía a otra.
Rubias. Ojos claros. Entre veintiuno y veinticinco años.
Todas desaparecieron durante una noche de fiesta.
Todas fueron encontradas exactamente igual.
Bueno sí, que acabaron violadas y muertas. El informe del FBI me describe una gran violencia con las muertes.Vuelvo a pensar en sus manos.
Si hubiera despedazado a una persona horas antes…
¿Por qué no tenía un solo corte?
¿Por qué no había sangre bajo las uñas?
¿Por qué sus nudillos estaban intactos?
Cierro el portátil.
Solo hay una cosa de la que estoy completamente segura.
Ese hombre me ha mentido.
Lo que todavía no sé …
Es sobre qué.