Incertidumbre y temor Competencias #2
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Competencias #2

Decidieron formar dos equipos de cinco. Una competencia amistosa: el equipo con más puntos invitaría la siguiente ronda. Los amigos de Bruno aceptaron, aclarando que no sabían jugar, a lo que los de Jared respondieron que ellos tampoco, lo que hacía todo más interesante… o al menos más parejo.

Jared no dejaba de pensar en algo.

―Esto va a ser un desastre ―comentó a Bruno mientras pagaban. Ambos habían recolectado el dinero de sus amigos para agilizar el movimiento.

―¿Por qué? ―preguntó él.

―O empatamos porque todos somos igual de malos… o no tiramos nada.

Bruno rió.

―El chiste es divertirnos, ¿no?

―Bueno, eso sí.

Mientras sus amigos iban tomando el par de tenis especiales para jugar en la duela encerada, ellos simplemente se quedaban viendo a los dos grupos organizarse. Bruno se sorprendió al ver como sus amigos se adaptaron tan fácil y rápido al grupo de amigos de Jared.

No le sorprendía mucho, pues algo decía que eso pasaría. Así del mismo modo en que a él le agrado Jared, a pesar de que muchas veces no logra entenderlo.

―¿Cómo estás? ―le preguntó Bruno.

―Al principio, nervioso ―admitió Jared, llevándose la mano a la boca y deteniéndose―. Pero ahora que veo que todos se llevan bien… me siento más tranquilo.

―¿Te preocupaba eso?

―Sí, un poco.

Bruno lo besó, pero fueron interrumpidos por el empleado que les entregó los zapatos.

―Un par del número siete y uno del ocho.

―Gracias ―dijo Bruno.

Se acercaron al grupo y, mientras se cambiaban, Debani anunció los equipos.

―Chicos, los equipos están así. Susana, está contigo Bruno. Igual que Alberto, Ariana, Isabel y Myrna. Jared se queda conmigo, Fernando, Luis, Dalia y Jorge.

Bruno aún pensaba en la incomodidad de la mañana con Jorge. Tal vez sería mejor salir más que quedarse en casa de Jared… al menos por ahora. Por Fernando no se preocupaba, al parecer, se miraba agradable y muy tolerante.

―Bien, ¿estamos listos? ―preguntó Jared.

Todos asintieron y tomaron posiciones en las dos hileras. Los turnos fueron los siguientes: Bruno contra Jared, Susana contra Debani, Fernando contra Alberto, Dalia contra Ariana, Isabel contra Luis y Myrna contra Jorge.

―Me causa curiosidad como terminara el enfrentamiento entre Sus y tú ―le comentó Bruno a Debani, quien solo sonríe de oreja a oreja y se frota las manos con emoción.

Todos tomaron posición. Bruno y Jared fueron los primeros en comenzar. Tomaron una bola cada uno y se miraron, intentando intimidarse, pero solo lograron carcajearse. Fue Jared quien lanzó primero. La bola rodó en línea recta hasta impactar con los bolos, derribándolos todos de un golpe limpio.

―¡Eso, mamona! ―gritó Fernando, mientras los demás celebraban con entusiasmo la chuza.

―¿No que no sabías jugar boliche? Mentiroso ―cuestionó Bruno, sorprendido.

―No sé, en serio. Es la primera vez ―respondió Jared, igual de sorprendido, con una sonrisa de emoción dibujada en el rostro.

―No puedo quedarme así… ―Bruno respiró profundo y lanzó su bola. Esta avanzó en línea recta por un momento, pero luego se desvió ligeramente a la izquierda y solo derribó ocho bolos―. ¡MALDICIÓN!

Se recogió el mechón de cabello que había caído sobre su frente tras el movimiento brusco.

―Descuida, nos recuperamos en un momento ―comentó Susana mientras le aplaudía.

Ahora era el turno de Susana contra Debani, el enfrentamiento que tanto ansiaba ver Bruno.

Físicamente, Susana se veía más imponente que Debani, quien era la más baja de ambos grupos.

Esto hacía que Susana pareciera aún más alta, aunque en realidad solo estaba ligeramente por encima del promedio.

Sus complexiones también contrastaban: Debani era delgada, mientras que Susana tenía un cuerpo más voluminoso y tonificado.

Las chicas se prepararon, respiraron profundamente y lanzaron sus bolas casi al mismo tiempo. Debani fue la primera. Su tiro se desvió tanto que la bola terminó en la canaleta, sin derribar ningún bolo. En cambio, Susana tiró ocho, dejando solo dos en pie, uno a cada lado.

Debani estalló en carcajadas.

―Lo siento, chicos ―dijo entre risas―. Lo intenté.

Se acercó a su equipo, que también reía. Jared la abrazó mientras seguían burlándose del tiro. Susana regresó con el suyo dando pequeños saltos de emoción.

―¿Ves? ―le dijo a Bruno―. Te dije que nos recuperaríamos.

―Excelente ―respondió él, abrazándola.

Ahora era el turno de Fernando y Alberto.

Ambos tenían cierta noción técnica del deporte. Ninguno había jugado boliche antes, pero conocían la teoría y eran buenos aplicándola.

Fernando se colocó con precisión: levantó la bola a la altura de sus ojos, alineó el tiro, retrocedió un paso y tomó impulso sin perder la concentración. Balanceó el brazo, apoyó el pie y lanzó. La bola avanzó veloz y recta, derribando todos los bolos con fuerza.

―¡CHUZA! ―gritó eufórico.

―¡Vientos! ―respondió Jared.

Alberto se quedó boquiabierto. Ahora sentía la presión: el marcador iba veinte contra dieciséis a favor del equipo de Jared. Veinte contra dieciséis. Muy reñido.

―Tranquilo ―le dijo Bruno―. Tú puedes.

Alberto respiró hondo, cerró los ojos y replicó la técnica. Lanzó la bola… pero solo derribó cinco bolos.

―Buena ―lo animó Susana.

―Seguimos adelante por un punto ―añadió Isabel.

Ahora era el turno de Dalia y Ariana.

―Tú puedes, amor ―le dijo Alberto a Ariana, lanzándole un beso y su equipo lo miró desconcertado―. ¿Qué tiene? Es mi novia, no mi rival.

Las chicas se prepararon, mientras poco a poco los grupos comenzaban a mezclarse, rompiendo la barrera inicial. Conversaban, reían y se conocían mejor mientras se intercalaban los turnos.

Jared le enseñaba a Debani cómo mejorar su tiro junto a Fernando, mientras Dalia y Ariana intentaban concentrarse entre risas nerviosas.

―¡Vamos, chicas! ¡Sí pueden! ―gritaba Isabel.

Isabel entablaba conversación, el cual al principio se mostraba un poco renuente a hablar, pero Isabel era inteligente.

Comenzó a hablar sobre lo fácil que hacían ver el boliche los demás y que seguramente a ella le iría igual de mal que Debani.

Luis por su parte, secundó que él también no anotaría nada.

Era patético para los deportes, menos para el patinaje.

Después cambiaron el tema a sobre ir a la pista de hielo terminando la ronda de boliche, si es que a todos les parecía bien la propuesta, a lo cual Luis comentó que era una excelente idea.

Ahora era turno de ellos.

Dalia y Ariana derribaron siete y ocho bolos respectivamente. Pero fueron Myrna y Jorge quienes impactaron a todos al marcar una chuza cada uno. Hicieron que todos gritaran de emoción y se quedaran boquiabiertos. Estaban empatados.

―Dijeron que no sabía jugar ―comentó Luis.

―Jorge y yo sí ―respondió Myrna. Después choca puños con Jorge y ambos se regresaron con el grupo.

Resignados a hacer el ridículo, Isabel y Luis no perdieron el tiempo en hacer algún tipo de técnica, simplemente tomaron las bolas y las arrojaron al mismo tiempo. Para suerte de ambos, fueron chuzas dobles.

―¡No inventes! ―exclamó Fernando―. Estamos empatados en la primera vuelta.

―Es cierto ―añadió Jared.

Miraron el marcador: empate. Misma puntación.

―Tal parece que esto está reñido ―afirmó Bruno.

Bruno y Jared se acercaron a tomar sus bolas. Se miraron.

―¿Quieres que anote otra chuza? ―preguntó Jared

―¿Y si mejor me das un beso? ―respondió Bruno.

―Bueno.

Se acercaron y se dieron un beso rápido.

Sus amigos solo hicieron un “ea” grupal al ver que sus amigos ya estaban comenzando a actuar como novios. Lo cual era irónico ya que estos todavía no formalizaban la relación. Pero sus amigos no dudaban que era cuestión de tiempo. Podían ver la química entre ellos dos.

En esta segunda ronda, las cosas ahora eran más duras, pues el empate era algo que no les ayudaba en nada. Tanto Bruno como Jared eran competitivos, en el buen sentido. Jared fue inteligente e imitó la técnica de Fernando y cuando lanzó la bola logró anotar otra chuza.

Para sorpresa de todos, Bruno hizo lo mismo y este solo soltó grito eufórico y dio un salto al lograr tal hazaña. Jared se acercó a él y lo beso como gesto de felicitación por su logro. Ambos se quedaron abrazados por un momento cuando Susana se levantó junto con Debani para continuar.

―Renten un cuarto de hotel ―comentó Susana.

Jared solo se ríe y Bruno miró fríamente a su amiga y esta solo le mandó un beso con su mano haciendo un movimiento imitando un soplo, mientras le guiñó el ojo.

―Así que eres Dalia ―saludó Bruno.

―¿Has oído hablar de mí? ―preguntó ella sorprendida.

―Pues no mucho, de hecho, de nadie ―comentó Bruno.

―Me imagino ―añadió ella―, Jared es un poco reservado con el hablar de sus amigos.

―Pues, no me gusta arruinar una primera impresión ―comentó él―. Además, él tampoco habla de sus amigos.

―No preguntas por ellos.

―Tampoco tú por los míos.

―Bien ―dijo Dalia―, mejor me voy de la línea de fuego.

―No, tranquila ―dijo Jared―. No estamos discutiendo. Solo ponemos sobre la mesa hechos.

―Pues parecía que se reprochaban cosas.

―Para nada ―comentó Bruno.

La pareja volteó a ver al resto de sus amigos.

El júbilo estaba en el aire. Todos se diviertan mientras intercambiaban palabras y se reían.

Bruno se alegró al ver que sus amigos la estaban pasando bien, pues a pesar de ser un poco ermitaños como Bruno, Luis y Susana disfrutaban de la compañía agradable.

La pareja se separó para poder reunirse con sus amigos y mirar de la segunda ronda.

La cual era la última pues el tablero estaba por llenarse.

El marcador: Setenta y ocho contra setenta y nueve. Favor del equipo de Jared.

Jorge y Myrna volvieron a derribar en chuza, lo que subió el marcador ochenta y ocho contra ochenta y nueve. La competencia seguía tensa. La pareja se sentó junto y comenzaron a platicar en voz baja. Jared notó eso y Bruno notó a Jared.

―¿Todo bien entre ellos?