Cuestiones y planes #2
Jared y sus amigos pasaron la tarde en el departamento de Alberto y Ariana, ordenaron pizza y se la pasaron viendo una película y hablando sobre lo mucho que sus vidas habían cambiado desde que se graduaron.
Como dejaron de hacer muchas cosas que antes les gustaba, tenían menos tiempo, ya no salían tanto como antes.
Gajes de crecer, ser un adulto independiente y responsable.
Pero les alegraba mucho saber que les estaba yendo bien, dentro de todo lo que cabía. Su vida estaba marchando un poco diferente a lo que esperaban, pero no tan mal para poder quejarse. La novedad era Jared y su cita con Bruno.
Sus amigos, sinceramente de corazón, se alegraban realmente de que estuviera saliendo con alguien que parecía meramente decente, a lo que Jared les contaba.
Bruno, solo les había contado a dos amigos sobre Jared. A Luis y Susana, quienes eran sus confidentes. Ambos esperaban conocer a Jared, para asegurarse que no fuera un tipo como Santiago. Pero por lo que sabían de Jared, también lo consideraban alguien decente.
Esa misma noche de domingo, ambos se fueron a la cama pensando en la noche anterior, en lo bien que la pasaron y lo seguros que se sentían con el otro, lo felices que estaban con el otro.
La compañía.
Para ambos, el mundo desaparecía estando cerca, todos los problemas se esfumaban por un instante.
Pero el miedo que ambos sentían podía tornar las cosas.
Ambos lo habían hablado. El miedo a que las cosas no salieran bien, que solo fuera una chispa de felicidad breve, y que al final, se separaran definitivamente, les provocaba inseguridad.
Esa idea los carcomía.
Pero Jared tenía un plan para que las cosas funcionaran.
Tengo que hablar con el doctor Torres sobre Bruno.
Necesito saber si involucrarme con alguien en esta condición me va a ayudar o pondrá las cosas peor.
Pensó Jared. Quería estar mejor para no estropear las cosas.
Jesús no supo lidiar con el trastorno de Jared.
Se le hizo fácil simplemente irse y dejarlo solo, sin apoyo y compañía, que era lo único que Jared necesitaba en ese momento, pues se esforzaba por mejorar. Por él y por su relación.
Jared
Ten una linda noche guapo,
espero que te la hayas pasado bien
con tus amigos.
Hola guapo, muchas gracias.
Igualmente para ti, linda noche :)
Descansa.
La verdad, ninguno de los dos se atrevía a escribir “te quiero”. El miedo no dejó esa noche que sus sentimientos los dejaran llevar por la felicidad que sentían al tenerse presentes en su vida.
Llego el día lunes, el comienzo para ambos fue complicado para ambos.
Pues todo el tiempo tenían en su mente presente ese fin de semana.
Jared estaba un poco distraído por ese motivo, y Bruno en algunas ocasiones pensaba en Jared cuando tenía ratos libres.
Quería enviarle mensajes, pero no quería incomodar o molestar a Jared en su trabajo.
Solo enviaban mensajes de: buenos días, espero que estes bien. Ten un buen inicio de semana.
Para cuando llegó el miércoles, el día de la cita de Jared con el doctor Torres, ya tenía pensado como abordar el tema de la inseguridad con respecto a Bruno, pues además de lidiar con el TLP, quería mejorar en varios aspectos.
―Adelante, Jared ―le dijo el doctor Torres―. Bienvenido.
El doctor Torres era un señor ya maduro, de unos cuarenta y tantos años de edad, con barba de candado que usaba lentes rectangulares, con entradas en el cabello y su complexión era grande.
―Buena tarde, doc ―saludó Jared, quién entra al consultorio azul con gris. Le parecía curioso que el doctor eligiera esos colores. Muy estratégico de su parte, pues sabía que el color azul inspirada confianza.
―¿Cómo te has sentido estas semanas?
―Pues, supongo que dentro de lo que cabe bien.
―¿Así? ¿Cómo es eso?
Jared odiaba cuando el doctor decía eso. Comenzando a indagar con preguntas. Pero sabía que además de ser su trabajo, genuinamente se preocupaba por él. Era su paciente desde hace ya cuatro años.
―Pues, he tenido algunos altibajos, pero los he podido manejar.
―¿Cómo?
―Con los ejercicios que me enseñó. Además, sigo jugando ajedrez en mi celular cuando siento que me estoy perdiendo en plena crisis.
―¿Te ha servido mucho?
―Sí, pensar en las siguientes jugadas, me ayuda bastante.
El doctor Torres comienza a notar en su computadora comentarios respecto a Jared, para su expediente. Al principio, Jared se molestaba porque pensaba que lo prestaba atención, pero conforme fue avanzando en sesiones, vio que era demasiado profesional y toda anotación era crucial en su proceso.
―¿Qué más? ¿Cómo te has sentido sin el medicamento?
―Pues, como le comenté la sesión anterior. Tuve una crisis, supongo que por abstinencia. Fue complicado manejar todo eso, las emociones, la crisis, sin el medicamento. Pero logré hacerlo, tuve algo de apoyo.
―Sí, me contaste que un amigo te ayudo.
―Así es, nos hemos visto muy seguido.
―¿Crees que él te ayuda mucho en esto de tu recuperación?
―Sí.
―Mucho cuidado, Jared. Recuerda que la dependencia emocional a las personas fue lo que te detonó el TLP.
―Sí, lo sé. Justo eso quería comentar algo con usted.
―Dime.
―Este amigo, él y yo… Tenemos otro tipo de relación.
―¿Qué tipo de relación?
―Pues, al parecer queremos iniciar una relación como pareja.
―¿Y qué piensas al respecto?
―Pues, es justo lo que quería hablar con usted ―Jared miró a la estantería de libros.
Siempre desviaba la mirada hacia otros lados cuando quería comentar un pensamiento profundo―.
Hemos estado trabajando con la dependencia emocional a personas.
Este amigo, Bruno, vino a mí en un momento en el que estaba vulnerable y me ayudó.
―Sí, eso hizo.
―Y me preguntaba, si este vínculo que estoy formando con él.
¿No es por causa de una dependencia emocional?
Digo, tiene un mes que estamos conociéndonos.
Y ambos queremos formalizar, pero es demasiado pronto, pienso yo.
Además, a veces pienso que me estoy ligando a él emocionalmente porque me ayudó en un momento difícil.
No estoy seguro si es correcto que comience a sentir algo por él sin saber el origen de mis sentimientos por él.
¿Qué pasa si al final no quiero? ¿Y si lo lastimo?
―Vamos por partes, Jared ―dijo el doctor.
―Sí, de acuerdo.
―Entiendo que te preocupe la dependencia emocional, pero no todas las conductas sociales se basan en eso.
¿Cómo saber si es apego lo que tienes a él?
―una excelente pregunta para hacer rodar la ardilla en la cabeza de Jared―.
¿Sientes que, si no estás cerca de él, no puedes existir?
¿Te pone mal estar lejos de él? Mal en el sentido de que no puedes hacer nada.
―No, no me siento así.
―Bien, ahora dime. ¿Cómo te sientes cuando estás con él?
Jared se quedó pensando en Bruno, recordando los buenos momentos que han tenido, e incluso, la pequeña diferencia en el museo.
―Pues, me hace sentir seguro. Cuando estoy con él, no me preocupan tanto las cosas. A excepción de una ocasión. Pero en ese momento lo hablamos. En general, me siento muy bien con él. Seguro.
―La clave para toda relación, es la comunicación. Desde ahora, antes de ser pareja, están hablando las cosas. Y tú quieres saber que lo que sientes por él es genuino y no solo una idea que tienes de lo que tienen.
―Realmente, creo que no lo estoy idealizando. O eso espero, quiero conocerlo mejor. Porque siento que es todo un misterio.
El doctor Torres sigue tomando notas y mira a Jared.
―Bien, no te puedo decir que efectivamente es solo un apego o dependencia a este chico…
―Bruno ―aclaró Jared.
―Bruno. Cuando entablamos una relación, es normal que les tengamos cierto apego. Pasa con amigos, y conforme el paso del tiempo, uno empieza a darle forma a la relación, con la confianza y el tipo de comunicación que se tiene con la otra persona.
―Sí, supongo que sí ―comentó Jared―. Entonces, está bien que tenga estos sentimientos hacia él. Apenas lo estoy conociendo y me ayudó mucho esa vez.
―Exacto, el comportamiento que ambos tengan después de cierto tiempo, es lo que definirá el rumbo de la relación.
―Supongo que es cuestión de dejar de hacerme tantas preguntas y solo ir conociéndolo. Y que él me conozca.
―Es correcto. Así se empieza. Y si piensas que la relación no tiene futuro, se lo puedes decir. No eres responsable de lo que otras personas piensen o sientan. Eres responsable de lo que sientes y piensas. Y por ese motivo estás aquí, trabajando y avanzando en tu proceso.
―¡Ay, doc! A veces no sé cómo es que me aguanta tantas cosas.
―No es cuestión de aguantar, Jared. Es de entender y escuchar.
Cuando terminó la consulta con el doctor Torres, éste le agendó a Jared sesión dentro de un mes. Para seguir evaluando su avance con respecto a su suspensión de medicamentos.
Esa tarde en la noche, en su grupo familiar en WhatsApp, Jared vio una montaña de mensajes. Todos sobre la fiesta de cumpleaños de su sobrino. Leyó todos los mensajes a lo que al final el termino respondiendo.
Ohana
Jared.
Hola familia. Buena noche a todos.
Confirmo mi asistencia, llegó el sábado
en la mañana.
Nos vemos hasta entonces, los amo.
Besos y abrazos a todos.
La razón principal, de acuerdo a varias sesiones, es que Jared desarrolló un apego muy fuerte con su familia. Pues todos son tan unidos, que cuando hay una pérdida significativa, es como si ellos mismo murieran.
Como si perdieran una parte de ellos mismos.
Bruno había comenzado a asistir al gimnasio con Areli, después del trabajo.
Terminaba muy cansado a su departamento.
Solamente se daba un baño, se preparaba algo de comer, así como también la comida para el día siguiente y se iba a dormir.
Algunas veces le costaba conciliar el sueño y enviaba mensajes a sus amigos o a Jared, veía vídeos y después de un rato se quedaba dormido.
Llegó el día viernes, para este punto, la semana ya tenía muy cansados a Bruno y Jared.
Los intentos de verse entre semana habían sido un caos, pues Bruno salía ya muy tarde del trabajo.
Y Jared a veces salía con Fernando a andar en Angelópolis.
Jared regreso del trabajo, se preparó de comer y vio un capítulo de su serie antes de comenzar a impartir sus clases en línea.
Fue durante la merienda, que recibió una llamada de su madre.
―Hola, mamá ―saludó Jared.
―Hola, mi amor. ¿Cómo estás? ¿Cómo estuvo tu día?
―Como el resto de la semana. Pesado, pero ya terminé por hoy. Solo doy mis dos sesiones de clase y ya se acabó.
―Qué bueno, guapo.
―¿Y a ti, mamá?
―Pues tuve mucho trabajo hoy. No me puedo quejar. Envié algunos formatos y requisiciones, y mi jefe tuvo unos asuntos con unas actas y tuve que ayudarle.
―Suena pesado.
―Lo es, pero me mantuvo ocupada.
―¿Cómo sigues de tu presión y de tu glucosa?
―Estable, la presión en noventa-ciento treinta y la glucosa en ciento doce.
―Bien, son buenas cifras. Me alegra mucho saberlo.
―¿Tú como estas, cielo? ―la voz de su madre ahora sonaba un poco con estática. Quizás a causa de interferencia.
―Bien, mamá. Tuve cita con el psiquiatra el miércoles, todo bien. Me comentó que ve progreso en mi estado.
―Me alegra mucho saberlo. Te ves mucho mejor de un mes para acá ―comentó su madre con tono entusiasta―. Creo que suspenderte el medicamento fue lo mejor.
―Trabajé mucho estos años para que así fuera.
―Y me alegro, no dejes de atenderte. Y cuando sientas la necesidad de volver, sabes que te recibo con los brazos abiertos y con mucho amor.
―Lo sé, mamá. Pero, estoy logrando ser un adulto independiente ―le dijo mientras juega con su tenedor y spaghetti a la boloñesa―. ¡Yupi!
―Nadie dijo que crecer fuera divertido.
―Pues debería, ojalá lo fuera.
―Pues ni modo, así es esto.
Entonces, Jared sintió que su teléfono vibra y mientras siguió en conversación con su madre, leyó el mensaje que había llegado.
Era de Bruno.
Bruno ♥
Hola guapo :)
Estás ocupado esta noche?
Después de dar clases.
No, en realidad.
Por?
Te puedo ir a ver cuando termines tus clases?
Claro, sin problema.
Vale, entonces te veo a las 10:15 aprox.
Vale :)
Jared sonrió, siguió hablando con su madre mientras respondía los mensajes. Tenía sus ventajas ser “multitag” como se decía a si mismo por poder hacer varias cosas al mismo tiempo sin perder el hilo a ninguna. Habilidad que aprendió de su madre y sus tías.
―Bueno, mamá, me tengo que ir. Ya casi es hora y debo preparar la clase.
―Sí, mi amor. Mucho éxito. Te amo mucho.
―Y yo a ti ma, muchísimo.
―Nos vemos mañana.
―Primero Dios.
―Primero Dios.
Jared colgó la llamada, una vez terminado de merendar, dejó sus trastes en la tarja de la cocina, subió a su cuarto y preparó las clases en su computadora. Se conectó en la plataforma cinco minutos antes de la hora y esperó a que sus alumnos ingresaran a la sesión.
― Hello guys, Good evening! How are you?
― Okey guys, that’s all for this night. See you next week. Have a nice weekend, take care of yourselves and have a nice rest ―se despidió de sus alumnos y finalizó la sesión.
Jared regreso a la sala y encendió la pantalla para entrar a HBO Max. Buscó su serie mientras esperaba el mensaje de Bruno, con ansias.
Apenas llevaba veinte minutos de su capítulo cuando el tan esperado mensaje llegó.
Ya llegué.
Jared bajó a la entrada principal y abrió la puerta con emoción al ver a aquel hombre en su motocicleta, con su chaqueta de cuero y quitándose el casco.
―Hola ―saludó Jared con una sonrisa de oreja a oreja.
―Hola ―le devolvió el saludo―, guapo.