Incertidumbre y temor Acercamiento #2
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Acercamiento #2

Bruno siguió analizando las fotografías, y conforme va avanzando en los saltos de tiempo, ve muchas facetas de los cambios de apariencia de Jared.

Muy camaleónico el sujeto . Pensó al recorrer el collage.

―¿Son tus hermanos? ―le preguntó Bruno señalando las fotos de él con su hermano y sus primas.

―El chico, sí. Las chicas son nuestras primas.

―Se parecen mucho.

―Sí, dicen que parecen gemelas.

―Me refiero a los cuatro, se parecen entre sí. Por eso pensé que eran hermanos todos.

―Oh, ya veo. Pues crecimos juntos. Prácticamente lo somos. Recreamos la misma fotografía cada año desde hace siete años. Este año es el octavo, en diciembre es la cita para hacerlo. Espero poder asistir para el cumpleaños de mi prima.

―¿Por qué?

―Por el trabajo.

―Entiendo.

Bruno dejó de lado el collage, miró su celular. Respondió unos mensajes mientras Jared hacía lo mismo, recostado en la cama. Bruno preparó su alarma para levantarse a las cinco de la mañana e irse a trabajar.

―¿Todo bien? ―preguntó Jared.

―Si, todo bien ―Bruno dejó el teléfono a un lado, sobre el escritorio de Jared y acto seguido, se lanzó encima de él y le dio un beso apasionado en los labios.

Ambos comenzaron a besarse cada vez con más pasión, y acariciarse.

Jared se quitó la chamarra de cuero y la arroja al piso, después le quitó el suéter a Bruno y antes de que éste arrojara el suéter, lo detuvo, se lo quitó de la mano, se levantó, tomó la chamarra del suelo y dejó ambas prendas en la silla.

―No me gusta que la ropa se quede en el piso ―dijo Bruno―. Me sorprende que tú como químico, tengas esa costumbre.

―De todos modos, se va a lavar. No le veo lo malo.

―Está bien. No diré nada. Estoy en tu cuarto, son tus reglas.

Bruno regresó para colocarse encima de Jared y le continúo besando intensamente mientras deslizaba su mano debajo de su camisa. Jared solo comienza a respirar profundo, dejándose llevar por la sensación que emana de su pecho, estimulado por Bruno.

―¿Te gusta? ―le preguntó Bruno a Jared mientras acariciaba su pezón.

―Sí ―le respondió con los ojos cerrados con un tono suave.

Bruno continúo masajeando su pecho, sintiendo los vellos de Jared. Ambos continúan besándose lentamente, Jared acaricia los brazos de Bruno y su espalda por debajo de la ropa.

―Me encantas ―le dijo Bruno. Ambos se miran fijamente sin dejar de tocarse.

―Y tú a mí. Mucho ―Jared le acarició la barba y luego el cuello sin dejar de verlo―. Estas muy bien.

―¿Muy bien?

―Muy guapo, tu cuerpo… ―dijo mientras le acaricia desde el cuello hasta la cintura.

―¿Te gusta mi cuerpo?

―Sí. ¿A ti no? ―cuestionó confundido.

―Pues, podría estar mejor.

―Podría decir lo mismo del mío. Pero el tuyo, está muy bien.

―Tú estás bien. Ni más ni menos ―dijo Bruno.

―Eres un tonto ―añadió y continuaron besándose.

Bruno se levantó, se quitó la playera y al mismo tiempo también su camisa a Jared, mientras lo tiene debajo de sus muslos. Jared desabrochó el cinturón de Bruno, con un poco de complicaciones al principio.

―¿Qué significan tus tatuajes? ―le preguntó mientras señala el tatuaje de una rosa de los vientos, con un grabado circular rodeándola y letras en las puntas en dónde deberían ir los puntos cardinales.

―Es una brújula, o esa es la idea. Que apunta a mis pilares en lugar de los puntos cardinales.

―¿Tus pilares? ―preguntó Bruno.

―Mi madre ―respondió señalando la inicial de su madre, y así con los otros tres―, mi hermano, mi abuela y mi madrina.

―¿Tú familia?

―Sí. Mi familia. Por eso son mis pilares. La brújula es una representación, a la guía. Cuando tomo una decisión, pienso en ellos. Guiándome para tomar el mejor camino.

Bruno se quedó en silencio, tocó el tatuaje mientras mira a los ojos a Jared.

―¿Y el circulo?

―Es el grabado del Anillo Único.

Bruno se quedó viéndolo sin entender.

―¿El Anillo Único?

―El Señor de los Anillos. Son mis películas favoritas. Y de mi familia.

―Ya veo. ¿Y este otro? ―le preguntó señalando el otro pecho―. Resiliente.

―Es mi palabra favorita. También es el nombre de mi cafetería favorita, allá en Cuernavaca.

―¿Qué significa?

―Es una persona que desarrolla la capacidad de crecer en circunstancias muy duras y ser fuertes.

―¿Te consideras resiliente?

―Quiero serlo.

Bruno miró sus ojos, y vio la sinceridad en ellos. Entonces se dio cuenta que aquel sujeto, que tiene por debajo de todo ese semblante. Es un niño que quiere ser un adulto, que quiere crecer sin perder la visión inocente.

―Eres increíble, Jared.

―También lo eres, Bruno.

Bruno se acercó a él. Se abrazaron, dejando que sus pechos desnudos se rocen y continuaron besándose. Acariciándose la espalda y los brazos, dejándose llevar por la eléctrica corriente.

Después del acto, Bruno y Jared se quedaron acostados, abrazados en la cama, cubiertos por las cobijas azules de la cama de Jared. Mientras recuperaban el aliento, recostados, callados, ambos se quedaron viendo el techo. El silencio se hizo largo y fue entonces cuando Jared rompe él.

―En serio que te tenías muchas ganas ―le dice Jared mientras se recarga en el pecho de Bruno, acariciándolo.

―Y yo a ti, mucho ―le dice mientras acaricia su cabello.

Jared movió su cabeza hacia arriba, miró a Bruno y lo besa en los labios. Estando ahí, recostados, abrazados, el mundo desapareció. No sabían qué hora era, no les importaba. Tampoco les importó si pudieron despertar a Fernando, ese fue el menor de sus problemas.

―¿Puedo preguntarte algo? ―dijo permiso Jared.

―Sí, dime.

―¿Café americano o con leche?

―No tomo mucho café, prefiero el té.

―¿Para el desayuno?

¿Desayuno? Pensó Bruno. Se estaba dando cuenta que Jared comenzaba a tener sentimientos más sólidos por él. Invitar de desayuno a alguien es más que solo sexo.

Es una invitación a una relación más formal sin tener que decirlo.

―Sí, para el desayuno.

―Está bien.

Bruno ahora comenzó a acariciar la espalda de Jared, y siente algo diferente en ella. Un relieve sobresalía al tacto, por la luz apagada Bruno no podía ver que era.

―¿Qué tienes en la espalda? ¿Una cicatriz? ―preguntó Bruno confundido.

―Parecido ―le dijo bromeando―. Tengo un tatuaje en la espalda. Y uno en el cuello, a la altura de las cervicales.

―¿Qué es?

―Un Yin-Yan, con alas de ángel. Y un nombre.

―¿Qué nombre?

―Esperanza.

―¿Una ex novia de la prepa?

Jared no dice nada, guarda silencio y solo respira antes de decir algo.

―Mi madrina ―le respondió serio―. Me tatué dos meses después de que falleciera.

―Lo siento ―se disculpó Bruno apenado. Abrazó a Jared con un poco más de fuerza.

―No te preocupes, hace tres años de eso.

Y es en ese momento cuando Bruno conectó los hilos.

―¿Es ella por quién te pusiste mal ese día?

―Sí, en parte.

―¿En parte?

Jared dio un suspiro. Estaba dejando que Bruno se acercara más a él, y no solo físicamente. Quería penetrar en su alma.

―También mi abuela, en marzo. Y dos tías, hace un año y dos.

―No sé qué decir ante esto ―dijo Bruno anonadado.

―No tienes que decir nada. No es necesario.

Bruno miró hacia el techo y Jared solo se quedó viendo a su pecho. Llego el punto en que sus ojos podían ver más cosas en la oscuridad. Podían distinguir sus rostros sin ninguno problema.

―¿Cómo te sientes?

―En este momento, contigo. Me siento demasiado bien. Muy seguro. Entre tus brazos.

―¿Seguro?

―¿Qué? ¿Es demasiado?

―No, solo… No esperaba eso.

―Pues es la verdad, Bruno. Me siento seguro contigo. Y al mismo tiempo. Tengo miedo.

―¿De qué tienes miedo?

Jared se levantó, se quedó sentado y recargado sobre la pared.

―De ser utilizado.

―¿Piensas que te voy a utilizar? ―Bruno del mismo modo se levantó y miró a Jared.

―No es eso, es, solo que…

Jared se quedó congelado, perdido en sus pensamientos.

―¿Qué?

―Tengo la bendita suerte de que, siempre que intento salir con alguien.

Tener una relación formal con alguien. Siempre me tratan bien, todo lindo y, después viene el sexo ―Jared hizo una pequeña pausa, suspiró y después retomó su respuesta con la voz quebrándose―.

Yo me enganchó y me dejan de responder mensajes. Llamadas. Y eso es todo.

Bruno no dijo nada, se quedó analizando a Jared. Ahora entendía el punto, y solo se quedó callado, dejando pasar otro silencio incómodo.

―Jared, no busco solo sexo contigo. De ser así, te hubiera cogido desde ese desayuno aquella mañana. Desde entonces me gustas. Pero no solo es eso, tengo interés en ti.

―Y yo en ti.

―¿Pero por qué? ¿Qué ves interesante en mí?

―Pues, sinceramente te encuentro muy maduro. Centrado, con gustos muy similares a los mío, lo cual considero extraño. Además de que siempre solucionas y eso es muy sexy de tu parte.

―¿Solucionar me hace ver sexy?

―Para mí sí. Un hombre que soluciona me pone caliente.

―Es lo que veo ―lo besa y acaricia su mejilla.

―¿Y tú como te sientes? ―le preguntó Jared― Ahora.

―Me siento muy feliz, contento, Contigo.

―¿En serio?

―Si, me gusta estar contigo ―se recuestó en su pecho―. También me siento seguro contigo. Pero debo de admitir, que también tengo un poco de miedo.

―¿Por qué?

Bruno se quedó recostado en el pecho de Jared. No estaba completamente seguro de contarle lo de Santiago. No le gustaba hablar de ex novios cuando salía con alguien, es de muy mal gusto.

―Por qué, en mi última relación me utilizaron. Y no quiero que esto suene raro, pero me recuerdas mucho a mi ex, en muchos sentidos.

―Entiendo.

Jared solo se quedó mirando hacia la pared, en silencio.

―¿Todo bien?

―Pues, me parece curioso el hecho de que me encuentras similar a tu ex. Supongo que es normal, todos tenemos un tipo. Pero, ¿eso te asusta? ¿Qué soy similar a tu ex?

―Pues, es eso. Y que también, cómo tú, no quiero ser utilizado.

―Vaya, quién lo diría ―Jared hizo un comentario sarcástico―. Compartimos traumas.

―No es algo sano, sabes.

―Lo sé.

Ahora Bruno se levantó del pecho de Jared, y ambos se quedaron mirando fijamente.

―¿Y entonces?

―¿Y entonces? ―repitió Jared―. ¿Qué?

―¿Qué sigue después?

Jared se quedó pensando, analizando las cosas.

―Pues, el siguiente paso sería formalizar esto.

―¿No te preocupar ir rápido?

―En este momento no me preocupa eso. De cierta forma, hablar sobre los que nos asusta, me da un poco más de confianza.

―Ya veo, entonces. ¿Quieres que seamos novios?

―Si, me gustaría ―le dijo Jared.

―A mí también.

―Haremos que funcione. ¿No es verdad?

―Claro.

―Y si no, ¿podemos ser amigos?

―Mmm… No creo ―dijo Bruno―. Yo no cojo con amigos.

―¿No tienes los famosos sexfriends?

―No, ¿tú sí?

―Pues, los tuve. Cuando estaba en la universidad.

―No lo dudo. Debiste tener a muchos hombres a tus pies, con lo guapo que eres.

―No te creas, no tuve muchos detrás de mí. Era el típico chico nerd que se la pasaba haciendo mil cosas y de vez en cuando salía con sus amigos.

―Pues yo no era así en la universidad.

―¿Por?

―Trabajaba, entonces no tenía tiempo.

―Trabajar y estudiar. Cielos, no sé cómo no explotaste.

―Sí lo hice, algunas veces ―confesó Bruno―. Pero no tanto como para alarmarse.

―¿Tus padres no te apoyaron con tus estudios?

―Tuve problemas con ellos, por un tiempo. Así que decidí solventar mis estudios por mi cuenta, y estuvo bien.

―Ves, por eso eres así. Maduraste muy rápido. Eso está bien ―comentó Jared mientras le tomaba la mano a Bruno―. Admiro mucho tu independencia.

―Y yo también admiro la tuya, creo que ya te lo había comentado.

―Sí. Aunque no deberías. Me quejó mucho de las cosas.

―Sí, mucho ―comentó Bruno. Se acercó a él y le dio otro beso en los labios―. Pero es de las cosas que me encantan de ti.

―Eres todo un caso, no tienes remedio.

―Igual que tú.

Bruno se le vio encima a Jared y este comienza a acaricia su enorme espalda, lo observa a los ojos.

―Por favor, no me lastimes. Te quiero demasiado, Bruno.

―No lo haré. Tampoco tú a mí.

―De acuerdo.

―Jared.

―¿Sí?

―¿Dijiste que me quieres?

―Sí.

Bruno no dudó ni un momento en decirlo.

―Yo también te quiero, mucho.

Ambos se besaron nuevamente y se dejaron llevar una vez más por la pasión y la corriente eléctrica que los manejaba contra su voluntad.