Incertidumbre y temor Primera cita #2
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Primera cita #2

Cuando uno se enamora del alma de alguien, lo hace a través de sus ojos, no de su forma de ser. Son los ojos, el primer contacto con el alma.

Bruno había tenido una semana muy pesada, salir a correr le ayudaba mucho a liberar el estrés que sentía y pasar tiempo con Jared le ayudaría todavía más, al menos eso esperaba. Algunas veces, se quedaba con las sensaciones molestas y eso lo volvía un poco irritante de vez en cuando.

Al regresar a su departamento, Bruno se dio un baño con agua caliente, se vistió con un conjunto de ropa negra, desayunó verduras hervidas y pollo que se había preparado la noche anterior y se fue a sus clases de la maestría en su motocicleta.

Las clases no fueron de su agrado, pues los temas que les impartieron no eran de su interés, solo se la pasaba en su computadora tomando notas de lo que consideró relevante, platicó con algunos de sus compañeros de clase y salió a comer con ellos una vez terminadas las clases.

―¿Tienes planes para esta noche? ―le preguntó uno de sus compañeros―. Iremos a Beirut a tomar. ¿Quieres venir?

―No, gracias. Ya saben que no me gusta beber ―comenta Bruno frío―. Además, no quiero tener que lidiar con el drama de Lola y David.

―Bueno, pero puedes venir a pasar un rato.

―No, está bien. Tengo planes.

―¿En serio? Bueno, ni hablar. Será para otra ocasión.

―Claro.

Bruno no era una persona muy sociable. Era demasiado selectivo con las personas que dejaba entrar en su círculo social y a veces un poco sarcástico, y eso a muchos les costaba adoptar en su manera de socializar con él.

Ahora que lo pensaba, él no había sido sarcástico con Jared desde que lo conocía. Quizás aun no tenía confianza suficiente para mostrar esa parte de él con Jared, pero era cuestión de tiempo.

Esa tarde, el cielo comenzó a diluviar. Hizo complicado el regresó de Bruno a su departamento, conducir bajo la lluvia era demasiado peligroso, pero no era imprudente, espero un rato a que la lluvia aminorará a tal punto de poder manejar sin riesgo.

Jared había pasado la tarde del sábado limpiando la casa con sus compañeros.

Le tocaba la sala, lo cual estaba bien. Odiaba limpiar el baño.

También limpió su cuarto, fue al supermercado a surtir despensa y cocinar algo de comida para iniciar la semana, los miércoles siempre cocinaba para el resto de la semana.

No era de sus actividades favoritas, pero había aprendido desde que tenía doce años. Su madre, su abuela, sus tías y algunas de sus primas se aseguraron de hacer de él un adulto funcional independiente.

Mientras cocinaba, mensajeó con Bruno sobre si seguía en pie la salida al Parque Ecológico, por la lluvia que ya había cesado, pero corrían el riesgo de que se volviera a soltar fuerte, y terminar resbalando con el suelo mojado de la pista del circuito del parque.

Bruno comentó que no veía problema si cambiaban de plan o seguían con él mismo, sugirió que podían ir a comer o hacer algo diferente, como ir al cine. Jared se quedó pensando y lo comento con Fernando, quién también estaba cocinando.

―Fer, ayuda. Dame opciones.

Kowalsi, opciones . Pensó Jared.

―¿Para?

―Pues, se nos acaba de salar el plan de ir al Ecológico. Y estamos considerando opciones.

Fernando piensa y mientras corta tomates, le da unas opciones.

―Pues, pueden ir al cine. Al centro, es noche de museos. Podrían ir al Amparo y ver las exhibiciones que hay, podría ser una buena cita.

―¿En un museo?

A Jared le parecía interesante la idea.

Jamás había tenido una cita en un museo. Aunque había tenido la intención antes, con ex parejas o ligues. Pero no tuvo oportunidad de llevar a cabo tal idea y por ese motivo la dejó olvidada.

Pensar en la posibilidad de poder realizar esa “idea” de una cita en un museo le encantó. Comenzó a hacerse ilusiones en lo romántica que podría ser.

―Oye, no es mala idea. Puede ser. Gracias por la idea.

―Son quinientos pesos.

Jared se le queda mirando a Fernando. Le frunce el ceño y solo hace una mueca.

―Bueno. Ya que.

Llegaron las seis de la tarde, Jared comió un poco de mole con pollo y arroz que había preparado. Después, se dio un baño, lavó sus dientes, se puso su camisa azul marino, pantalón de mezclilla negro, su chamarra de cuero negra, se perfumó y envío un mensaje a Bruno.

Bruno aún seguía arreglándose, se había retrasado por terminar una tarea de la maestría que no quería dejar pendiente.

No la terminó, pero al menos ya había avanzado lo suficiente para no estar sobrecargado por el resto de la semana.

Pero llevaba veinte minutos de retraso ahora, no se había bañado, no sabía que ponerse y no había comido nada aún.

Jared

Hola.

Ya estoy listo.

¿A qué hora nos vemos en el Amparo?

Hola :)

Todavía no salgo

Nos vemos a las 7?

Salgo para allá en 40 min

​ Si, está bien.

Con calma, no te preocupes.

Me avisas cuando salgas para tomar Uber.

Sí, perdón

No pensé que tardaría tanto

haciendo una cosa

Descuida :)

Nos vemos en un ratito.

Bruno comenzó a sentirse un poco presionado.

Saber que Jared ya estaba listo, lo hacía pensar en lo incomodo que podría sentirse porque tendría que esperar.

Pero Jared no lo tomó mal, simplemente tomó su libro y continúo leyéndolo un rato.

A ratos leyendo el libro, a ratos viendo redes sociales, a ratos solo escuchando música.

Hasta que el mensaje de Bruno apareció.

Bruno ♥

Ya estoy listo :)

Salgo para allá en 5 min.

Jared pidió un Uber hacia el Museo Amparo, esperó a que el auto llegara y fue cuando abordo el vehículo, que su corazón comenzó a latir demasiado rápido.

Bruno, al igual que Jared, pidió un Uber para no llegar tarde y volver a hacer esperar a Jared cómo la última vez. Todavía no se perdonaba a si mismo por eso.

Ambos, estando a bordo de sus viajes, solo se quedaban viendo el teléfono, esperando el mensaje del otro diciendo: Ya llegué . Para que la adrenalina en su cuerpo se disparara.

El primero en llegar fue Bruno, quién se quedó esperando afuera un par de minutos afuera del museo. El cielo gris nublado se estaba tornando oscuro, las nubes no dejaban ver el ocaso, pero de igual modo, se podía percibir algunos tonos rojizos, mirados y azules en los bordes de las nubes.

Jared había llegado tan solo dos minutos después que Bruno. Cuando éste bajó del Uber, caminó directamente hacía Bruno, pues ya lo había visto cuando estaba llegando al museo.

―Hola, guapo ―saluda Jared a Bruno.

―Hola, guapote.

Los dos se dan un abrazo y un pequeño beso en los labios, para no llamar tanto la atención.

―¿Entramos? ―le preguntó Jared, pues la lluvia seguía. Ligera, pero del mismo modo no era algo cómodo estar debajo de ella.

―Vamos.

Ambos caminaron hacia la entrada principal del museo. Entraron y caminaron hacia la taquilla mientras Jared solo se limitaba a mirar el piso mientras conversaban.

―¿Qué tal tu día? ―preguntó Bruno.

―Tranquilo, ocupado.

―¿Cómo?

―Tranquilo de trabajo, ocupado haciendo quehacer.

―Ya veo ―añadió Bruno.

―¿Y tú?

―Pues, me la pase en la escuela. Y haciendo tarea en casa. Escuchando música.

―Suena a un buen plan.

―Un plan aburrido ―reprocha Bruno.

―No, un plan tranquilo. Hogareño.

Ambos llegaron a la taquilla y es Jared quién los registra para la visita gratuita. Es entonces, cuando Bruno se da cuenta de otro detalle de Jared que fácilmente pasa desapercibido.

―Eres zurdo.

Jared se le queda viendo. Quiere hacer una mueca, pues siempre le ha molestado que le pregunten o recalcen algo obvio.

―Sí, lo soy.

―Vaya, eso explica todo.

Jared termina de registrarlos y la chica que atiende la taquilla les coloca dos calcomanías verdes fosforescentes.

―Que disfruten del museo ―les dijo cortésmente.

―¿A qué te referías con: eso explica todo ? ―cuestionó Jared un poco molesto.

―Pues, se supone que los zurdos son personas más inteligentes. Porque ocupan la otra parte del cerebro que un diestro no ―respondió Bruno. Jared solo se queda callado, intenta no decir nada al respecto, a pesar de lo molesto que le parecía ese comentario. Varias veces le habían dicho eso.

¡Ay, por favor! Eso no es cierto. Date cuenta que solo son mitos coloquiales, por favor . Pensó Jared.

―Difiero con ese comentario, pero está bien. No quiero entrar en conflicto por eso.

―¿En conflicto?

―Olvídalo. No me prestes tanta atención ―dice Jared.

Ambos comienzan a caminar por la primera sala, dónde hay esculturas de la cultura prehispánica de la región de Mesoamérica. A Jared le causaba un poco de molestia el pensar que estaba comenzando a echar a perder la cita por culpa de su temperamento volátil.

Jared se la pasaba leyendo las descripciones y fichas informativas de las piezas de arte.

Encontraba interesante cada dato, pero había algunas exhibiciones que ya previamente visitó en otras ocasiones con amigos, así que en esas solo se limitó a tomar fotografías mientras Bruno solo observaba las obras.

―Curioso ―comentó Bruno mientras observa una animación de la pieza que observan.

―¿Qué cosa?

―La pieza de la proyección es diferente a la que exhiben.

―Es porque es esta pieza ―dijo Jared mientras señala con el índice otra pieza―, no tarda en aparecer la pieza principal.

Bruno se queda observando la proyección y después de unos segundos vio que Jared tenía razón.

―¿Cómo lo supiste?

―Ya había visto esta exhibición, creo que nunca la quitan.

―Debe de ser una que ya es de planta ―comentó Bruno.

―Quizás.

Ya había terminado de ver las salas del primer piso, había regresado al acceso principal, subieron por las escaleras para el segundo piso, dónde se encontraba una exhibición de arte moderno que Jared tenía muchas ganas de ver.

Bruno solo se quedó observando como Jared mira las pinturas, fotografías, maquetas y demás piezas. Parecía un niño pequeño en Disneyland, emocionado por cada cosa que veía y leía. Fue entonces que Bruno se comenzó a sentir más atraído a él, aunque no sabía por qué.