Incertidumbre y temor Primera cita
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Primera cita

Después de esa noche, Bruno y Jared habían sido pillados por Fernando en la sala mientras se estaban besando. Jared se apenó mucho, pues pensó que su roomie estaba dormido. Los presentó y Fernando solo saludó, se sirvió un tazón de cereal con leche y se fue a su cuarto para darles privacidad.

Después de eso, Bruno y Jared salieron de la casa para poder despedirse y evitar otros encuentros que pudieran incomodar a Fernando.

―¿Crees que se molestó? ―le preguntó Bruno a Jared.

―No, solo se sorprendió.

―¿Él sabe que eres gay?

―Sí. Mis amigos lo saben. No es un secreto.

―Entiendo.

―¿Tus amigos también saben de ti?

―Sí, también.

Continuaron su conversación por un rato, y fue cuando, cerca de las once de la noche, Bruno se despidió de Jared dándole un abrazo seguido de un beso largo y profundo.

―Ve con cuidado ―dijo Jared.

―Sí, lo haré. Descansa. Ten un buen día mañana en el trabajo.

―También tú.

Bruno se acercó a su motocicleta, sacó el casco de la caja, se lo colocó, subió a la moto y la encendió. Antes de dar marcha, miró de nuevo a Jared y se despidió de él para después arrancar y desaparecer por el Circuito Juan Pablo II, camino a su departamento.

La emoción se encontraba a flor de piel para ambos.

Bruno y Jared comenzaron a tener más interacción uno con el otro.

Se enviaban mensajes todo el tiempo, día y noche, casi siempre iguales: “Buenos días”, “ten un maravilloso día”, “¿cómo estás?”, “ya te extraño”, “te quiero ver”, “¿cómo va todo en el trabajo?”, “¿ya comiste?”, “¿ya en casa?”, “¿qué haces?”.

Aunque ambos conocían la mayoría de las respuestas, el simple hecho de responder, de estar al pendiente uno del otro, hacía que sus días fueran más llevaderos.

En el trabajo, los dos tenían una amiga de confianza para contar lo que había ocurrido aquella noche en la casa de Jared.

Bruno tenía a Areli y Jared a Jocelyn. Jared le había contado a Jocelyn cómo se dieron las cosas esa noche entre él y Bruno, y le confesó que, en el fondo, quería que pasara algo más.

―Te lo juro, Josie. De no haber sido por Fernando, pienso que hubiéramos terminado en mi cama los dos ―admitió Jared a su amiga mientras estaban en su hora de comida.

―Pues lo hubieran hecho cuando se fue tu roomie.

―No, Josie. No es solo eso ― hace una pausa y da un trago a su termo con café―. Quiero llevar las cosas bien con él. Quiero conocerlo y que él me conozca también. Al menos ahora sabemos que la atracción es mutua.

―Bueno, ya es algo. Al menos se quitaron esa incertidumbre.

―Sí, por fin se fue la espinita.

Bruno, quien casi nunca cuenta sus cosas personales con sus compañeros de trabajo, decidió contarle a Areli sobre lo sucedido con Jared. Desde el principio, cuando lo conoció en el puente, hasta los hechos ocurridos la otra noche. Todo durante el transcurso del día.

―¿Tienes fotos de él? ―le preguntó Areli.

―No, pero tengo su Instagram. Hay fotos de él.

Bruno le enseñó a Areli el perfil de Jared y ella lo observó como si lo estuviera estudiando con determinación.

―Es bastante atractivo y joven. ¿Qué edad tiene?

―Veinticuatro.

―Si que es joven. Mal gusto no tienes.

―Gracias, Aras.

Había llegado el miércoles, mitad de semana. A Jared le pareció una buena idea salir con Bruno el sábado, si es que no tenía otros planes. Camino a casa, escribió los mensajes para su ahora prospecto.

Bruno ♥

¿Cómo estás? Además de guapo, claro.

Oye, me preguntaba si este fin de semana

estarás libre.

Pensaba en que podríamos ir al cine

o hacer cualquier otra cosa que quieras.

¿Qué dices?

Jared sabía que Bruno no respondería rápido, pues el miércoles es el día más ajetreado para él en el trabajo. Aun cuando Bruno quería responder en ese momento, no podía por el trabajo. Esperaba tener un momento con el tiempo suficiente para dedicárselo exclusivamente a él y responder los mensajes.

Mientras Jared tomaba un baño, escuchando canciones de Muse y cantando, el mensaje de Bruno llegó, pero no fue hasta que salió de la ducha y regresó a su cuarto que leyó la respuesta.

Bruno ♥

Hola :)

Nop, no estoy ocupado

Qué tienes en mente?

¿Qué tal si vamos al Parque Ecológico?

Podemos ir a rodar en bicicleta,

tengo entendido que rentan bicis.

¿Qué dices?

P ues yo tengo p atines , me gusta patinar :)

Puedo llevarlos, yo en patines y tú en bici

Veamos quién es más veloz

Vale, me parece bien :)

Perfecto :)

Nos vemos entonces el sábado, guapo

Ten una linda noche

Igualmente tú, guapo.

Jared dejó el teléfono en la cama y continuó vistiéndose. No podía ocultar lo feliz que se sentía por el hecho de volver a ver a Bruno: la emoción de tenerlo cerca, escuchar su voz, abrazarlo… besarlo. El simple hecho de verlo era más que suficiente para él; no necesitaba más.

Bruno, por su parte, cuando llegó a su departamento, lo primero que hizo fue anotar en su calendario la cita de ese sábado.

Al igual que Jared, estaba emocionado por el hecho de volver a verlo.

Mucho más emocionado que el mismo Jared, pero siempre que se daba cuenta intentaba minimizar ese sentimiento.

Tranquilo, no te emociones. No eres lo que necesita. Se decía a sí mismo en su cabeza.

Bruno pensaba que Jared era demasiado para él. Algunas veces lo comparaba con Santiago, y tenía miedo de que Jared, si llegaban a tener una relación formal, le hiciera lo mismo que Santiago. No estaba seguro de querer volver a pasar por eso.

Es curioso cómo, por ciertas personas, podemos llegar a cerrarnos a la oportunidad de abrirnos a otras. El daño que nos pueden generar puede hacernos dejar de confiar en nosotros mismos y en los demás, haciendo que no tengamos el valor de arriesgarnos a nuevos horizontes.

Viviendo con incertidumbre y temor la mayor parte del tiempo.

Jared conservó el entusiasmo por lo que restaba de la semana.

Los días se le fueron como agua en el trabajo.

A pesar de lidiar con los mismos asuntos de siempre y preparar las clases para el viernes en la noche, no tenía problema alguno.

Volvía a sentir que podía con todo, como cuando era adolescente.

Bruno pensaba en sus propios asuntos: resolver los problemas que surgían en la apertura de la nueva sucursal, que se estaba retrasando por detalles logísticos, y buscar trabajo fuera de Puebla.

Quizá volvería a San Luis Potosí; aún no sabía qué carta lanzar en su siguiente tirada.

Y por momentos pensaba: Jared no me la está poniendo nada fácil.

Cuando estaba en la oficina, aprovechaba para ver vídeos y darse un respiro.

De vez en cuando veía el perfil de Jared en redes sociales.

Observaba algunas historias que subía en el trabajo; lo veía feliz y contento.

Incluso los vídeos que había subido previamente en TikTok.

Fue entonces cuando conoció un poco más de él sin tener que preguntar: había vídeos de Jared hablando en seis idiomas, varios usando la Lengua de Señas Mexicana, algunos de él nadando y otros con Fernando haciendo parodias.

Bruno no podía creer que ese chico tuviera tanta energía, tiempo, creatividad y tanto dentro de sí. Parecía que el sujeto se metía líneas de cocaína o algo parecido para poder hacer todo eso. Le resultaba increíble todo el potencial que tenía.

¿Qué hace aquí? ¿Por qué no se va a la NASA? ¿O a Europa hacer una maestría? Igual que Santiago . Pensó Bruno.

Una parte de él quería que eso hiciera. Que se fuera, buscara nuevas metas y aprovechara mejor su potencial.

Pero no podía entender cómo funcionaba la mente de Jared.

Después recordó que él había respondido en aquella ocasión estando en el bar: Pues mucha suerte con eso, ni yo mismo me entiendo. Eso siempre le ha estado causando duda.

¿Por qué lo dice? Se cuestionaba una y otra vez.

Bruno solamente conocía la punta del iceberg. Igual que Jared.

Realmente aún no se conocían del todo. Pero lo que sabían el uno del otro, era suficiente para poder partir y comenzar a relacionarse más. La pregunta real aquí era la siguiente:

¿Realmente querían conocer al otro completamente?

No muchas personas tienen el valor de conocer a una persona hasta el hueso, o dejar que los demás los conozcan a tal punto de que puedan saber hasta como piensan.

Era un compromiso muy grande, y más cuando has tenido mala suerte en depositar tu confianza a personas que simplemente usan todo de ti en tu contra, o que simplemente te lastiman sin darse cuenta.

Pasaron lo días y fue cuando llegó el tan esperado sábado. Jared se había levantado tarde esa mañana. Había terminado de dar clases a las diez de la noche y se quedó viendo una serie hasta tarde.

Esa mañana, hizo una videollamada con su madre temprano.

Ambos lucían recién levantados, con la maraña de pelo todo esponjado y alborotado.

Las llamadas con su madre eran prácticamente de una hora, platicando sobre que desayunaron, que van a comer en la tarde, que película o serie están viendo, como les fue en el trabajo.

Si su madre se ha visto con sus hermanas, o si su hermano ya terminó las prácticas profesionales.

De vez en cuando hablaban sobre su padre, pues este algunas veces le escribía a Jared.

Preguntando como estaba, como le iba en su trabajo, cuando iba a ir a Morelos a visitar a su mamá.

Jared respondía cuando consideraba el momento adecuado.

No tenía mucho interés de mantener contacto con su padre, pero no tenía de otra.

Bruno había salido a correr esa misma mañana, esperaba encontrarse con Jared, pero no en el puente ni en las mismas circunstancias.

Quizá, al igual que él, caminando o quizás corriendo.

Pero algo era seguro, no dejaba de pensar en Jared, en sus ojos que consideraba muy hermosos.

Tiernos y melancólicos. Eso era lo que más le atraía a Bruno de él, sus ojos.

Dicen que los ojos son la ventana del alma.

Y quizás Bruno estaba enamorado del alma de Jared, sin siquiera saberlo.