Incendio (Bomberos de Sky Ridge 3) 41. Xander
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41. Xander

Xander

Soy demasiado viejo para estas mierdas.

Estamos a un pueblo de distancia de Sky Ridge, ayudando a la brigada de bomberos a controlar un incendio.

Se ha prendido fuego a un granero, las chispas han saltado y ahora quema la zona forestal que lo rodea.

Hemos llegado enseguida y los daños son mínimos, pero, leches, yo no quería acabar la noche así.

No. Quería acabarla metiéndosela hasta el fondo a mi preciosa chica, envuelto entre las sábanas con ella, en su cama, como llevamos haciendo desde hace varias semanas.

Estoy perdidísimo. Absoluta e irremediablemente enamorado de Teddy y de sus hijos.

Por primera vez en mi vida, he detestado tener que venir a controlar un incendio.

A pesar de que sabía que era algo sencillo y que estaría de vuelta en casa en unas horas, suponiendo que consigamos evitar que se extienda.

Cosa que mi brigada está haciendo de puta madre.

Estoy subido a un quad y los discretos faros del vehículo iluminan el camino por la zona boscosa por la que me estoy adentrando a explorar. Los chicos están trabajando rápido y con brío para frenarle los pies a este puto incendio e irnos todos a casa.

Avanzo cuidadosamente por encima de troncos muertos y rocas y subo por un empinado terraplén. Consigo encontrar un punto desde donde observar el incendio. Exhalo aliviado al ver que mi equipo lo tiene controlado. Solo sigue brillando una pequeña sección al rojo vivo bajo la noche oscura.

Así que vuelvo abajo. Para ayudar.

Encuentro una estrecha franja que desciende por un largo alambrado. El terreno es mayoritariamente llano y casi no hay obstáculos, así que piso el acelerador. Los faros del quad centellean en la oscuridad, rebotando un poco e iluminando el humo que lo envuelve todo.

A medida que me acerco, oigo a la brigada al otro lado de la arboleda.

Y, entonces, la rueda delantera derecha del quad se levanta y yo salgo volando por los aires.

Tengo una milésima de segundo para asimilar lo que está pasando, porque enseguida me estampo contra el alambrado que iba siguiendo a toda velocidad.

Y al caer, cuando me clavo el alambre de púas, sé que la cosa no pintará bien.