11. Por los límites de la oscuridad #4
Catti-brie iba a presionarle en busca de más información, pero Penelope Harpell apareció en la puerta y se apresuró a entrar. Echó una breve mirada a Afafrenfere, e inclinó ligeramente la cabeza para saludarle.
—Quiero hablar contigo a solas —dijo a Catti-brie.
—El maestro Afafrenfere ha venido aquí en busca de Drizzt —explicó Catti-brie—. Sospecho que su camino con nosotras acaba de comenzar.
Penelope lo miró y le ofreció otra reverencia.
—Gromph no me permite la entrada —explicó después, con una expresión torva.
—¿A la Torre de Huéspedes del Arcano? —preguntó Afafrenfere.
—A sus extravagantes aposentos —aclaró ella—.
Su puerta estaba cerrada para mí. —Se volvió hacia Catti-brie—.
Tus viejos amigos, lady Avelyere y lord Parise Ulfbinder, respondieron a mi llamada y me condujeron a los aposentos de Avelyere para conversar.
Solo hablamos brevemente, porque al Archimago Gromph no le gustó que me hubieran dejado entrar en la Torre.
En absoluto. La Torre de Huéspedes es neutral en esta guerra, porque así lo ha ordenado.
—¿Neutral?
—Sí; ha sido Gromph quien ha disminuido el flujo de energía y, por tanto, ha cerrado los portales mágicos.
—Entonces, está con los invasores —afirmó Catti-brie.
—Según lord Parise, él dice que no. Pero las drow han llegado a esas tierras y han traído un ejército de demonios, y también la flota que lord Brevindon Margaster de Aguas Profundas ha llevado hasta Luskan, es muy poderosa.
Gromph ha dejado claro a todos los magos de la Torre de Huéspedes que él, y ellos si quieren seguir vivos y en su nueva casa, no se va a oponer a los invasores.
Tampoco iba a dejar que me quedara, porque mi sola presencia podía hacerle perder su estatus de neutralidad.
—Están jugando con fuego —repuso Catti-brie—. ¡Mal rayo les parta!
—Los invasores se mantienen lejos de la torre. No desafiarán a los poderes que se reúnen ahí. Solo lo han intentado una vez, y las pruebas de la masacre cubren el suelo de los campos que rodean la torre.
—Si los drow ganan en el norte, solo será una cuestión de tiempo antes de que reclamen la Torre de Huéspedes.
Penelope asintió.
—Entonces, ¿cómo está Luskan ahora? —preguntó Afafrenfere.
—Luskan está bajo el mando del Gran Capitán Brevindon Margaster, al parecer. Totalmente, solo la Torre tiene cierta autonomía.
—¿Han tomado la ciudad tan rápido?
—La flota de Luskan es un batiburrillo de naves, y la mayoría de los capitanes son piratas —explicó Penelope—.
Hubo lucha solo durante una sangrienta noche y al día siguiente, pero la lealtad de gente tan egoísta como los que están en el poder en Luskan es tan variable como el viento.
Al parecer, decidieron que era mejor unirse a los invasores que luchar contra ellos.
—¿Así que simplemente hincaron la rodilla ante el nuevo invasor? —preguntó el monje.
—Yo no diría que hincaron la rodilla. Pero un señor u otro… —contestó Penelope.
—Ese señor está respaldado por drow y, al parecer, ¿también por demonios?
—Y gnolls —admitió Penelope—. La flota estaba llena de bestias salvajes, y ahora están por las calles de Luskan. Pero reconozcamos que el poder de Luskan antes del ataque también estaba en manos de drow.
—Jarlaxle y Bregan D’aerthe —explicó Catti-brie al monje.
—Por lo tanto, han cambiado un gran capitán por otro —concluyó Penelope—.
Y este más malvado, al parecer, y por tanto, aún les pondrá menos trabas a la piratería y sus costumbres asesinas.
No os equivoquéis, la mayor queja que Parise y Avelyere habían oído sobre el agente de Jarlaxle, el gran capitán Beniago Kurth, era que estaba implantando un cierto civismo y sentido de comunidad en la Ciudad de las Velas.
Catti-brie asintió y soltó una risita impotente, y Afafrenfere la miró con curiosidad.
—Jarlaxle no es mala persona —explicó—. Incluso el rey Bruenor aprobaba el poder secreto de Bregan D’aerthe detrás del oscuro velo de Luskan.
Jarlaxle es feroz, pero solo cuando tiene que serlo, y solo contra aquellos que se lo merecen.
Su objetivo era emplear el mejor interés de la gente de Luskan contra su comportamiento tradicional.
—Mostrarles un camino mejor —resumió el monje.
Catti-brie asintió.
—Lentamente. Y con su consentimiento, mientras encontraban que el comercio podía ser más lucrativo y menos… mortal que la piratería.
—Creen que han cambiado a un drow por un señor de Aguas Profundas, y lo suficiente malvado para aceptar su estilo de vida —aportó Penelope—. Gromph sabe la verdad. La ciudad será esclavizaba muy pronto, sirviendo a despiadados amos… ¿o debería decir matronas?
—Maldito sea —murmuró Catti-brie—. Estúpido traidor.
—Más temeroso que malvado, creo yo —dijo Penelope—.
Por lo que pude averiguar de Avelyere y Parise, Gromph está realmente asustado de la tormenta que ha llegado a su puerta.
Recordad que antes era el archimago de Menzoberranzan.
Comprende el poder que esta ciudad ha reunido.
Y su temor es más intenso porque estaba encontrando una vida, como nunca había tenido siquiera el valor de imaginar, en los grandes corredores multidimensionales y en las mansiones de la Torre de Huéspedes del Arcano.
Catti-brie suspiró y fue a sentarse en una mullida silla, cansada.
—Sean cuales sean sus razones, o sus sentimientos, debemos abrir esas puertas —afirmó.
—No podemos.
—No desde aquí, quizá.
—Ni desde la Torre. No estás en disposición de desafiar a gente como Gromph, y el resto no podemos ejercer suficiente poder para convencer a alguien que esté dentro de ir contra él.
—Desde Gauntlgrym —explicó Catti-brie—. Tiene que haber alguna manera de abrir los portales tanto si la Torre interviene como si no. Debes llevarme a Gauntlgrym a toda prisa.
Penelope la miró con una expresión de duda.
—Acabas de teletransportarte a Luskan y de vuelta con facilidad —argumentó Catti-brie.
—La Torre de Huéspedes es un destino preparado para esos conjuros —explicó Penelope. Tanto Kipper como yo estamos en sintonía con la sala creada justamente para ese propósito. Pero ninguno de nosotros tenemos un auténtico conocimiento de Gauntlgrym.
—¡Has estado allí!
—Solo una vez y brevemente, para probar el portal cuando se activó. Así que, sí, conozco la sala del portal.
—Lo suficiente para teletransporte allí.
Penelope pensó un momento, pero no le dijo que sí.
—La vi solo un momento, y me fijé en los techos bajos y las estrechas paredes; no es un lugar muy adecuado para intentar algo así.
—Las puertas son similares a un círculo permanente, ¿no es así?
—¿Lo son?
Catti-brie quería decir que sí, pero no podía, porque no lo sabía.
—Por favor, tenemos que intentarlo —rogó Catti-brie—. Si consigo llegar a Gauntlgrym, hay mucho que podría hacer.
—¿Cómo? La Torre controla…
—El primordial es el poder —le recordó Catti-brie—. La Torre de Huéspedes solo limita a ese ser. Puedo hablar con él.
—¿Con qué fin? Un primordial es un ser que está mucho más allá de nuestra comprensión. Sus deseos no son los nuestros, y están tan lejos de ellos que ni siquiera puedes identificarlos.
—Tenemos que intentarlo —insistió Catti-brie.
—¿Arriesgarás la vida de tu bebé?
La pregunta sacudió a Catti-brie.
—Envíame a mí —dijo Afafrenfere.
—No puedo «enviar» a nadie —contestó Penelope—. El mago debe acompañar.
—Entonces ven conmigo —insistió Afafrenfere—. Si la familiaridad con el área objetivo de tu conjuro es la clave del éxito, entonces ve y familiarízate.
—Pero queda el primer viaje —recordó Catti-brie al excitado monje.
—No, tiene razón —aceptó Penelope—. En tiempos desesperados no podemos dejar de perseguir cualquier esperanza, por pequeña que sea.
Buscaré a Kipper. Su magia es más fuerte en este campo.
Iremos a Gauntlgrym juntos y prepararé un círculo, luego regresaré rápidamente.
—Calló un momento y otra nube le cubrió la expresión—.
Si somos capaces, quiero decir. Si la sala del portal continua libre de demonios.
No sabemos si parte de Gauntlgrym ha caído, o incluso todo.
—Llévame de todos modos —dijo Afafrenfere—. Si aparecemos en un lugar donde haya peligro, te protegeré mientras nos sacas de ahí.
—No puedo pedir… —comenzó a discutir Catti-brie, pero el monje no quiso saber nada.
—No puedes —la cortó—, porque no hay nada que pedirme. Esto es lo que yo elijo. Ven —le dijo a Penelope—, vamos rápido. Este mundo que se deshace no va a esperar a los héroes que se retrasen.